Cómo se habla de verdad en Suecia
18 expresiones que en los libros de texto no están: qué significan, cómo se pronuncian y cuándo usarlas.
El sueco tiene dos cosas que te van a costar y una que te va a aliviar. La que alivia: no hay usted. Suecia se sacó el tratamiento formal de encima en una reforma de los años sesenta, la «du-reformen», y desde entonces todos se tutean: el alumno al profesor, el empleado al director. Después de España o Alemania, eso es un descanso enorme. Las que cuestan son dos sonidos. Uno es el de «sju» y «sjö», que no existe en ninguna lengua que conozcas y que se describe como un silbido hecho con la lengua atrás: nadie lo saca en la primera semana. El otro es el acento musical: el sueco tiene dos tonos de palabra, así que la melodía no es un adorno sino información, y es lo que hace que suene cantado. Y después están las tres palabras que explican el país mejor que cualquier manual. «Fika» no es tomar un café: es una pausa social con horario, y en muchos trabajos está incorporada al día. «Lagom» es la cantidad justa, ni mucho ni poco, y funciona como elogio. Y «jantelagen» es la regla no escrita de no creerse mejor que los demás: explica por qué nadie se jacta de nada, por qué los jefes no dan órdenes de frente y por qué una reunión sueca busca que todos estén de acuerdo antes de decidir. Lo demás es más fácil de lo que parece: no hay casos y los verbos no cambian por persona.
Los patrones que se repiten
Si entendés estas reglas, entendés palabras que no están en ninguna lista.
Jerga que se habla en toda Suecia
Las que vas a escuchar en cualquier ciudad, desde el primer día. Si te aprendés solo estas, ya te desenvolvés.
Es la misma palabra que el «hey» inglés y el «hei» noruego. Repetida es más casual, y con «då» pegado atrás —«hejdå»— se vuelve despedida.
Es jerga de sílabas invertidas: «kaffi», la forma vieja de «kaffe», dada vuelta —ka-ffi pasa a fi-ka—. Esa manera de hablar se llamaba «fikonspråk» y era un juego de la Suecia del siglo XIX. De todo eso quedó esta palabra, que hoy nadie siente como jerga.
Es la misma raíz del «thanks» inglés y del «danke» alemán, y en sueco se usa muchísimo: «tack tack» no es un error ni una exageración, es la forma normal de agradecer algo chico.
Hay una etimología popular muy repetida —que viene de «laget om», «alrededor del grupo», por la jarra vikinga que pasaba de mano en mano y de la que cada uno tomaba lo justo— y es falsa. La explicación real es más seca: es una forma antigua de «lag», la ley o el orden, en un caso que el sueco ya perdió. «Lagom» es, en origen, «según la regla».
«Skål» es, literalmente, el cuenco: la misma palabra nórdica que le dio al inglés su «scale», el platillo de la balanza. Se brindaba con un recipiente y el nombre del recipiente se quedó con el brindis.
De «mys», el acurrucarse: la misma idea del «koselig» noruego y del «hygge» danés. Y tiene una versión con día fijo: el «fredagsmys» es el viernes de manta, sillón y comida fácil, una costumbre tan instalada que la publicidad la usa.
No es un dicho antiguo: lo escribió un autor, Aksel Sandemose, en una novela de 1933, y lo puso en boca de los habitantes de un pueblo imaginario llamado Jante. Las reglas que enumeró eran una crítica, y terminaron siendo el nombre con el que todo el norte de Europa describe su propia cultura. Encima la novela es noruega, no sueca.
«Bulle» es el bollo y «kanel» la canela. Tiene día propio, el 4 de octubre, y no es tradición antigua: lo inventó en 1999 una asociación de la industria panadera para vender más. Funcionó tan bien que hoy se celebra como si viniera de siempre.
«Kött» es carne y «bullar» son bollos. Y hay un dato que Suecia misma admitió públicamente: la receta llegó de Turquía en el siglo XVIII, traída por Carlos XII después de sus años en el Imperio otomano. Lo publicó la cuenta oficial del país.
La palabra se desarma en tres: «smör» es manteca, «gås» es ganso y «bord» es mesa. El «smörgås» era el pedacito de manteca que flotaba en la leche y parecía un ganso nadando, y de ahí pasó a nombrar el pan untado. Se hizo mundialmente conocido en la Feria Mundial de Nueva York de 1939.
Hasta los años setenta tenía otro nombre, y era un nombre racista que hoy no se usa: la palabra se cambió por «chokladboll», que describe la bola de chocolate y nada más. Es uno de esos casos en que el idioma se corrigió y la receta siguió igual.
Lo que vas a escuchar en Suecia
Una muestra del libro de Suecia: las expresiones que más te van a servir ahí.
Nació de una necesidad: la sal era carísima, y se descubrió que con poca sal el pescado fermentaba en vez de podrirse y se conservaba igual. Está documentado desde el siglo XVI, y hasta 1998 la ley sueca prohibía venderlo antes del tercer jueves de agosto, para que terminara de fermentar.
«Grav» es tumba y «lax» es salmón: el nombre es literal, «salmón enterrado». Antes de curarlo con sal y azúcar sobre una mesada, los pescadores lo enterraban en la arena por encima de la línea del agua para que fermentara. El método cambió y el nombre quedó.
No es una costumbre antigua y el origen es incómodo: arranca en los años cincuenta, después de que el Estado sueco financiara experimentos con caramelos en un hospital psiquiátrico para estudiar las caries. Cuando se confirmó el daño del azúcar, la recomendación oficial fue concentrar los dulces en un solo día de la semana.
«Knäcka» es quebrar: el nombre es el sonido. Se horneaba dos veces al año y con un agujero en el medio, para colgarlo de una vara en el techo y que se conservara meses. En Suecia está documentado desde hace más de quinientos años.
«Gamla Stan» es «la ciudad vieja», y es literalmente la ciudad: Estocolmo empezó ahí, en esa isla, en el siglo XIII, y todo lo demás vino después. El nombre oficial del barrio fue «Staden mellan broarna» —la ciudad entre los puentes— hasta 1980.
Era la zona obrera y pobre de Estocolmo: la isla del sur, donde vivía la gente que no entraba en la ciudad. El apodo «Söder» es de ahí, y el recorrido de barrio obrero a barrio caro es el mismo que hicieron docenas de barrios en el mundo.
Cómo se habla en otros países
La misma palabra cambia de significado cruzando la frontera. Estas son las otras guías de jerga del sitio.