Yuba es la capital del país más joven del mundo. Sudán del Sur se independizó de Sudán el 9 de julio de 2011 y esta ciudad a orillas del Nilo Blanco —un pueblo bari que los misioneros ingleses convirtieron en cabeza administrativa en los años veinte, y que después fue puesto de guerra, cuartel general guerrillero y capital improvisada de un Estado nuevo— pasó de tener unas decenas de miles de habitantes a más de medio millón en apenas dos décadas.
Empecemos por lo que importa: hoy no se puede recomendar viajar a Sudán del Sur. Prácticamente todas las cancillerías del mundo tienen al país en su nivel máximo de alerta y varias piden a sus ciudadanos que lo abandonen. La guerra civil de 2013-2018 terminó con un acuerdo de paz que sigue sin implementarse del todo, la violencia intercomunal es recurrente, hay millones de desplazados y una crisis humanitaria de fondo. Esta guía existe para informar con honestidad —qué es Yuba, qué historia carga, qué hay en ella— y no para empujar a nadie a subirse a un avión.
Dicho eso, Yuba no es una abstracción de informe humanitario: es una ciudad viva, ruidosa y sorprendentemente hospitalaria, con el mercado de Konyo Konyo bramando desde el amanecer, el Nilo Blanco pasando ancho y lento por el este, bares al aire libre sobre la orilla, el mausoleo de John Garang como centro de gravedad simbólica y el cerro de Jebel Kujur recortado al oeste. Es también la única puerta de entrada real al resto del país: a los campamentos mundari de Terekeka, a los parques de Bandingilo y Boma —que en julio de 2026 se convirtieron en el primer sitio de Patrimonio Mundial de la UNESCO del país—, y al sureste de Torit y Kapoeta.
Lo que sigue es una guía práctica y sobria: qué ver, cómo funciona la ciudad, qué cuesta lo que se puede verificar, qué no tiene precio publicado, y con qué precauciones se mueve quien tiene una razón profesional para estar acá.
Yuba nació como una aldea bari junto al Nilo Blanco, en un tramo del río que los exploradores del siglo XIX conocieron por el puesto vecino de Gondokoro, escala de traficantes de marfil y esclavos y base de expediciones europeas en busca de las fuentes del Nilo. La ciudad moderna la fundó la Church Missionary Society en 1920-21 sobre esa aldea; hacia 1927 el Sudán angloegipcio ya construía allí un centro administrativo, en 1929 se trasladaron los comerciantes —muchos de ellos griegos— desde Rejaf y en 1930 llegó la oficina del gobernador. En 1946, la Conferencia de Juba selló la decisión de administrar el sur junto con el norte, semilla de un conflicto que estallaría en 1955 con el motín de Torit y que atravesaría dos guerras civiles. Yuba fue plaza fuerte del ejército de Jartum durante la segunda guerra (1983-2005), capital autónoma tras el Acuerdo Global de Paz de 2005 y capital nacional desde la independencia del 9 de julio de 2011. En diciembre de 2013, un enfrentamiento dentro de la guardia presidencial en la propia ciudad desató la guerra civil sudsudanesa.
Leer la historia completa ↓El tramo del Nilo Blanco donde nació la capital: tierra bari y mundari, la vieja Gondokoro de los traficantes de marfil, el cerro Jebel Kujur y las llanuras de Bandingilo por donde pasa la mayor migración de mamíferos del planeta.
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Origen, formación y qué dicen las fuentes.
Mucho antes de que existiera Yuba, este tramo del Nilo Blanco —que en su curso alto lleva el nombre de Bahr el Jebel, «el río de la montaña»— era territorio del pueblo bari, agricultores y ganaderos nilóticos asentados a ambas orillas del río en aldeas dispersas. Los bari siguen siendo el pueblo originario del área metropolitana de la capital, y su lengua se escucha todavía en los barrios y en las iglesias de la ciudad.
El punto que puso a esta zona en los mapas europeos no fue Yuba sino Gondokoro, unos kilómetros río arriba: un puesto comercial y misional que en el siglo XIX marcaba el límite de la navegación fluvial desde Jartum. Allí llegaban los barcos que subían el Nilo cargados de mercancías y bajaban cargados de marfil y de personas esclavizadas, en uno de los capítulos más oscuros de la historia de la región. La misión católica austríaca instalada en Gondokoro a mediados de siglo fracasó por las enfermedades: la malaria y la fiebre mataban a los misioneros casi tan rápido como llegaban.
Gondokoro fue también la escala obligada de las grandes expediciones europeas que buscaban las fuentes del Nilo. Allí se encontraron en febrero de 1863 John Hanning Speke y James Grant, que bajaban desde el lago Victoria, con Samuel Baker y Florence von Sass, que subían desde el norte —el encuentro que permitiría a los Baker seguir hasta el lago Alberto—. Décadas más tarde, la región quedaría bajo la órbita del gobernador de Ecuatoria Eduard Schnitzer, más conocido como Emin Pachá, aislado por la rebelión mahdista y objeto de una célebre expedición de «rescate» dirigida por Henry Morton Stanley.
