Un país chico con una densidad enorme de historia: la Jerusalén antigua sagrada para tres religiones, la playera y moderna Tel Aviv, el Mar Muerto y el desierto del Néguev. Israel condensa milenios de patrimonio y paisajes muy variados en distancias cortas.
La moneda local es el nuevo séquel israelí (ILS, símbolo ₪). Las tarjetas se aceptan prácticamente en todos lados, incluso para montos chicos, así que no hace falta llevar mucho efectivo. Conviene tener algunos billetes para mercados, taxis y comercios pequeños, y tener en cuenta que durante el Shabat (del viernes a la tarde al sábado a la noche) muchos comercios, bancos y el transporte público cierran.
Conversor completo de ILS →Casi todos los vuelos internacionales llegan al aeropuerto Ben Gurión (TLV), ubicado entre Tel Aviv y Jerusalén, que es la principal puerta de entrada al país. Desde ahí hay tren directo a Tel Aviv y a Jerusalén, además de buses y taxis compartidos (sherut) que funcionan incluso cuando el resto del transporte descansa por el Shabat. Dentro del país las distancias son cortas: trenes y una red extensa de colectivos conectan las ciudades principales, aunque conviene chequear los horarios porque muchos servicios se reducen o se detienen durante el Shabat.
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