Cómo se habla de verdad en Irlanda
67 expresiones que en los libros de texto no están: qué significan, cómo se pronuncian y cuándo usarlas.
Irlanda no es el Reino Unido y su inglés tampoco. Lo que se habla en Dublín, Cork, Galway o Limerick se llama hiberno-inglés, y lo que te va a frenar las primeras semanas no es el acento: es la gramática. El irlandés estuvo debajo siglos y dejó su estructura puesta. Por eso «I'm after eating» no es un error, es «acabo de comer». Por eso nadie te contesta «yes» ni «no»: te repiten el verbo, y a «Did you ring her?» le responden «I did». Y por eso «you» se parte en singular y plural —ye, yous, ye's—, como si el inglés hubiera recuperado el ustedes.
Del sonido, tres cosas. La th se vuelve t y d, así que «think» suena «tink» y «thirty-three» sale «tirty-tree». La r se pronuncia en todas las posiciones, y para un oído latino eso es buena noticia: Irlanda se entiende más fácil que Londres. Y la entonación sube y baja dentro de la frase, sobre todo en Cork, donde el canto es tan marcado que parece otro idioma.
Lo que queda es el tono. Acá nadie exagera: «grand» es la respuesta a todo y significa «bien, vamos tirando», no «grandioso». El elogio viene chico y la queja, con chiste. El cariño se demuestra cargando, y a eso se le dice slagging: si te cargan, ya estás adentro. Y el craic no es una palabra: es la unidad con que se mide todo. «What's the craic?» es qué onda, y «the craic was mighty» es el mejor informe posible de una noche.
Los patrones que se repiten
Si entendés estas reglas, entendés palabras que no están en ninguna lista.
Jerga que se habla en toda Irlanda
Las que vas a escuchar en cualquier ciudad, desde el primer día. Si te aprendés solo estas, ya te desenvolvés.
Es un préstamo de ida y vuelta y la etimología famosa es falsa: no es una palabra gaélica antigua. «Crack» ya significaba charla, novedades y diversión en el inglés y el scots del norte; el irlandés la tomó prestada y la escribió «craic», con grafía gaélica; y con esa grafía volvió al inglés en el siglo XX. La palabra es inglesa de origen y hoy se siente irlandesa como ninguna.
Venía del latín «grandis» con el sentido de grande e importante, y el inglés de Irlanda lo gastó hasta dejarlo en «bien, va». Hoy significa casi lo contrario de grandioso.
Es la acepción vieja de «sound»: entero, sólido, sin fallas, la misma de «of sound mind» o «safe and sound». Irlanda la pasó del objeto a la persona.
Es una inversión: la palabra significa mortal y terminó queriendo decir lo contrario, el mismo giro que convirtió «wicked» en bueno y «sick» en excelente. El inglés hace esto cada generación, y en Irlanda el que quedó fijo fue «deadly».
Del francés antiguo «sauvage», que viene del latín «silvaticus»: del bosque, salvaje. La inversión es la misma de «deadly»: lo brutal pasó a ser lo muy bueno.
El origen no está probado. Circula la explicación del gas de la risa —el óxido nitroso de los dentistas— y es plausible, pero no hay respaldo firme: tomala como la versión que se cuenta, no como un dato.
Es «idiot» escrito como suena en Irlanda, con la i larga del principio y la t final apenas marcada. La grafía se volvió oficial de tanto uso: hoy se escribe eejit y no idiot a propósito.
«Gob» es la boca, y se le atribuye origen al irlandés y el gaélico escocés «gob», pico. La segunda mitad es literal: lo que le sale de la boca.
La explicación fácil —que es «fuck» suavizado— es sólo la mitad. En el inglés de Irlanda ya existía un verbo «feck» que significa robar y mandar al diablo, documentado por su cuenta; lo más probable es que las dos palabras se hayan mezclado. La fama mundial se la dio la serie Father Ted en los noventa.
Es un calco del irlandés, donde el posesivo sirve para señalar a una persona conocida sin decir su nombre. Por eso la construcción suena imposible en inglés estándar y perfectamente natural acá.
Del verbo «cop», agarrar o atrapar —el mismo que terminó dando «cop» para el policía—. «Cop on» es, literalmente, agarrarla: darte cuenta.
«Notion» es idea en inglés estándar y no tiene nada de pretencioso. El plural irlandés le agregó todo lo demás: tener ideas, acá, es tener ideas por encima de lo que te toca.
«Bold» en inglés estándar es audaz, atrevido. El inglés de Irlanda se quedó con el costado del atrevimiento y lo aplicó a los chicos, donde atreverse es portarse mal.
Es un calco del irlandés «tabhair amach», que literalmente es «dar afuera» y significa quejarse o retar. La construcción se tradujo palabra por palabra y quedó.
