Cómo se habla de verdad en Canadá
42 expresiones que en los libros de texto no están: qué significan, cómo se pronuncian y cuándo usarlas.
Canadá no te da un acento: te da tres situaciones distintas, y conviene saber en cuál estás. La primera es el inglés canadiense general. Suena casi estadounidense, con dos marcas propias: el «eh» al final de la frase y la vocal de «out» y «about», que sube y se cierra —de ahí el chiste del «aboot», que es exagerado pero no sale de la nada—. Lo que de verdad te va a trabar es el vocabulario: el baño es «washroom» y no «bathroom», la gaseosa es «pop» y no «soda», el gorro es «toque», y hay tres o cuatro palabras de invierno —chinook, block heater— que no existen en ningún otro inglés porque en ningún otro lado hacen falta. La segunda es Toronto, y es la más dura. El slang de la ciudad no viene del inglés estadounidense: viene del patois jamaiquino y del rap británico. «Mans», «ting», «bare», «yute» y «ahlie» no se deducen de nada que hayas estudiado. La tercera es Québec, donde directamente cambiás de idioma. El francés de Montreal diptonga vocales que en Francia son simples, conservó formas del siglo XVII que allá se perdieron, pregunta con un «tu» de más («Tu viens-tu?») y, sobre todo, insulta con la iglesia: tabarnac, câlice y ostie son objetos de misa, no groserías sexuales.
Los patrones que se repiten
Si entendés estas reglas, entendés palabras que no están en ninguna lista.
Jerga que se habla en todo Canadá
Las que vas a escuchar en cualquier ciudad, desde el primer día. Si te aprendés solo estas, ya te desenvolvés.
«Canuck» es un apodo para los canadienses que circula desde el siglo XIX; de dónde salió la palabra está discutido y no hay una versión aceptada. El club de hockey la tomó de ahí.
«Whitecaps» son las crestas blancas que levanta el viento en el agua. El nombre viene del mar que la ciudad tiene enfrente, no de nada deportivo.
«Pickup» es el partido que se arma con los que aparecen, sin equipos fijos ni inscripción: la palabra se usa igual en básquet y en fútbol en toda Norteamérica. Lo canadiense es que se juegue sobre hielo, en rinks municipales y a cualquier hora.
El nombre no es por el animal: The Lions son los dos picos gemelos que se ven desde Vancouver y que le dan nombre también al puente Lions Gate.
«The Main» es el apodo inglés del boulevard Saint-Laurent, y viene de haber sido la calle principal: durante más de un siglo fue la frontera entre el Montreal francófono del este y el anglófono del oeste. La numeración de las calles de la ciudad todavía arranca ahí.
Es el happy hour, pero nombrado por el horario en vez de importado del inglés. Es un ejemplo chico de algo que Québec hace sistemáticamente: en vez de adoptar el anglicismo, lo reemplaza —courriel por email, magasinage por shopping, fin de semaine por weekend—.
Lo que vas a escuchar en Toronto
Una muestra del libro de Toronto: las expresiones que más te van a servir ahí.
Llegó con el patois jamaiquino y con el slang de Londres: «man» usado como pronombre para hablar de uno mismo. La «s» no marca plural —«mans is tired» lleva el verbo en singular—, y ese detalle es la prueba de que la palabra no entró por el inglés estándar.
Es «thing» en patois jamaiquino: el patois no tiene el sonido «th» y lo reemplaza por t. Toronto la tomó entera, incluido el uso para referirse a una chica.
Viene del slang de Londres, donde «bare» significa «mucho» —justo al revés de lo que significa en inglés estándar, que es pelado o sin nada—. Llegó a Toronto por la misma vía que el resto: el rap británico y la comunidad caribeña, que es la que conecta las dos ciudades.
Se explica de dos maneras y las dos circulan: por los códigos telefónicos de la ciudad, 416 y 647, que terminan en 6, o por las seis municipalidades que se fusionaron en 1998 para formar el Toronto actual. Lo que no está en duda es quién la puso de moda.
Es la suma de las dos herencias de Toronto: «yute» es «youth» en patois jamaiquino (sin el sonido th) y «waste» como adjetivo para alguien que no sirve viene del slang británico, el mismo de «wasteman».
Se explica como «a lie?» del patois —la pregunta literal sería «¿es mentira?»— y también como un «ain't lie» comprimido. Cualquiera de los dos caminos llega al mismo lugar: cumple la función del «¿no?» rioplatense.
Lo que vas a escuchar en Vancouver
Una muestra del libro de Vancouver: las expresiones que más te van a servir ahí.
Es «buddy» recortado, y «buddy» se explica como una deformación de «brother». En Canadá «buddy» tiene además un uso que no existe en otros ingleses: sirve para hablar de un tipo cuyo nombre no sabés, «buddy over there».
Sale del surf de California. «To stoke» es atizar el fuego, cargarle leña: alguien «stoked» está encendido. Llegó a Vancouver con la tabla y se quedó con el esquí.
Viene de «gnarled», nudoso y retorcido como un tronco viejo. El surf de California la usó para las olas difíciles y de ahí pasó a cualquier cosa extrema, buena o mala.
