Cómo se habla de verdad en Suiza
12 expresiones que en los libros de texto no están: qué significan, cómo se pronuncian y cuándo usarlas.
Suiza tiene cuatro idiomas nacionales —alemán, francés, italiano y romanche— y eso ya lo sabés. Lo que no suele decirse es lo otro: en la parte alemana, que es la mayoría del país, lo que se habla no es alemán. El Schwyzerdütsch no es un acento del alemán: es un grupo de dialectos que un alemán de Hamburgo no entiende, y la televisión alemana subtitula a los suizos cuando hablan en dialecto. El detalle clave es que casi no se escribe: los suizos escriben alemán estándar en el diario, en la escuela y en los contratos, y hablan dialecto en todo el resto, incluido el noticiero local y la reunión de trabajo. Si estudiaste alemán vas a poder leer todo y entender poco, y eso desorienta. En la parte francófona el francés es francés, pero con vocabulario propio que en Francia no se usa: el celular es «natel», la bolsa es «cornet», la oferta es «une action» y los números van derecho —septante, huitante, nonante— en vez de la cuenta rara de Francia. Y hay un detalle que resume el país entero: en la Suiza alemana se agradece «merci». En francés. No es coquetería ni esnobismo, es lo que quedó de siglos de vecindad, y nadie lo siente como un préstamo.
Los patrones que se repiten
Si entendés estas reglas, entendés palabras que no están en ninguna lista.
Lo que vas a escuchar en la Suiza alemana
Una muestra del libro de la Suiza alemana: las expresiones que más te van a servir ahí.
Es «Gott grüez i» —que Dios lo salude— comprimido hasta dos sílabas: la misma fórmula del «Grüß Gott» del sur de Alemania y de Austria. La versión plural, «grüezi mitenand», es la que se usa al entrar a un negocio o a un ascensor.
Se explica como una forma emparentada con el «hei» nórdico y con el viejo «hoy» que servía para llamar la atención: una llamada que se volvió saludo. «Hoi zäme» es el plural, «hola a todos».
«Merci» es francés y en la Suiza alemana es la palabra normal para agradecer: «Danke» suena a alemán de Alemania. El «vilmal» sí es dialecto —«vielmal», muchas veces—, así que la frase es mitad francés y mitad suizo alemán. Eso es, exactamente, el país.
Es el «adieu» francés —«a Dios»— pasado por el dialecto: la misma despedida que dejó el «adiós» español y el «adéu» catalán. En la Suiza alemana se usa en situaciones formales, y «Tschüss» suena importado.
Es «klein» con el cambio que define al suizo alemán: la k se vuelve una ch de garganta. Ese cambio afecta a cientos de palabras —Kind es Chind, Küche es Chuchi— y es la razón principal por la que un alemán no entiende a un suizo.
Significa «exacto», pero en Suiza funciona más como señal de escucha que como confirmación: se dice para mostrar que seguís la conversación, igual que el «claro» o el «tal cual» rioplatense. Repetido —«genau, genau»— no agrega nada.
Lo que vas a escuchar en la Suiza francófona
Una muestra del libro de la Suiza francófona: las expresiones que más te van a servir ahí.
Es una marca que se volvió nombre común: «Natel» era el nombre comercial del servicio de telefonía móvil de la empresa estatal suiza, armado sobre «Nationales Autotelefon», y quedó como la palabra para el celular. Es el mismo fenómeno del «curita» o del «gillette».
Es palabra del francés regional de Suiza y de la zona de Saboya, de la familia del latín «pannus», el paño: la misma raíz del «paño» español. Francia usa «serpillière», que viene de otro lado.
«Cornet» es el cornete, el cono de papel: antes la compra se envolvía en un cono y el nombre quedó cuando el cono pasó a ser una bolsa. En el francés de Francia la palabra sobrevive sólo para el cono de helado.
Es la misma palabra que la despedida francesa, usada acá para saludar al llegar. No es ninguna rareza: las fórmulas de encuentro y de despedida se intercambian con facilidad, como el «ciao» italiano, que sirve para las dos cosas, o el «hej» danés.
Es un calco del alemán «Aktion», que en alemán significa oferta o promoción y no «acción». El francés de Suiza copió la palabra alemana, y por eso «en action» se entiende en Ginebra y no en Lyon.
No es una invención suiza: es el sistema viejo del francés, el que todavía usan Bélgica, Quebec y buena parte del campo francés. «Déjeuner» era romper el ayuno —es la misma palabra que el «desayunar» español—, «dîner» la comida del mediodía y «souper» la de la noche. París corrió todo un casillero en el siglo XIX y el resto no lo siguió.
Cómo se habla en otros países
La misma palabra cambia de significado cruzando la frontera. Estas son las otras guías de jerga del sitio.