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Historia de Uzbekistán

Sogdiana, la Ruta de la Seda y Alejandro Magno

Mucho antes de que existiera la palabra Uzbekistán, esta tierra era el corazón de la antigua Sogdiana, una de las satrapías más ricas del Imperio persa aqueménida. Poblada por pueblos iranios sedentarios, la región de los valles del Zeravshán y del Fergana era un mosaico de oasis irrigados entre dos grandes ríos: el Amu Daria (el Oxus de los griegos) y el Sir Daria (el Jaxartes). Por eso los antiguos la llamaron Transoxiana, "lo que está más allá del Oxus". Su ciudad principal, Maracanda —la futura Samarcanda—, ya era una urbe amurallada y próspera hacia el siglo VI a. C.

En el año 329 a. C., Alejandro Magno cruzó el Oxus persiguiendo los restos del Imperio persa y conquistó Sogdiana y la vecina Bactriana. Tomó Maracanda, pero se topó con una de las resistencias más feroces de toda su campaña asiática: el caudillo Espitámenes encabezó una guerra de guerrillas que costó al ejército macedonio años de lucha. Para pacificar la región, Alejandro recurrió a la diplomacia matrimonial y se casó con Roxana (Roshanak), hija del noble bactriano Oxiartes, uno de los pocos matrimonios de amor que la tradición le atribuye. Tras su muerte, la zona quedó bajo el reino grecobactriano, un fascinante enclave helenístico en pleno Asia Central.

El gran destino de la región, sin embargo, fue comercial. Desde el siglo II a. C., cuando se abrieron las rutas caravaneras entre la China de los Han y Occidente, los sogdianos se convirtieron en los mercaderes por excelencia de la Ruta de la Seda. Su lengua fue durante siglos la lingua franca del comercio de Asia Central, y sus colonias se extendían hasta China. Por sus oasis circulaban la seda, el papel, las especias, el jade, los caballos y también las ideas: el budismo, el zoroastrismo, el maniqueísmo y el cristianismo nestoriano convivieron en estas ciudades cosmopolitas antes de la llegada del islam.

https://es.wikipedia.org/wiki/Sogdianahttps://es.wikipedia.org/wiki/Historia_de_Uzbekist%C3%A1n

La conquista árabe y la edad de oro islámica

A comienzos del siglo VIII, los ejércitos árabes del Califato omeya cruzaron el Amu Daria bajo el mando del general Qutayba ibn Muslim, que entre los años 706 y 715 sometió Bujará, Samarcanda y el valle del Fergana. La batalla del río Talas, en 751, en la que árabes y aliados derrotaron a los ejércitos de la China Tang, selló para siempre el destino islámico de Asia Central. Según la tradición, fueron prisioneros chinos capturados en esa batalla quienes enseñaron a Samarcanda el secreto de la fabricación del papel, que desde allí se difundiría por todo el mundo islámico y luego por Europa.

Bajo la dinastía local de los samánidas (siglos IX y X), con capital en Bujará, Transoxiana vivió una extraordinaria edad de oro. Bujará se convirtió en uno de los grandes centros de saber del islam, con una biblioteca famosa en todo Oriente, y la región dio al mundo algunas de sus mentes más brillantes. Muhammad ibn Musa al-Juarismi (nacido hacia 780, ligado a la región de Corasmia, la actual Jiva) escribió el tratado que dio origen a la palabra "álgebra", y de la latinización de su nombre proviene el término "algoritmo". Ibn Sina, conocido en Occidente como Avicena (nacido cerca de Bujará hacia 980), fue el más célebre médico y filósofo del mundo medieval: su Canon de medicina se estudió en las universidades europeas durante más de seis siglos.

La región fue también decisiva para la religión. Muhammad al-Bujari (810-870), nacido en Bujará, compiló la más autorizada de las colecciones de dichos del profeta Mahoma, el Sahih al-Bujari, considerado por los musulmanes sunníes el libro más fiable después del Corán; su mausoleo, cerca de Samarcanda, es hoy lugar de peregrinación. A esta constelación de sabios se sumaron el astrónomo y geógrafo Al-Biruni y muchos otros, que hicieron de esta tierra uno de los faros intelectuales de la humanidad.

https://es.wikipedia.org/wiki/Al-Juarismihttps://es.wikipedia.org/wiki/Avicenahttps://es.wikipedia.org/wiki/Muhammad_al-Bujari

Gengis Kan y el yugo mongol

A comienzos del siglo XIII, Transoxiana formaba parte del poderoso Imperio corasmio, que dominaba desde el mar Caspio hasta la India. Ese esplendor se derrumbó de golpe en 1219, cuando el sah Muhammad II cometió el error fatal de ordenar la matanza de una caravana comercial y de los embajadores enviados por Gengis Kan. La represalia fue apocalíptica. En 1220, los ejércitos mongoles cayeron sobre la región con una violencia inaudita.

Bujará fue tomada y saqueada; según la crónica, Gengis Kan subió al púlpito de la gran mezquita y proclamó ser "el castigo de Dios". Samarcanda, una de las ciudades más pobladas del mundo, fue arrasada: sus canales de irrigación quedaron destruidos, sus artesanos deportados y buena parte de sus habitantes exterminados. Urgench, la capital de Corasmia, resistió con desesperación hasta que los mongoles rompieron los diques del Amu Daria y anegaron la ciudad. La devastación fue tal que muchas regiones tardaron generaciones en recuperarse.

