Torit es una ciudad mediana de casa bajas y calles de tierra roja a unos 150 kilómetros al este de Yuba, capital del estado de Ecuatoria Oriental. No tiene monumentos espectaculares ni un casco histórico fotogénico. Lo que tiene es algo más pesado: acá empezó todo. El 18 de agosto de 1955, meses antes de que Sudán se independizara del condominio angloegipcio, la Compañía n.º 2 del Cuerpo de Ecuatoria se amotinó en esta guarnición al recibir la orden de trasladarse al norte.
Aquel motín se extendió a Yuba, Yei, Yambio y Maridi, fue aplastado con tropas transportadas por aire y terminó con el Cuerpo de Ecuatoria disuelto como formación. Pero muchos amotinados se internaron en el monte con sus armas, y de ahí saldría el movimiento Anyanya y la primera guerra civil sudanesa, que duraría diecisiete años. Sin el 18 de agosto de 1955 en Torit, la historia del país más joven del mundo sería otra.
Torit tiene además una segunda razón de ser en cualquier guía: es la puerta a las tierras altas del sureste. Al sur se levantan las montañas Imatong, que culminan en el monte Kinyeti, de 3.187 metros, el punto más alto de Sudán del Sur, con bosque de montaña, colobos y una avifauna extraordinaria. Los permisos para entrar en las Imatong se tramitan precisamente acá, en la oficina del Ministerio de Vida Silvestre, Conservación y Turismo, cerca del mercado.
Y el marco general vale también para Torit: el país está bajo el nivel máximo de alerta de casi todas las cancillerías, las carreteras son peligrosas y las salidas fuera de Yuba requieren permisos y evaluación de seguridad. Esta ficha cuenta qué es Torit, qué significó y qué guarda alrededor; no propone hacer las valijas.
Torit fue durante la administración angloegipcia una guarnición del Cuerpo de Ecuatoria, la unidad militar integrada por soldados del sur, en una región mantenida deliberadamente aislada por la «Southern Policy» británica. El 18 de agosto de 1955, la Compañía n.º 2 se amotinó allí al recibir la orden de trasladarse al norte para las ceremonias de partida de las tropas británicas: era el desenlace de años de discriminación por parte de oficiales y funcionarios del norte y del rechazo de Jartum a conceder al sur un estatus federal. El motín se propagó a Yuba, Yei, Yambio y Maridi, fue sofocado con tropas aerotransportadas y el Cuerpo de Ecuatoria quedó desmantelado, pero muchos amotinados huyeron con sus armas y sentaron la base del movimiento Anyanya y de la primera guerra civil sudanesa (1955-1972). Durante la segunda guerra (1983-2005), Torit fue cuartel general del SPLA tras su captura a fines de los años ochenta, lo perdió en la contraofensiva gubernamental de 1992 y volvió a caer brevemente en manos rebeldes en septiembre de 2002, antes de que el gobierno lo recuperara semanas después. Desde 2011 es capital de Ecuatoria Oriental y, desde agosto de 2013, municipio con alcalde electo.
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Origen, formación y qué dicen las fuentes.
Antes de ser un nombre en los libros de historia, Torit era —y sigue siendo— el centro del país otuho, también conocido como latuka o lotuko: un pueblo de agricultores y ganaderos asentado en la franja de transición entre la llanura de Ecuatoria y las estribaciones de las montañas Imatong, con una cultura de aldeas compactas, danzas colectivas y ceremonias vinculadas a la lluvia. Alrededor viven los lopit, célebres por construir sus aldeas en las laderas empinadas de las colinas, y más al este los toposa.
El telón de fondo es el macizo de las Imatong, que se prolonga hacia el norte de Uganda y culmina en el monte Kinyeti, de 3.187 metros, el punto más alto de Sudán del Sur. Sus laderas conservan bosques de montaña que son los más septentrionales de la ecorregión de bosques montanos de África oriental, con colobos, redunca de montaña, pitón de roca y una avifauna riquísima. Durante el período colonial se instaló allí una explotación forestal, y todavía quedan huellas de aquellas instalaciones en Katire.
El Sudán angloegipcio gobernó esta región con la llamada «Southern Policy»: distritos cerrados, restricción al movimiento de comerciantes del norte, promoción del inglés y de las misiones cristianas, y una inversión mínima en escuelas, caminos y hospitales. El sur quedó separado del norte y, a la vez, sin instituciones propias. Torit era, en esa lógica, una pequeña cabecera administrativa y una guarnición.
Esa guarnición albergaba unidades del Cuerpo de Ecuatoria, la formación militar integrada por soldados del sur, con oficiales mayoritariamente del norte. Era, en pequeño, la contradicción de todo el país: hombres del sur mandados por gente que no hablaba su lengua ni compartía su historia, en un territorio al que la administración central había prestado poca atención hasta que empezó a discutirse el futuro de Sudán.
En 1955, Sudán marchaba hacia su independencia, prevista para el 1 de enero de 1956. En el sur, la desconfianza era enorme: los cargos administrativos que dejaban los británicos se estaban cubriendo casi íntegramente con funcionarios del norte, y el gobierno de Jartum había rechazado conceder al sur el estatus federal que sus dirigentes reclamaban.
El 18 de agosto de 1955, la Compañía n.º 2 del Cuerpo de Ecuatoria se amotinó en Torit al recibir la orden de trasladarse al norte para participar en las ceremonias de partida de las tropas británicas. La orden fue la chispa; el combustible eran años de discriminación acumulada. Los amotinados se volvieron contra los oficiales y el personal norteño de la guarnición.
