Cómo se habla de verdad en Bélgica
18 expresiones que en los libros de texto no están: qué significan, cómo se pronuncian y cuándo usarlas.
Bélgica tiene tres lenguas oficiales —neerlandés, francés y alemán— y una frontera lingüística marcada por ley desde 1963. En Flandes se habla neerlandés, en Valonia francés, en una franja del este alemán, y Bruselas es oficialmente bilingüe aunque en la calle domine el francés. Eso no es folklore: determina en qué idioma te atienden en una oficina pública y en qué idioma están los carteles de la ruta, que cambian de nombre al cruzar la frontera —Lille es «Rijsel» en flamenco y Mons es «Bergen»—. Si vas con francés de Francia, lo vas a entender todo y vas a chocar con un vocabulario propio. Los números van derecho: «septante» y «nonante» en vez de las cuentas raras de Francia. Y hay palabras que son calcos del neerlandés: «savoir» se usa por «pouvoir» (podés decir «tu sais me passer le sel?»), y «s'il vous plaît» se dice al dar algo, no sólo al pedirlo —el mozo te apoya el plato y dice «s'il vous plaît», y no te está pidiendo nada—. Y si vas con español, hay una ventaja que no está en ningún manual: Bélgica tiene una comunidad latina grande en Bruselas, y buena parte del laburo de hostelería funciona en una mezcla de francés, inglés y español. El idioma de la cocina es el que se arme en esa cocina.
Los patrones que se repiten
Si entendés estas reglas, entendés palabras que no están en ninguna lista.
Jerga que se habla en toda Bélgica
Las que vas a escuchar en cualquier ciudad, desde el primer día. Si te aprendés solo estas, ya te desenvolvés.
No es una rareza belga: «septante» y «nonante» son las formas regulares, y Francia es la que se quedó con algo raro. El «quatre-vingt-dix» francés —cuatro veintes y diez— es un resto de una vieja cuenta de base veinte, que en Bélgica y en Suiza no se impuso.
Del neerlandés. Y tiene una versión con nombre propio: la «drache nationale» es la lluvia que cae justo el día de la fiesta nacional, el 21 de julio. Pasa tan seguido que el chiste se volvió expresión fija.
Del neerlandés «kot», el cuartito o la casucha. En las ciudades universitarias belgas es la palabra normal para la pieza de estudiante, y de ahí salió «kotteur»: el que vive en una.
Del brusseleer, el dialecto de Bruselas, que es neerlandés de la ciudad con francés encima. «Brol» es el desorden y también la cosa sin valor: los dos sentidos a la vez, según cómo lo digas.
No es un error de conjugación: en Bélgica «savoir» cubre el terreno que en Francia ocupa «pouvoir». Se explica por el contacto con el neerlandés, donde «kunnen» significa a la vez saber y poder. El francés de Bélgica tiene varias construcciones calcadas así.
En Francia «tantôt» quedó como «a veces» o suena anticuado; en Bélgica conservó el sentido viejo de «hoy mismo, dentro de un rato». No es una invención local: es francés antiguo que allá se perdió y acá no.
Del brusseleer. La «zwanze» es la broma dicha con cara de seriedad, y es casi una institución: Bruselas se ríe de sí misma como deporte. No tiene traducción al francés estándar, y eso es parte del punto.
Es un calco del neerlandés: «alstublieft» sirve para pedir y también para dar algo. El francés de Bélgica copió la segunda función, y por eso el mozo te dice «s'il vous plaît» cuando te apoya el plato en la mesa. No te está pidiendo nada.
La disputa con Francia es vieja y Bélgica tiene un argumento conocido: el «french fries» del inglés se explicaría por los soldados estadounidenses de la Primera Guerra, que las conocieron en el frente belga donde el ejército hablaba francés. No está probado. Lo que sí es belga es la friterie como institución y la doble cocción.
Hay dos waffles belgas y no son el mismo: el de Bruselas es rectangular, liviano y se come con tenedor; el de Lieja es más chico, de bordes irregulares, y lleva perlas de azúcar que se caramelizan al cocinarse. El de Lieja es el que se come caminando.
Los mejillones no son belgas: la mayoría viene de los criaderos de Zelanda, en los Países Bajos. Lo belga es la combinación con las papas y el ritual de la olla servida en la mesa.
La praline rellena la inventó Jean Neuhaus en Bruselas en 1912; la familia tenía una farmacia y había empezado cubriendo remedios con chocolate para que se pudieran tragar. El «ballotin», la cajita que protege los bombones, salió de la misma casa unos años después.
Lo que vas a escuchar en Bélgica
Una muestra del libro de Bélgica: las expresiones que más te van a servir ahí.
«Carbonnade» viene de «carbón»: era la carne cocinada sobre las brasas, y el nombre quedó aunque el plato se haya mudado a la olla. Lo flamenco es la cerveza oscura en vez del vino, y el pan con mostaza que se usa para espesar la salsa.
El nombre se discute: se lo relaciona con el latín «speculum», espejo, por los moldes tallados que imprimen la figura —la galleta sería el espejo del molde— y también con «species», las especias. Es la galleta de San Nicolás, y de ahí los moldes con santos y escenas.
El nombre es neerlandés: «water» es agua y «zooien» es hervir. Era un plato de pescado de río de Gante, y cuando el Escalda se contaminó se pasó al pollo. Hoy el de pollo es el común y el de pescado es el original.
Es palabra del brusseleer y viene de machacar: «stampen» es pisar, aplastar. El plato es papa aplastada con lo que haya, y es primo del «stamppot» de los Países Bajos, que se llama así por exactamente la misma razón.
«Trapense» no es un estilo de cerveza: es una certificación de origen. Para llevar el sello la cerveza tiene que hacerse dentro de un monasterio trapense, con los monjes supervisando, y las ganancias tienen que ir a la comunidad o a obra social. Por eso la lista es corta y cambia cuando un monasterio deja de cumplir.
Estaba extinguida: la última cervecería de Hoegaarden que la hacía cerró en 1957. En los años sesenta un lechero del pueblo, Pierre Celis, la reconstruyó en su granero a partir de las recetas viejas, y de ahí salió toda la categoría que hoy se toma en el mundo entero.
Cómo se habla en otros países
La misma palabra cambia de significado cruzando la frontera. Estas son las otras guías de jerga del sitio.