Es un australianismo que se exportó al inglés del mundo entero. En Vancouver se usa tanto como allá, conviviendo con el «no problem» estadounidense.
Es el mismo giro que hace el español con «terrible» o «de locos»: una palabra negativa se da vuelta y pasa a significar lo máximo. En inglés el camino ya lo habían hecho antes «bad», «wicked» y «killer».
Sale de los deportes de montaña: en escalada «to send» es completar una vía limpia, y se explica como un recorte de «ascend». De ahí pasó al esquí y al mountain bike.
Lo que vas a escuchar en Montréal
Una muestra del libro de Montréal: las expresiones que más te van a servir ahí.
El tabernáculo es el armario donde se guardan las hostias consagradas. Los «sacres» quebequenses salen todos de ahí, y no es casualidad: en una sociedad que vivió bajo el peso de la Iglesia hasta la Revolución Tranquila de los años sesenta, la blasfemia más fuerte no era sexual sino litúrgica. Por eso las malas palabras francesas de Francia acá suenan flojas.
El cáliz es la copa de la misa. Como todos los sacres, sirve sola, conjugada como verbo («je m'en câlice», no me importa nada) o apilada con las otras: cuantas más encadenás, más fuerte queda.
De «hostie», la hostia. Tiene versiones suavizadas para usarla en el trabajo o delante de la familia —«esti» por ostie, «tabarouette» por tabarnac, «câline» por câlice—, exactamente lo que hace el español con «miércoles» o «caramba».
El nombre sale de cómo suena «cheval» (caballo) en boca popular: joual. Arrancó como insulto de las clases cultas contra el habla obrera de Montreal y terminó siendo bandera: el teatro y la literatura quebequenses lo escribieron tal cual se habla.
No es un error ni una deformación moderna: es la forma vieja. «Icitte» viene del francés popular que cruzó el Atlántico en el siglo XVII y que en Francia se perdió. Mucho de lo que suena «mal dicho» en Québec es francés de antes de la Revolución, conservado.
Misma historia que «icitte»: es una forma antigua de «froid» que sobrevivió de este lado del Atlántico. Y hoy no dice exactamente lo mismo que «froid»: el frette es el frío que duele.
Lo que vas a escuchar en Provincias Marítimas
Una muestra del libro de Provincias Marítimas: las expresiones que más te van a servir ahí.
Es «boy» con la vocal comida, y es sello de Terranova —que, estrictamente, no es una de las tres provincias marítimas— antes que de Nueva Escocia o Nuevo Brunswick. El inglés de ahí viene del suroeste de Inglaterra y del sureste de Irlanda, y es el más distinto de Norteamérica: tiene diccionario propio.
Apilar intensificadores así se explica por el inglés del suroeste de Inglaterra, de donde salieron los colonos de la costa atlántica canadiense: «right» y «some» con ese valor son herencia de esos dialectos, no invento local.
Se explica por la capa irlandesa del inglés de la costa atlántica: el inglés de Irlanda armó varias construcciones con «at» calcando el gaélico, y ésta es una de las que cruzaron el océano.
El «down» no es geográfico. En el inglés de los marinos se decía «down» según el viento y la corriente, no según el mapa: por eso Maine tiene su «Down East» quedando al norte. «Going down home» arrastra ese uso viejo.
Es «give her» comprimido. La «her» no es nadie: el inglés tiene un uso antiguo del femenino para máquinas y situaciones, el mismo que aparece en el australiano «she'll be right».
Halifax lleva el nombre de George Montagu-Dunk, conde de Halifax, que presidía la junta de comercio británica cuando se fundó la ciudad en 1749. El gentilicio se armó sobre una latinización del nombre, igual que «Glaswegian» para Glasgow.
Lo que vas a escuchar en Las Praderas
Una muestra del libro de Las Praderas: las expresiones que más te van a servir ahí.
El nombre viene del pueblo chinook, del bajo río Columbia: los colonos llamaron así al viento cálido porque llegaba desde esa dirección. El salto de temperatura no es magia: el aire baja por el pie de las Rocosas, se comprime y se calienta.
Es palabra francesa —la toque es el gorro, el mismo de «toque blanche», el del cocinero— y entró al inglés canadiense por el francés de Canadá. Se escribe «toque» o «tuque» y las dos formas convivieron tanto que no hay una correcta.
Es el idioma interno de Tim Hortons: dos de crema y dos de azúcar. La cadena la fundó en 1964 el jugador de hockey Tim Horton, y el pedido se estandarizó tanto que terminó entrando a los diccionarios de inglés canadiense.
Nadie explicó de dónde sale, y conviene desconfiar del que te diga que sí. Lo único seguro es el mapa: existe en Saskatchewan y en ninguna otra parte. En el resto de Canadá es «hoodie».
No es jerga, es un aparato, y el nombre es descriptivo: calienta el bloque del motor —el block— para que el aceite no se espese y arranque a treinta bajo cero. Los enchufes que ves en los estacionamientos son para eso.
Cómo se habla en otros países
La misma palabra cambia de significado cruzando la frontera. Estas son las otras guías de jerga del sitio.