El corazón del Báltico: Riga y su casco antiguo repleto de art nouveau declarado Patrimonio de la Humanidad, playas interminables de arena blanca, castillos medievales entre bosques y un ritmo tranquilo que todavía escapa a las multitudes.
La moneda es el euro (€). En Riga y las ciudades se paga con tarjeta prácticamente en todos lados, pero conviene llevar algo de efectivo para mercados, pueblos chicos y transporte. Avisá al banco antes de viajar y fijate la cotización del día.
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Letonia es un país pequeño encajado en la orilla oriental del mar Báltico que pasó casi setecientos años bajo el poder de otros: cruzados alemanes, la Liga Hanseática, Polonia-Lituania, Suecia y el Imperio ruso se fueron turnando para gobernar a un pueblo campesino que, mientras tanto, conservaba tercamente su lengua y sus canciones. Esa lengua, el letón, pertenece a la rama báltica del indoeuropeo, una de las más arcaicas del continente, y esas canciones —las dainas— terminaron siendo el hilo que mantuvo viva la identidad hasta que, en 1918, hubo por fin un Estado que se llamó Letonia.
Acá vas a encontrar el arco completo: las tribus bálticas y su resistencia a la cruzada, la fundación de Riga en 1201 y los siglos de dominio alemán, el ducado de Curlandia con sus colonias tropicales, el despertar nacional del siglo XIX, la breve y valiente primera república, el pacto Molotov-Ribbentrop y las dos ocupaciones —la soviética y la nazi— que trituraron al país entre 1940 y 1945, el Holocausto que exterminó a casi toda su comunidad judía, las deportaciones estalinistas, la cadena humana del Báltico y la independencia recuperada en 1991. Historia dura, contada con precisión y con fuentes, sin épica de bronce ni eufemismos.
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