Nadie sabe de dónde salió, y esa es la respuesta correcta: los diccionarios la marcan de origen desconocido. Aparece en Dublín a principios del siglo XX, sin parentesco claro con ninguna palabra inglesa ni irlandesa. Si alguien te cuenta una historia linda sobre ella, la inventó.
Los «hames» son las dos piezas de madera del arnés del caballo, las que van sobre el cuello y aguantan el tiro. Ponerlas al revés dejaba el carro inútil, y de ahí sale la frase: hacer un hames es armar algo exactamente al revés de como iba.
Se remonta al «kip» del siglo XIX: la casa de mala muerte, la pensión barata, y en Dublín directamente el prostíbulo. De ahí salieron las dos ramas: dormir ahí dio la siesta, y el estado del lugar dio el insulto.
Es el color: scarlet es el rojo intenso, el de la cara del que se pone colorado. La palabra se saltó el paso intermedio y nombra directamente el estado.
Del inglés «jakes», la palabra para la letrina que ya se usaba en el siglo XVI y que en Inglaterra se murió. Irlanda la conservó y la pasó al plural.
«Press» con el sentido de armario es un uso viejo del inglés que Irlanda no perdió, igual que Escocia. El «hot» viene del tanque de agua caliente que está adentro: por eso calienta y por eso seca.
«Message» conserva acá el sentido viejo de mandado o encargo, el mismo que sobrevive en Escocia («going for the messages»). El sentido moderno de mensaje escrito es el que llegó después.
Es el recorte de «mineral waters», las aguas gaseosas embotelladas del siglo XIX. El nombre se quedó pegado a todo lo que viene con burbujas y sabor.
De «lash», el latigazo: la lluvia que azota en vez de caer. La imagen es la misma que en «bucketing down», pero con viento adentro.
Se explica como calco del irlandés «lá bog», día blando. La versión no está cerrada, pero el uso de «soft» para el clima húmedo y quieto es propio de Irlanda y no se encuentra así en otras variantes del inglés.
Usar «fierce» como intensificador es un uso viejo del inglés que Irlanda conservó, el mismo mecanismo de «terribly good» o «awfully nice»: una palabra de violencia que se vacía y queda sólo para subir el volumen.
Del «session» estándar, una sentada. En Irlanda la palabra se partió en dos ramas: la musical, que es institución y tiene reglas no escritas, y la alcohólica, que no.
Es irlandés puro: «plámás» significa justamente halago y zalamería. Pasó al inglés de Irlanda sin traducirse ni cambiar de forma, porque ninguna palabra inglesa cubría el matiz.
Es el irlandés «sláinte», salud, de «slán»: sano, salvo, entero. La misma raíz está en «slán», el chau de todos los días: cuando te despedís le estás deseando que llegue sano.
Del nombre oficial en irlandés, An Garda Síochána: la guardia de la paz. «Garda» es guardia y «gardaí» es el plural, así que «gardaís» está mal: el plural ya está puesto.
Es la palabra irlandesa para jefe o líder, y está en la Constitución de 1937, que dejó los cargos principales del Estado nombrados en irlandés. Por eso no se traduce: no es un apodo, es el nombre del cargo.
Es la contracción regular de «am not», la que el paradigma pide. El inglés británico nunca la adoptó y tapó el hueco con «aren't I», que es la irregular. Irlanda se quedó con la lógica.
El origen está discutido y hay por lo menos dos versiones en circulación: que viene de Kiltimagh, el pueblo de Mayo que en irlandés es Coillte Mách, y que viene de «cúl an tí», el fondo de la casa, por donde se entraba en las casas de campo. Ninguna de las dos está probada, así que cualquiera que te la cuente como segura está eligiendo.
Es escocesa, y está en el Ulster por la plantación del siglo XVII, cuando la zona se pobló de escoceses: el habla local tiene una capa escocesa entera. La frontera política de 1921 no coincide con esa frontera lingüística, y por eso el wee queda de los dos lados.
Lo que vas a escuchar en Dublín
Dublín tiene su propio saludo, su propio acento y una división interna —norte y sur del Liffey— que explica medio humor de la ciudad. Si sólo te aprendés «howya» y «what's the story», ya zafás la primera semana.
Es «how are you» comprimido hasta dos sílabas, con la r y el verbo comidos. La pregunta completa ya no pedía información, así que el recorte sólo apuró lo que ya pasaba.
Sale directo del patrón irlandés de contestar repitiendo el verbo, sin «yes» ni «no». Una vez que la lengua contesta siempre con el verbo, el sarcasmo se cuela en el único lugar que queda: la entonación.
Lo firme es la mitad de atrás: -een es el diminutivo irlandés -ín, el mismo de boreen y colleen, y acá va con desprecio. Sobre el «Jack» circula la versión del Union Jack, que los dublineses supuestamente agitaban: es la explicación que todo el mundo repite y no está probada. Los diccionarios se quedan con el «Jack» de nombre propio genérico.
