Cómo se habla de verdad en Portugal
18 expresiones que en los libros de texto no están: qué significan, cómo se pronuncian y cuándo usarlas.
Si el portugués que escuchaste en tu vida es el de Brasil, el de Portugal te va a sonar a otro idioma. No es impresión: son dos sistemas de sonido distintos sobre la misma gramática. La diferencia grande son las vocales. El portugués europeo aplasta todas las que no llevan acento hasta casi borrarlas, y el resultado es una lengua que suena a consonantes pegadas: «Portugal» queda en «Prtugal» y «telefone» en «tlfon». La segunda diferencia es la s: al final de sílaba suena «sh», así que «estás» es «shtásh» y Lisboa suena «Lishboa». Las dos cosas juntas explican por qué entendés el portugués escrito y no entendés el hablado. Y hay dos trampas de gramática para las que el brasileño no te prepara. Una: el gerundio no se usa. «Estoy comiendo» es «estou a comer», con preposición más infinitivo. Dos, y es la que puede costarte caro: «você» no es el «você» brasileño. En Portugal tratar a alguien de «você» puede sonar seco o directamente mal educado. Con un desconocido se usa «o senhor» o el nombre con el verbo en tercera persona; entre pares se tutea con «tu». El vocabulario de calle, en cambio, es regalado: fixe, bué, gajo, cena, pá. Con esas cinco palabras entrás en cualquier conversación informal del país.
Los patrones que se repiten
Si entendés estas reglas, entendés palabras que no están en ninguna lista.
Lo que vas a escuchar en Lisboa
Una muestra del libro de Lisboa: las expresiones que más te van a servir ahí.
El origen se discute: circula mucho que venga del inglés «fix» y no está probado, y también se la relaciona con el francés «fixe». Lo seguro es lo otro: se instaló en el habla juvenil portuguesa del siglo XX y en Brasil no se usa.
Viene del kimbundu, una de las lenguas de Angola, y entró al portugués europeo con los retornados y los angoleños después de 1975. Es el aporte africano más visible del portugués de Portugal, y por eso en Brasil no existe.
Se explica como préstamo del caló, la lengua de los gitanos: «gachó» era el hombre que no es gitano. La misma palabra entró al español de España como «gachó», y en portugués se quedó como la forma más neutra de decir «tipo».
El verbo es el del cuero: curtir una piel es tratarla para que dure. De ahí «estar curtido», endurecido por la experiencia, y de ahí el salto a disfrutar. El portugués de Brasil hizo el mismo recorrido con la misma palabra.
No es la cena del español: es «cena» en el sentido de escena, del latín «scaena», la escena de teatro. El camino va de «escena» a «asunto» y de «asunto» a «cualquier cosa». El inglés hizo exactamente lo mismo con «scene».
Viene del latín «putus», niño: la misma raíz del «putto» italiano, que es como se llaman los angelitos de los cuadros renacentistas. No tiene carga sexual, y por eso un portugués le dice «o puto» a un chico de diez años sin que nadie se sobresalte.
Lo que vas a escuchar en Oporto
Una muestra del libro de Oporto: las expresiones que más te van a servir ahí.
El apodo viene de las tripas, y la historia que se cuenta es de 1415: cuando Portugal armó la expedición a Ceuta, Oporto entregó toda la carne buena a las naves y se quedó con las vísceras. De ahí las «tripas à moda do Porto» y de ahí el mote. Es relato tradicional, no documento.
Viene del kimbundu, una lengua de Angola, y entró al portugués europeo después de 1975 con los retornados y los angoleños. Que en Oporto se use menos que en Lisboa tiene que ver con eso: la palabra entró por la capital.
El origen se discute: circula mucho que venga del inglés «fix» y no está probado, y también se la relaciona con el francés «fixe». Lo seguro es que se instaló en el habla juvenil portuguesa del siglo XX y que en Brasil no se usa.
Se explica como «rapaz» —muchacho— recortado hasta la última sílaba. Es el mecanismo inverso al del español, que suele conservar el principio de la palabra: acá se tira el principio y queda el final.
Es «grande» con la r comida: grande → gande → ganda. Funciona delante del sustantivo, igual que el «gran» del español, pero en registro de calle y siempre con algo de exageración.
Lo que vas a escuchar en Algarve
Una muestra del libro de Algarve: las expresiones que más te van a servir ahí.
Son dos palabras de orígenes muy distintos pegadas: «bué» viene del kimbundu angoleño y «fixe» del habla juvenil portuguesa del siglo XX. Que vayan siempre juntas dice bastante de cómo se armó el portugués europeo de hoy.
Es el imperativo de «curtir», que en origen es el verbo del cuero: curtir una piel es tratarla. De «curtido por la experiencia» se pasó a «disfrutar», y de ahí a esto.
Se explica como préstamo del caló, la lengua de los gitanos, donde «gachó» era el hombre que no es gitano. La misma palabra entró al español de España como «gachó».
No es la cena del español: es «cena» en el sentido de escena, del latín «scaena», la escena de teatro. El camino va de «escena» a «asunto» y de «asunto» a «cualquier cosa». El inglés hizo exactamente lo mismo con «scene».
«Onda» es la ola: la imagen es la de estar en la misma frecuencia que el otro. La expresión funciona igual en portugués y en español rioplatense, con la misma metáfora y el mismo sentido.
Cómo se habla en otros países
La misma palabra cambia de significado cruzando la frontera. Estas son las otras guías de jerga del sitio.