Wau es la ciudad más cosmopolita de Sudán del Sur, y lo es por acumulación histórica. Fue base fortificada de comerciantes de esclavos en el siglo XIX, fue fuerte francés durante seis meses en 1898, fue centro administrativo del Condominio angloegipcio, fue el punto donde terminaba el ferrocarril que bajaba desde Sudán y fue, desde comienzos del siglo XX, la sede de la misión católica más importante del oeste del país. Cada una de esas capas dejó gente, edificios y lenguas.
El resultado es una ciudad distinta del resto: luo, fertit, balanda, kresh, ndogo, dinka y comerciantes del norte y del Cuerno de África conviviendo en un trazado urbano con arquitectura colonial de ladrillo, una estación de tren que ya no recibe trenes y una catedral católica que se cuenta entre las mayores de la región. Está sobre la orilla occidental del río Jur, a unos 650 kilómetros al noroeste de Yuba, en el corazón de Bahr el Ghazal.
Esa misma mezcla, sin embargo, la hizo vulnerable. Entre junio de 2016 y enero de 2019, Wau atravesó ciclos de violencia armada urbana que desplazaron a decenas de miles de personas y dejaron durante años un sitio de Protección de Civiles de la ONU con más de treinta mil residentes. Esta guía cuenta la historia y el patrimonio de Wau con precisión, y advierte desde el primer renglón que todas las cancillerías relevantes desaconsejan viajar a este país.
Wau nació como zariba —base fortificada— de comerciantes de marfil y esclavos en el siglo XIX, en el Bahr el Ghazal que dominó Zubayr Rahma Mansur. En enero y febrero de 1898, el capitán francés Jean-Baptiste Marchand, en su marcha hacia Fashoda, levantó aquí el Fort Desaix, una de las estaciones de la expedición Congo-Nilo; los franceses lo ocuparon poco más de seis meses, entre diciembre de 1897 y junio de 1898, y al retirarse el lugar volvió a llamarse Wau. Bajo el Condominio angloegipcio (1899-1956) se consolidó como capital provincial de Bahr el Ghazal y como el gran centro misionero católico del oeste: los misioneros combonianos llegaron desde Jartum en 1904 y en 1913 se erigió la Prefectura Apostólica de Bahr el-Ghazal. Entre 1959 y 1962 se construyó el ferrocarril que la unió con Babanusa, en Sudán, y que la convirtió en el punto terminal de la red ferroviaria sudanesa. Atravesó las dos guerras civiles sudanesas como plaza fuerte gubernamental y quedó, tras la independencia de 2011, como una de las ciudades principales del nuevo país, antes de sufrir entre 2016 y 2019 su propio ciclo de violencia urbana.
Leer la historia completa ↓El "río de las gacelas": la región de las zaribas de al-Zubayr y de la trata del siglo XIX, con Wau y su catedral y su ferrocarril, y Rumbek, donde abrió la primera escuela secundaria del sur.
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Origen, formación y qué dicen las fuentes.
Para entender Wau hay que entender el Bahr el Ghazal, la enorme región del noroeste del actual Sudán del Sur cuyo nombre significa «río de las gacelas» y que da a un sistema fluvial que termina alimentando el Sudd. Es una tierra de sabana, ríos estacionales y una diversidad de pueblos poco común: luo (jur chol), balanda, kresh, ndogo, shatt y otros grupos agrupados bajo el término paraguas fertit, junto con dinka en la franja oriental.
En el siglo XIX, esa región se convirtió en uno de los grandes escenarios del comercio de marfil y de esclavos del noreste africano. Comerciantes llegados desde el norte —jartumíes, egipcios, europeos y levantinos— establecieron zaribas: campamentos fortificados con empalizadas de espinos que funcionaban como base militar, depósito y centro de operaciones. Desde ellas se organizaban expediciones que capturaban personas y marfil y los enviaban río abajo.
La figura que dominó el sistema fue Zubayr Rahma Mansur, un comerciante que a partir de la década de 1860 construyó en el Bahr el Ghazal un poder autónomo con ejército propio, hasta convertirse en el hombre fuerte de la región y ser finalmente reconocido como gobernador por el Egipto jedivial. Su nombre quedó en el mapa: Deim Zubeir, varias horas al oeste de Wau, se llama así por él.
El sitio donde hoy está Wau, sobre la orilla occidental del río Jur, fue una de esas zaribas. No hay una fecha fundacional limpia porque no hubo fundación en el sentido europeo: hubo un lugar estratégico junto a un río, ocupado, fortificado y usado. Esa es la primera capa de la ciudad, y es una capa dura que la historiografía sursudanesa reciente ha empezado a trabajar con seriedad.