Es la palabra irlandesa «luas», velocidad. El sistema de transporte público de Dublín se bautizó en irlandés a propósito, igual que el Dart, que en cambio es una sigla inglesa (Dublin Area Rapid Transit).
La frontera es física: el Liffey. Lo que se le fue sumando encima —precio, acento, equipo— es lo que convirtió una indicación geográfica en una etiqueta.
El Dart es el tren de la costa, Dublin Area Rapid Transit. La vocal del sur de Dublín lo vuelve «Dort», y el resto del país usó esa sola palabra para nombrar el acento entero. Es el mismo mecanismo con el que se bautizó a los barrios por su código postal.
«Gaff» ya era un lugar barato en el slang inglés del siglo XIX —el «penny gaff» era el teatrito de a penique—. De ahí pasó a casa a secas, sin la carga despectiva.
Es el eufemismo de «bloody», la palabra que en inglés fue mala palabra durante un siglo. Cambiándole la forma se quedó con la fuerza y perdió la ofensa.
Cork, que insiste en ser la capital de verdad
El acento de Cork es el más cantado del país: la entonación sube y baja dentro de la misma palabra y al principio no parece inglés. Tiene vocabulario propio —langer es suyo—, pone el «like» al final de la frase y se llama a sí misma la República Popular. Si te toca laburo en Cork, esto es lo primero.
El origen está discutido. La historia que se repite en todas partes es la de los soldados de los Munster Fusiliers en la India, que habrían traído el nombre del mono langur. Suena bien y no está probada: tomala como la leyenda local, no como la etimología.
Sale de «langer» por el camino habitual del slang irlandés: la palabra del insulto pasa al adjetivo y la -s final la fija como estado, igual que «in bits» o «in flitters».
Es St Patrick's Street recortada: Patrick's quedó en «Pana». El mismo apetito de abreviar que hace que Cork llame «the Marina» o «the Mardyke» a sus lugares sin explicar nada.
Es una marca local, no una palabra: por eso el nombre sólo funciona en el sur. Entra en la categoría «minerals», que es como se le dice a las gaseosas en toda Irlanda.
El nombre es una parodia de las repúblicas populares del siglo XX, usada por los propios corkonians para reírse de su fama de independientes y de llevarse mal con la capital. Se lo apropiaron: hay remeras.
El apodo se le atribuye a 1491, cuando la ciudad apoyó a Perkin Warbeck, el pretendiente que se presentaba como heredero del trono inglés. Siglos después, el papel de Cork en la guerra de independencia lo reforzó, y hoy el nombre se usa sobre todo en el deporte.
Galway y el oeste: donde aparece el irlandés
En Galway lo que cambia no es tanto el slang como el idioma. La ciudad es la puerta de Connemara, el Gaeltacht más grande del país, y a cuarenta minutos los carteles, la radio y la barra del pub están en irlandés. Estas son las frases que de verdad se usan, más las palabras del oeste que ya pasaron al inglés.
Es irlandés: «Gael» más el sufijo -acht, que forma nombres abstractos. Las fronteras del Gaeltacht no son culturales nada más: las define el Estado, que las usa para repartir fondos y servicios en irlandés.
Es irlandés literal: céad es cien, míle es mil, fáilte es bienvenida. La exageración está en el original, no en la traducción.
Literalmente es «que haya bien con vos»: no se agradece, se desea. El irlandés arma casi todas sus fórmulas de cortesía así, deseando algo en vez de nombrar la acción, y de ahí sale el aire de bendición que tienen todas.
El irlandés tiene tres grandes dialectos —Munster, Connacht y Ulster— y no comparten ni el saludo. No es que uno esté mal: son tres estándares vivos, y el que elijas dice en qué parte del país aprendiste.
«Slán» es sano, salvo, entero: la despedida es un deseo de que llegues bien, la misma raíz de «sláinte». «Leat» es «con vos» y «agat» es «en vos»: ahí está toda la diferencia entre el que se queda y el que se va.
Es irlandés: «sean» es viejo y «nós» es costumbre o estilo. El nombre no describe la música sino la manera de hacerla, y por eso se aplica tanto al canto como al baile.
Del irlandés «bacach», rengo o cojo, con la terminación inglesa -y pegada arriba. Es uno de los casos más claros de palabra irlandesa que se quedó dentro del inglés porque ninguna palabra inglesa decía exactamente eso.
Se cuenta que el nombre arrancó como insulto de las fuerzas cromwellianas, que usaron «tribus» para burlarse de esas catorce familias; las familias se lo apropiaron y quedó como orgullo. El apodo moderno de los equipos de Galway, «the Tribesmen», sale de ahí.
Cómo se habla en otros países
La misma palabra cambia de significado cruzando la frontera. Estas son las otras guías de jerga del sitio.