Cómo se habla de verdad en Finlandia
18 expresiones que en los libros de texto no están: qué significan, cómo se pronuncian y cuándo usarlas.
Hay que decirlo de entrada: el finés no se parece a nada de lo que hayas estudiado. No es germánico ni latino, y no es siquiera indoeuropeo. Pertenece a la familia fino-ugria: su parienta cercana es el estonio y la lejana, el húngaro. Eso significa que no vas a poder adivinar ninguna palabra por parecido. «Hospital» es «sairaala» y «teléfono» es «puhelin». La gramática funciona al revés de la nuestra. No hay artículos, no hay género, no hay futuro —el presente lo cubre— y no hay preposiciones: lo que en español va adelante, en finés va pegado atrás, y hay quince casos para eso. Una palabra sola puede ser una oración entera. La buena noticia es la pronunciación. Se lee exactamente como se escribe, el acento cae siempre en la primera sílaba y no hay excepciones. Lo único que hay que respetar en serio es la duración: alargar una letra cambia la palabra, y no de a poco. «Tuli» es el fuego, «tuuli» es el viento y «tulli» es la aduana. Y una advertencia que no es de idioma. El silencio no es incomodidad ni enojo: una pausa larga en una charla finlandesa es normal, y llenarla con palabras te hace quedar como el que no sabe estar. Casi todo el mundo habla buen inglés, así que el idioma no va a ser tu problema. El ritmo, sí.
Los patrones que se repiten
Si entendés estas reglas, entendés palabras que no están en ninguna lista.
Jerga que se habla en toda Finlandia
Las que vas a escuchar en cualquier ciudad, desde el primer día. Si te aprendés solo estas, ya te desenvolvés.
Se explica como un préstamo del sueco o de una forma emparentada con el «moin» del norte de Alemania: la costa del Báltico compartió saludos durante siglos. «Terve», en cambio, es la forma finesa vieja y significa «sano»: el saludo era un deseo de salud.
Era un dios. «Perkele» es el nombre del dios del trueno de la religión finesa precristiana, pariente del «Perkūnas» báltico. Cuando llegó el cristianismo, los traductores usaron el nombre del dios viejo para decir «diablo», y así el dios del trueno terminó siendo la palabrota más fuerte del idioma.
Es una palabra vulgar que nombra el sexo femenino y funciona como intensificador puro: «vitun hyvä» es «buenísimo». Lo llamativo es la frecuencia: en finés el insulto se usa como adverbio, igual que el «fucking» inglés, y aparece hasta en conversaciones tranquilas.
El origen del nombre se discute y hay varias hipótesis, ninguna cerrada: se lo ha relacionado con «suo», el pantano, y con la misma raíz que dio «saame», el nombre del pueblo sami. Lo que sí está claro es que «Finlandia» es el nombre de afuera: viene del sueco, y es el que usa el resto del mundo.
El nombre dice de dónde es: de Karelia, la región que Finlandia perdió en buena parte con la Unión Soviética en los años cuarenta. La empanada se volvió nacional con los evacuados: cuando cientos de miles de karelianos se reubicaron en el resto del país, su comida viajó con ellos.
Finlandia es el país que más café toma por persona en el mundo, y hay una razón que no es cultural: los descansos de café están contemplados en los convenios colectivos de trabajo. No es una costumbre que el jefe tolera, es parte del acuerdo laboral.
«Ruis» es centeno. En el norte el centeno aguanta el frío y el suelo pobre donde el trigo no crece: el pan negro de toda la región no es una elección de salud, es lo único que se podía sembrar.
Lo que lo hace distinto es el cloruro de amonio, que en los países nórdicos se usa en confitería y casi en ningún otro lado. El nombre viene de «sal ammoniacum», la sal de amoníaco de los boticarios: eran pastillas de farmacia antes de ser golosina.
Lo que vas a escuchar en Finlandia
Una muestra del libro de Finlandia: las expresiones que más te van a servir ahí.
«Lohi» es salmón y «keitto» es sopa: el nombre es la receta. Y «lohi» tiene una historia larga: es la misma palabra que el «lax» sueco, el «Lachs» alemán y el «lox» del yiddish que llegó a Nueva York con los bagels. El finés la tomó prestada de sus vecinos indoeuropeos hace miles de años.
«Poro» es el reno doméstico, y ahí está la clave: el reno no es caza, es ganado. El pastoreo de renos en Finlandia está reservado por ley a la zona norte, con derechos propios del pueblo sami.
El nombre es literal y bastante bruto: «korva» es oreja y «puusti» es golpe, así que el bollo se llama «cachetazo en la oreja». Es por la forma retorcida, que queda como una oreja doblada.
El arándano silvestre se puede juntar en cualquier bosque, incluso privado, por el «jokamiehenoikeus»: el derecho de todos, una figura legal nórdica que permite caminar, acampar una noche y recoger bayas y hongos en tierra ajena sin pedir permiso. No es una costumbre: está en la ley.
«Stadi» viene del sueco «stad», ciudad, y es lo que queda del «slangi», la jerga que se armó en Helsinki a principios del siglo XX, cuando la ciudad era bilingüe y los obreros mezclaban finés, sueco y ruso. Helsinki es «Stadi» y el resto del país es «lande», también del sueco.
«Manse» sale de «Manchester». Tampere fue la ciudad industrial de Finlandia —fábricas textiles movidas por el salto de agua entre los dos lagos— y se la apodó «el Manchester finlandés». El apodo se acortó y quedó.
Cómo se habla en otros países
La misma palabra cambia de significado cruzando la frontera. Estas son las otras guías de jerga del sitio.