En 1897, Francia lanzó una de las operaciones más audaces del reparto colonial de África: la expedición Congo-Nilo, al mando del capitán Jean-Baptiste Marchand, que debía cruzar el continente desde el Congo francés hasta el Nilo Blanco para plantar bandera y forzar una negociación con el Reino Unido sobre el control del río.
En su marcha hacia el este, Marchand estableció una serie de estaciones fortificadas en el Bahr el Ghazal a finales de 1897 y comienzos de 1898. Una de ellas, levantada entre enero y febrero de 1898 con fortificaciones, edificios y chozas, se llamó Fort Desaix y estaba en el emplazamiento de Wau. Otra, Fort Dupleix, correspondía a Deim Zubeir.
La presencia francesa fue brevísima: poco más de seis meses, entre diciembre de 1897 y junio de 1898. Marchand siguió camino y llegó a Fashoda, sobre el Nilo Blanco, en julio de 1898. Allí, en septiembre, se encontró con la fuerza anglo-egipcia de Herbert Kitchener en el célebre Incidente de Fashoda, que llevó a Francia y al Reino Unido al borde de la guerra y terminó, en noviembre, con la retirada francesa.
Cuando los franceses se fueron, Fort Desaix volvió a llamarse Wau y Fort Dupleix volvió a ser Deim Zubeir. Pero la ciudad debe buena parte de su desarrollo material inicial a esos seis meses: las construcciones levantadas por la expedición fueron el primer núcleo edificado del lugar. Es una de esas ironías que abundan en la historia africana: una ciudad de Sudán del Sur cuyo primer trazado urbano lo dibujó una columna francesa de paso.
Con el establecimiento del Sudán angloegipcio en 1899, Wau pasó a ser el centro administrativo de la provincia de Bahr el Ghazal. El Condominio le dio a la ciudad lo que todavía se ve: un trazado ordenado, edificios de ladrillo, oficinas de gobierno, viviendas de funcionarios y calles arboladas. Es la arquitectura colonial más consistente que conserva Sudán del Sur.
La otra gran institución que moldeó Wau fue la Iglesia católica. En 1904, diez misioneros combonianos partieron de Jartum hacia este asentamiento remoto; hay registro de actividad parroquial desde 1905. El 30 de mayo de 1913 se erigió la Prefectura Apostólica de Bahr el-Ghazal, bajo la conducción del padre Antonio Stoppani; el 13 de junio de 1917 fue elevada a vicariato apostólico; el 26 de mayo de 1961 pasó a llamarse Vicariato Apostólico de Wau; y el 12 de diciembre de 1974 se convirtió en diócesis. Conviene tener presente esta cronología porque la fecha de 1913 se cita a veces como fecha de la catedral, cuando en realidad corresponde a la creación de la jurisdicción eclesiástica.
El edificio actual de la catedral de Santa María se construyó entre 1951 y 1956: una imponente estructura de ladrillo con cúpula y rosetón, descrita como la mayor de las cinco catedrales católicas del antiguo Sudán y como el gran templo de la Iglesia en el Bahr el Ghazal. Es, sin discusión, el edificio que define la silueta de Wau.
La red misionera no fue solo religiosa. Escuelas, dispensarios, talleres y seminarios formaron a varias generaciones de la élite intelectual y política del sur de Sudán, en una región donde el Estado colonial invirtió poquísimo. Ese papel explica en buena medida por qué la Iglesia católica ha tenido y tiene un peso social e institucional tan grande en el país.
La tercera pieza llegó en los años cincuenta y sesenta: el ferrocarril. Entre 1959 y 1962 se construyó el ramal de trocha de 1.067 milímetros que une Babanusa, en Sudán, con Wau —un tramo que se cita habitualmente en 248 kilómetros—, convirtiendo a la ciudad en la terminal meridional de la red ferroviaria sudanesa. Por esa vía bajaban mercadería, funcionarios y soldados, y subían productos agrícolas. La estación de Wau fue, durante décadas, la puerta del país.
El motín de la guarnición de Torit en agosto de 1955, meses antes de la independencia de Sudán, encendió la primera guerra civil sudanesa, que se prolongó hasta el Acuerdo de Adís Abeba de 1972. El 16 de mayo de 1983, el motín del batallón 105 en Bor dio inicio a la segunda, que duraría hasta 2005. Entre ambas, el sur de Sudán vivió apenas once años de paz en medio siglo.
En ese contexto, Wau ocupó una posición particular: fue plaza fuerte controlada por el gobierno de Jartum durante buena parte de la segunda guerra, guarnición, punto de llegada del ferrocarril —lo que la hacía abastecible— y, por lo mismo, refugio para poblaciones rurales que huían del campo. La ciudad se llenó de desplazados y su composición se volvió aún más mezclada.
