Trenes que cruzan montañas verdes entre plantaciones de té, playas de postal, templos budistas milenarios, safaris con leopardos y elefantes: Sri Lanka concentra en una isla chica una variedad increíble.
La moneda local es la rupia de Sri Lanka (LKR). Conviene llevar efectivo encima, sobre todo para tuk-tuks, mercados, puestos de comida y pueblos chicos, donde la tarjeta casi no se usa. En hoteles, restaurantes y tiendas de ciudad sí suelen aceptar tarjeta, y hay cajeros en las zonas turísticas para ir sacando billetes de a poco.
Conversor completo de LKR →La mayoría de los vuelos internacionales llegan al Aeropuerto Internacional Bandaranaike (CMB), a unos 30 km al norte de Colombo, con conexiones desde América vía hubs de Medio Oriente o Asia como Doha, Dubái o Estambul. Dentro de la isla, los trenes escénicos —sobre todo el tramo de las tierras altas hacia Ella— son una experiencia en sí misma; para trayectos cortos y ciudades se usan mucho los tuk-tuks, y también hay buses económicos y autos con chofer, una opción cómoda para recorrer varios destinos sin perder tiempo.
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