Sídney y su ópera, la Gran Barrera de Coral, el Outback y playas infinitas: Australia es un continente entero por descubrir. Es a la vez el país que ocupa un continente completo y el hogar de la cultura viva más antigua del planeta, con pueblos aborígenes que lo habitan desde hace más de 65.000 años. Un destino de escalas colosales, donde se puede pasar del arte rupestre milenario de Kakadu al skyline futurista de una metrópoli en un mismo viaje. Es, sobre todo, un país de distancias descomunales: del bullicio cosmopolita de Sídney y Melbourne, en el sudeste, a la soledad rojiza de Uluru y el desierto central, median miles de kilómetros. Por eso conviene elegir bien la región y la época —mientras en el sur se disfruta el verano (diciembre a febrero), el norte tropical se recorre mejor en la estación seca (abril a octubre)— y no pretender ver "toda Australia" en un solo viaje. Seguro, ordenado, angloparlante y con una naturaleza única en el mundo —canguros, koalas, arrecifes, selvas y outback—, Australia recompensa al viajero que se toma su tiempo. Se conduce por la izquierda, se paga en dólares australianos y se entra con una sencilla visa electrónica, pero lo que de verdad hay que llevar es margen para las distancias y ganas de dejarse sorprender por un continente que no se parece a ningún otro.
La moneda local es el dólar australiano (AUD, símbolo A$), dividido en 100 centavos, con billetes de polímero muy resistentes. El país está altamente digitalizado: se paga con tarjeta y con el celular prácticamente en todas partes, incluso importes pequeños, así que no hace falta llevar mucho efectivo. Conviene avisar al banco antes de viajar, usar tarjetas sin comisión por compra en el extranjero y revisar la cotización del día. La propina no es obligatoria ni está tan extendida como en otros países: se deja solo por un servicio destacado.
Conversor completo de AUD →Desde América Latina y Europa, Australia se alcanza en vuelos de larga distancia (a menudo con escala en un hub asiático —Santiago de Chile, Buenos Aires vía Auckland, o ciudades como Doha, Dubái, Singapur o Tokio—). Las principales puertas de entrada son los aeropuertos internacionales de Sídney (el más conectado), Melbourne, Brisbane y Perth, este último ideal si se llega desde Asia o para explorar el oeste. Qantas es la aerolínea de bandera, junto a Virgin Australia y numerosas compañías internacionales. Una vez en el país, dadas las enormes distancias, lo habitual es combinar vuelos internos (Qantas, Virgin, Jetstar) con alquiler de auto para recorrer cada región. Recordá tramitar la eVisitor o la ETA antes de embarcar: sin la autorización electrónica no te permitirán abordar el vuelo.
La historia de Australia es, ante todo, la de la civilización continua más antigua del planeta. Los pueblos aborígenes y los isleños del Estrecho de Torres habitan el continente desde hace al menos 65.000 años —un lapso que empequeñece a las civilizaciones del Nilo o el Éufrates— y transmitieron durante milenios, a través del Dreaming o Tiempo del Sueño, un vínculo espiritual con la tierra que sigue vivo. Sobre ese sustrato inmemorial se posó, apenas hace dos siglos y medio, una historia colonial breve pero brutal: la costa este reclamada para la Corona británica por James Cook en 1770 y la llegada de la Primera Flota en 1788, que fundó en Sídney una colonia penal en el confín del mundo.
De aquel puñado de convictos y carceleros nació, a lo largo del siglo XIX, un mosaico de seis colonias británicas que se expandieron a costa de las tierras aborígenes en las llamadas guerras de frontera, se enriquecieron con la lana y estallaron demográficamente con la fiebre del oro de la década de 1850. El 1 de enero de 1901 esas colonias se federaron en la Commonwealth de Australia, una de las primeras democracias plenas del mundo, que nació sin embargo con el pecado original de la Política de la Australia Blanca. Las dos guerras mundiales —con el mito fundacional de Gallípoli en 1915— y la inmigración masiva de posguerra terminaron por transformar a un país anglosajón y aislado en una de las sociedades más multiculturales de la Tierra.
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