Entre 1894 y 1910, una franja de esta orilla occidental del Nilo formó el llamado Enclave de Lado, arrendado por el Reino Unido al rey Leopoldo II de Bélgica y administrado desde el Estado Libre del Congo. A la muerte de Leopoldo el enclave revirtió al Sudán angloegipcio. De aquella etapa quedan sobre todo topónimos —Lado, Rejaf— y una frontera trazada con la lógica de los despachos europeos, no de los pueblos que vivían acá.
La Yuba moderna nació de una decisión administrativa y misional. Entre 1920 y 1921, la Church Missionary Society británica se instaló sobre una pequeña aldea bari llamada Juba y fundó allí la Nugent Memorial Intermediate School, una escuela que le dio al sitio una infraestructura y un prestigio que ninguna otra localidad del entorno tenía. Esa presencia pesó cuando el Sudán angloegipcio buscó dónde poner la cabecera provincial de Ecuatoria.
A fines de los años veinte, las autoridades ordenaron el traslado de los residentes bari para levantar el nuevo centro administrativo: hacia 1927 la construcción de la ciudad estaba en marcha. En 1929 se mudaron a Yuba los comerciantes del vecino Rejaf y en 1930 llegó la oficina del gobernador. En una década, un caserío se había convertido en la capital administrativa del sur del Sudán.
El comercio de la nueva ciudad lo levantaron en buena medida mercaderes griegos. Nunca fueron muchos —su comunidad no superó las dos mil personas—, pero construyeron gran parte del centro y del barrio que todavía hoy se conoce como Hai Jalaba, el antiguo Barrio Griego. Almacenes, hoteles, cines y talleres de aquellos años dieron a Yuba su primera fisonomía urbana, de la que aún se ven restos entre las construcciones nuevas.
La administración británica gobernó el sur del Sudán con la llamada «Southern Policy»: distritos cerrados, restricciones al movimiento de comerciantes del norte, promoción del inglés y de las misiones cristianas, y un desarrollo económico deliberadamente mínimo. El sur quedó separado del norte y, a la vez, sin instituciones propias. En 1946, la Conferencia de Juba reunió a funcionarios británicos y a notables del norte y del sur y selló el giro contrario: el sur se administraría junto con el norte, en un mismo Sudán. Los delegados del sur fueron pocos y mal preparados para negociar, y la decisión dejó una herida que marcaría el medio siglo siguiente.
El 18 de agosto de 1955, meses antes de la independencia de Sudán, la Compañía n.º 2 del Cuerpo de Ecuatoria se amotinó en Torit al recibir la orden de trasladarse al norte. El motín se extendió a Yuba, Yei, Yambio y Maridi; fue aplastado con tropas transportadas por aire, pero muchos amotinados se internaron en el monte con sus armas. Ese episodio se considera el comienzo de la primera guerra civil sudanesa y del movimiento Anyanya, que se organizaría formalmente en los años sesenta.
La guerra terminó con el Acuerdo de Adís Abeba de 1972, que creó la Región Autónoma del Sur del Sudán con Yuba como capital. Fue el primer período de autogobierno de la historia del sur y el que sentó las bases institucionales de la ciudad: ministerios regionales, universidad, servicios. Duró once años.
En 1983 el presidente Yaafar el Nimeiry disolvió la autonomía, dividió el sur en tres regiones e impuso la sharia en todo el país. La respuesta fue el nacimiento del Movimiento/Ejército de Liberación del Pueblo de Sudán (SPLM/A), liderado por John Garang de Mabior, y el inicio de una segunda guerra civil que se prolongaría veintidós años y sería una de las más letales del siglo XX africano, con millones de muertos por combates, hambre y enfermedad, y desplazamientos masivos.
Durante esa guerra, Yuba fue una plaza fuerte del ejército de Jartum en medio de un territorio en gran parte controlado por la guerrilla. La ciudad quedó prácticamente sitiada durante años, abastecida por aire y por convoyes, con la población civil atrapada entre el hambre, la represión y los combates. El SPLA la atacó en varias ofensivas —la de 1992 fue la más cercana al centro— sin llegar a tomarla. Esa condición de ciudad cercada explica buena parte de su forma actual: creció hacia adentro, con barrios densos y sin planificación, y con una infraestructura que nunca acompañó.
El 9 de enero de 2005 se firmó en Naivasha, Kenia, el Acuerdo Global de Paz (CPA) entre el gobierno de Sudán y el SPLM/A. El acuerdo puso fin a la segunda guerra civil, otorgó al sur una amplia autonomía con capital en Yuba y fijó un referéndum de autodeterminación para seis años después. John Garang asumió el 9 de julio de 2005 como vicepresidente primero de Sudán y presidente del gobierno autónomo del sur.