El motín se extendió rápidamente entre otros soldados del sur en Yuba, Yei, Yambio y Maridi. El gobierno respondió transportando tropas del norte por aire, y hacia fin de mes la revuelta estaba sofocada y el Cuerpo de Ecuatoria había dejado de existir como formación operativa. Los juicios y las condenas a los amotinados —un episodio que la investigación histórica reciente ha vuelto a examinar— dejaron una herida adicional.
Pero la parte decisiva ocurrió fuera de los cuarteles: muchos amotinados desaparecieron en el monte llevándose sus armas. De ese núcleo disperso saldría, en los años siguientes, el movimiento Anyanya, que se organizaría formalmente a comienzos de la década de 1960 y sostendría la primera guerra civil sudanesa hasta el Acuerdo de Adís Abeba de 1972.
Por eso Torit ocupa el lugar que ocupa en la memoria nacional de Sudán del Sur: el 18 de agosto de 1955 se considera el comienzo de las guerras de independencia del sur. No fue una declaración ni un congreso: fue un motín en una guarnición remota que nadie en Jartum ni en Londres consideraba importante.
La primera guerra civil sudanesa se prolongó desde 1955 hasta 1972 y fue, en gran medida, una guerra de guerrillas dispersa, con el movimiento Anyanya operando desde las selvas y las montañas del sur —las Imatong entre ellas— y con una represión dura sobre la población civil. Torit, como cabecera de la región donde había empezado todo, quedó marcada.
El Acuerdo de Adís Abeba, firmado en 1972 entre el gobierno de Yaafar el Nimeiry y el Movimiento de Liberación del Sur de Sudán, creó la Región Autónoma del Sur del Sudán, con capital en Yuba, y abrió once años de autogobierno: el primer período de instituciones propias en la historia del sur. Fue en esa ventana cuando se declararon parques nacionales como Boma (1977) y cuando se intentó construir una administración regional.
El paréntesis se cerró en 1983. Nimeiry disolvió la autonomía, dividió el sur en tres regiones e impuso la sharia en todo el país. Nació el Movimiento/Ejército de Liberación del Pueblo de Sudán bajo el liderazgo de John Garang de Mabior, y comenzó la segunda guerra civil sudanesa, que duraría veintidós años.
El sureste volvió a ser terreno estratégico: por acá pasaban las rutas hacia Kenia y Uganda, y por acá entraría después la ayuda humanitaria internacional que sostuvo a la población del sur durante la guerra.
A fines de los años ochenta, la ofensiva del SPLA conocida como «Bright Star» le dio al movimiento el control de amplias zonas del sur, entre ellas Torit, Kapoeta y Kajo Keji. Las fuentes disponibles sitúan la toma de Torit entre 1988 y 1989, dentro de esa secuencia de operaciones. Torit pasó a ser el cuartel general del SPLA: la localidad donde había empezado la primera guerra se convertía en el centro de mando de la segunda.
En 1992 la situación se dio vuelta. El SPLA quedó debilitado por la ruptura interna con la facción de Nasir y por la caída del régimen del Derg en Etiopía, que le había ofrecido retaguardia y apoyo. El gobierno sudanés lanzó una ofensiva mayor y el movimiento perdió Torit —su cuartel general— y también Bor, Yirol, Pibor, Pochalla y Kapoeta.
Diez años después, en septiembre de 2002, el SPLA volvió a tomar Torit en plena negociación de paz. Fue un episodio de gran carga simbólica y también de tensión diplomática: el gobierno recuperó la ciudad unas cinco semanas más tarde, y las conversaciones —que ya habían producido el protocolo de Machakos— estuvieron a punto de descarrilar.
El 9 de enero de 2005 se firmó en Naivasha el Acuerdo Global de Paz, que puso fin a la segunda guerra civil, dio al sur una amplia autonomía y fijó el referéndum de autodeterminación que se celebraría en enero de 2011. La independencia llegó el 9 de julio de ese año.
Desde la independencia, Torit es la capital del estado de Ecuatoria Oriental, con las funciones administrativas que eso implica. El censo de 2008 le atribuía 33.657 habitantes; en agosto de 2013 obtuvo estatus de municipio con alcalde electo, y en 2019 la Equatoria International University abrió allí un campus temporal, que se sumó al hospital de Torit y a instituciones educativas como la Escuela Secundaria Memorial Dr. John Garang.
Su geografía sigue definiendo su papel. La carretera Yuba-Torit-Kapoeta-Nadapal, que atraviesa la ciudad, es la principal vía terrestre hacia Kenia y fue durante la guerra el corredor por el que entraba la ayuda humanitaria desde Lokichogio. Eso convierte a Torit en un nudo logístico y comercial del sureste, con un mercado que reúne los productos de las tierras altas y la mercadería que sube desde África oriental.
Y es la puerta de las Imatong. Los permisos para entrar en el macizo se tramitan en la oficina del Ministerio de Vida Silvestre, Conservación y Turismo de la ciudad, cerca del mercado principal; desde allí se sube a Katire y, con varios días por delante, al monte Kinyeti. En un país sin apenas turismo, ese trámite modesto es la puerta al mayor macizo del territorio.
La guerra civil sudsudanesa de 2013-2018 golpeó a Ecuatoria Oriental con menos intensidad que a Jonglei o al Alto Nilo, pero la crisis nacional se siente igual: inflación, escasez de combustible, servicios intermitentes, presencia irregular de las organizaciones de ayuda. Y las tensiones políticas de 2025 y 2026, con el proceso judicial contra el vicepresidente primero y un calendario electoral fijado para diciembre de 2026, mantienen todo el país en vilo.
Torit sigue siendo, en definitiva, una ciudad mediana de calles de tierra roja a la sombra de las montañas más altas de Sudán del Sur. Lo que la vuelve imprescindible en cualquier relato del país no está a la vista: es una fecha, el 18 de agosto de 1955, y lo que vino después.