Esa condición de enclave gubernamental en medio de una región mayoritariamente insurgente dejó tensiones que sobrevivirían a la guerra. La relación entre las comunidades fertit —que en distintos momentos formaron milicias alineadas con Jartum— y las comunidades dinka del entorno, vinculadas al SPLA, es una de las líneas de fractura más antiguas del oeste sursudanés, y volvería a activarse décadas más tarde.
El ferrocarril, mientras tanto, fue una víctima temprana. La línea Babanusa–Wau quedó cortada, minada y saboteada, y el servicio se volvió esporádico primero e inexistente después. La estación quedó como es hoy: un conjunto de galpones, vías invadidas por la vegetación y material rodante abandonado, uno de los paisajes industriales más melancólicos de África oriental.
El Acuerdo Global de Paz de enero de 2005 puso fin a la guerra, y el 9 de julio de 2011 Sudán del Sur se independizó. Wau quedó como capital de Bahr el Ghazal Occidental, sede de la Universidad de Bahr el-Ghazal, ciudad universitaria y comercial, y una de las principales del nuevo país, con la mayor concentración de patrimonio construido de todo el territorio.
La guerra civil sursudanesa estalló en diciembre de 2013 en Yuba y se extendió primero por el este del país. Wau se mantuvo relativamente al margen durante dos años y medio. Eso terminó en junio de 2016.
Ese mes estallaron combates en la ciudad y sus alrededores entre las fuerzas gubernamentales y milicias de base fertit alineadas con la oposición. Los registros disponibles sitúan el ciclo de enfrentamientos sostenidos entre junio de 2016 y enero de 2019, con cientos de muertos, destrucción de infraestructura en las aldeas del entorno y desplazamientos masivos.
Las cifras dan la escala. Tras la violencia de junio de 2016, entre 62.000 y 77.000 personas quedaron desplazadas dentro del condado de Wau; tras un segundo episodio en abril de 2017, otras 22.000 a 25.000. A noviembre de 2017, cerca de 100.000 personas seguían desplazadas dentro del estado de Bahr el Ghazal Occidental, y muchas más habían huido a Sudán o al Bahr el Ghazal septentrional. El sitio de Protección de Civiles de la ONU en Wau llegó a albergar a más de 32.000 personas.
A la violencia se sumó el hambre: la inseguridad obligó a suspender temporalmente las distribuciones generales de alimentos fuera del recinto de la ONU, suspensión que se prolongó de abril a julio de 2017.
El acuerdo revitalizado de paz firmado en septiembre de 2018 fue detonante del final de este ciclo, con los últimos enfrentamientos significativos registrados en enero de 2019. Como en el resto del país, el sitio de Protección de Civiles fue transferido después a la gestión del Estado, siguiendo el proceso que culminaría en febrero de 2026 con el traspaso del último de ellos, el de Malakal.
Wau llega al presente con alrededor de 320.000 habitantes según datos de 2022 y con algo que ninguna otra ciudad sursudanesa tiene: capas visibles de historia construida. La catedral de ladrillo de los años cincuenta, la estación de tren sin trenes, el trazado colonial del Condominio, la universidad, el mercado en el cruce de las rutas hacia Darfur, Bahr el Ghazal y Ecuatoria. Si algún día Sudán del Sur desarrolla un turismo cultural, empezará por acá.
El presente nacional, sin embargo, es sombrío. El acuerdo revitalizado de 2018 nunca se implementó del todo, y en marzo de 2025 la detención domiciliaria del primer vicepresidente Riek Machar puso el proceso, según los propios monitores del acuerdo, en su punto más frágil desde la firma. Las cancillerías respondieron con el máximo nivel de alerta: Nivel 4 «No viajar» del Departamento de Estado estadounidense, advertencia contra todos los viajes del FCDO británico en su guía del 26 de mayo de 2026 y «se desaconseja el viaje bajo cualquier circunstancia» del Ministerio de Asuntos Exteriores de España, que subraya además que todas las carreteras del país son extremadamente peligrosas.
A eso se sumó, desde abril de 2023, la guerra en Sudán, que alteró por completo los flujos de la frontera norte y empujó a cientos de miles de personas hacia el sur. Para Wau, cuya vida económica dependió siempre del comercio con Darfur y Kordofán y del ferrocarril que bajaba desde Babanusa, el colapso del norte es una herida directa.
Y sin embargo la ciudad sigue funcionando. La universidad da clases, el mercado abre, la catedral celebra misa y los boda-bodas cruzan el puente sobre el Jur. Wau es luo, fertit, balanda, kresh, ndogo, dinka y sudanesa a la vez; es zariba, fuerte francés, capital provincial británica, terminal ferroviaria y sede episcopal. En un país que suele contarse solo a través de su guerra, Wau demuestra que hay muchas más historias que contar.