Veintiún días más tarde, el 30 de julio de 2005, Garang murió al estrellarse el helicóptero en el que regresaba de Uganda. Su muerte provocó disturbios y un shock político enorme: era la figura que sostenía la idea de un «Sudán nuevo» unificado y democrático. Lo sucedió Salva Kiir Mayardit, cuyo proyecto apuntaba de manera más directa a la separación. Garang fue enterrado en Yuba, y su mausoleo, sobre la explanada que lleva su nombre, se convirtió en el principal espacio simbólico del país.
Entre 2005 y 2011 Yuba vivió una transformación vertiginosa. Volvieron cientos de miles de personas desde los campos de refugiados de Uganda, Kenia y Etiopía y desde el norte; llegaron agencias de la ONU, ONG, contratistas, comerciantes de toda África oriental. La ciudad se llenó de vehículos blancos, de campamentos de contenedores, de hoteles improvisados y de precios en dólares. Fue un boom desordenado, sin plan urbano, que multiplicó la población en pocos años.
En enero de 2011 se celebró el referéndum previsto por el CPA: la independencia obtuvo alrededor del 98,8 % de los votos. El 9 de julio de 2011, en la explanada de John Garang, se izó por primera vez la bandera de la República de Sudán del Sur ante decenas de jefes de Estado. Yuba pasó a ser la capital del país número 193 de las Naciones Unidas. Casi de inmediato se planteó trasladar la capital a una ciudad nueva, Ramciel, en un punto más central del territorio; el proyecto nunca se concretó y, hasta 2026, la mudanza no había ocurrido.
La euforia duró poco. El 15 de diciembre de 2013, un enfrentamiento dentro de la guardia presidencial en la propia Yuba desencadenó la guerra civil sudsudanesa, que enfrentó a las fuerzas leales al presidente Salva Kiir con las del ex vicepresidente Riek Machar y adquirió rápidamente una dimensión étnica. En la capital hubo matanzas en los primeros días y decenas de miles de civiles se refugiaron en las bases de la ONU, que improvisaron los llamados «sitios de protección de civiles». La guerra se extendió a Jonglei, Alto Nilo y Unidad, y dejó cientos de miles de muertos —las estimaciones más citadas son de estudios académicos independientes, no de un recuento oficial— y millones de desplazados y refugiados.
Un primer acuerdo de paz en 2015 devolvió a Machar a Yuba como vicepresidente, pero en julio de 2016 estallaron combates dentro y alrededor del complejo presidencial J1, en el centro de la ciudad, y el acuerdo se derrumbó. Recién en septiembre de 2018 se firmó en Jartum el Acuerdo Revitalizado (R-ARCSS), y en febrero de 2020 se formó un gobierno de unidad nacional con Kiir como presidente y Machar como vicepresidente primero.
La implementación de ese acuerdo ha sido lenta y las elecciones se postergaron varias veces. En febrero de 2023, el papa Francisco visitó Yuba en una «peregrinación ecuménica de paz» junto al arzobispo de Canterbury y el moderador de la Iglesia de Escocia, un gesto que reunió a multitudes en el mausoleo de John Garang. En marzo de 2025, tras los enfrentamientos de Nasir, Riek Machar fue puesto bajo arresto domiciliario; en septiembre de ese año fue suspendido y llevado ante un tribunal especial acusado, entre otros cargos, de traición y asesinato, un proceso que analistas y organizaciones de derechos humanos describieron como una amenaza directa a la vigencia del acuerdo de paz. El calendario electoral vigente apunta a diciembre de 2026.
En paralelo, la ciudad siguió construyéndose. El 19 de mayo de 2022 se inauguró el Freedom Bridge, 560 metros de arco de acero sobre el Nilo financiados por Japón a través de la JICA, el primer puente de ese tipo del país y el segundo cruce fijo del río en Yuba después del viejo puente Bailey de 1976. Y el 26 de julio de 2026, en su 48.ª sesión reunida en Busan, el Comité del Patrimonio Mundial de la UNESCO inscribió el Paisaje Migratorio de Boma-Badingilo como primer sitio de Patrimonio Mundial de Sudán del Sur, por procedimiento de urgencia y simultáneamente en la Lista del Patrimonio Mundial en Peligro: un reconocimiento internacional a la mayor migración terrestre de mamíferos conocida del planeta y, al mismo tiempo, una constatación de lo frágil que es todo acá.
La Yuba de hoy es una capital de más de medio millón de habitantes que concentra el poder, el dinero y las esperanzas de un país entero, con la desigualdad y la tensión que eso implica. Es ruidosa, calurosa, incómoda y notablemente hospitalaria; tiene una escena de música y de poesía joven, iglesias llenas, mercados que no paran y un río enorme pasando al lado. Y sigue siendo, para bien y para mal, el lugar donde se decide el destino del país más joven del mundo.