Tras la muerte de Gengis Kan, sus dominios se repartieron entre sus hijos, y Transoxiana quedó incluida en el Kanato de Chagatai. Con el tiempo, los conquistadores mongoles se convirtieron al islam y se fundieron con la población turca y persa de la región, en un largo proceso de asimilación. De esa mezcla de sangre turco-mongola y de la tradición persa-islámica surgiría, un siglo y medio después, el hombre que devolvería a Samarcanda su gloria: Tamerlán.

https://es.wikipedia.org/wiki/Imperio_corasmiohttps://es.wikipedia.org/wiki/Historia_de_Uzbekist%C3%A1n

Tamerlán, los timúridas y Ulugh Beg

En 1370, un caudillo nacido cerca de Shakhrisabz llamado Timur —que Occidente conocería como Tamerlán, deformación del persa Timur-e Lang, "Timur el Cojo"— se hizo con el poder en Transoxiana y fundó uno de los mayores imperios de la historia. Desde su capital, Samarcanda, sus campañas de una crueldad legendaria se extendieron por Persia, el Cáucaso, la India, Anatolia y Siria; derrotó al sultán otomano Bayaceto en 1402 y murió en 1405 cuando marchaba a conquistar China. Se calcula que sus guerras costaron millones de vidas, pero Tamerlán fue también un extraordinario mecenas.

Durante 35 años volcó en Samarcanda el botín y los mejores artesanos de todo su imperio. Levantó la colosal mezquita Bibi-Khanym, ordenó erigir el conjunto de mausoleos de Shah-i-Zinda y fue enterrado bajo la célebre cúpula turquesa del Gur-e Amir. Sus descendientes, los timúridas, prolongaron ese renacimiento cultural que combinó las tradiciones persa, turca e islámica y que dejó su huella en la arquitectura, la miniatura y la poesía de todo el mundo oriental. En Herat, el poeta Alisher Navoi elevó la lengua chagatai —antecesora del uzbeko— a rango literario.

El más admirable de los timúridas fue el nieto de Tamerlán, Ulugh Beg (1394-1449). Más gobernante ilustrado que conquistador, convirtió Samarcanda en la capital científica de su época. Mandó construir en la década de 1420 una gran madraza en la plaza del Registán y, sobre todo, un extraordinario observatorio astronómico con un sextante de más de cuarenta metros de radio. Allí, junto a sabios como Al-Kashi y Ali Qushji, elaboró un catálogo de casi mil estrellas y calculó la duración del año con un error de apenas unos segundos. Su pasión por la ciencia le costó la vida: fue asesinado en 1449 por orden de su propio hijo, y el observatorio quedó destruido, hasta ser redescubierto por la arqueología en 1908.

https://es.wikipedia.org/wiki/Tamerl%C3%A1nhttps://es.wikipedia.org/wiki/Imperio_tim%C3%BAridahttps://es.wikipedia.org/wiki/Observatorio_de_Ulugh_Beg

Los kanatos, el Gran Juego y la conquista rusa

A comienzos del siglo XVI, tribus nómadas de origen turco-mongol lideradas por Muhammad Shaybani —los uzbekos, que dieron nombre al país— pusieron fin al dominio timúrida y se asentaron en la región. El desplazamiento del comercio mundial hacia las rutas marítimas fue apagando poco a poco el esplendor de las viejas ciudades de la Ruta de la Seda. Con el tiempo, Transoxiana se fragmentó en tres estados rivales y a menudo enfrentados: el Emirato de Bujará, el Kanato de Jiva (en la antigua Corasmia) y el Kanato de Kokand, en el valle del Fergana. Fueron sociedades teocráticas y esclavistas, célebres por sus bazares pero también por el cautiverio de viajeros y campesinos vecinos.

En el siglo XIX, Asia Central se convirtió en el tablero del llamado "Gran Juego", la pugna geopolítica entre el Imperio ruso, que avanzaba desde el norte, y el Imperio británico, que defendía la India desde el sur. Rusia fue absorbiendo los kanatos uno tras otro. El 29 de junio de 1865, un destacamento del general Mijaíl Cherniáyev tomó por sorpresa Tashkent, la ciudad más rica de Kokand, defendida por una guarnición mucho mayor. En 1867 se creó el Gobierno General del Turkestán, con capital en Tashkent.

En los años siguientes cayeron los tres estados: Bujará y Jiva quedaron reducidos a protectorados vasallos del zar, y el Kanato de Kokand fue directamente anexionado y disuelto en 1876 tras sofocar una violenta rebelión. Bajo el dominio ruso, la región fue reorientada hacia el cultivo del algodón para abastecer a la industria textil imperial, se tendieron ferrocarriles y Tashkent creció como capital colonial con una "ciudad nueva" de trazado europeo junto a la vieja urbe islámica. El descontento estalló en 1916 en una gran revuelta contra el reclutamiento forzoso, brutalmente reprimida.

https://es.wikipedia.org/wiki/Conquista_rusa_de_Asia_Centralhttps://es.wikipedia.org/wiki/Kanato_de_Kokandhttps://es.wikipedia.org/wiki/Emirato_de_Bujar%C3%A1

La era soviética y el drama del mar de Aral

Tras la Revolución rusa de 1917, Asia Central se sumió en años de caos y guerra civil. Un efímero movimiento reformista, los jadidistas, soñó con una república autónoma, y una tenaz resistencia armada —los basmachí— combatió al poder bolchevique durante más de una década. Finalmente, en 1924, Stalin reorganizó la región mediante la "delimitación nacional": se creó la República Socialista Soviética de Uzbekistán, cuyas fronteras trazadas a conciencia mezclaron y dividieron a los pueblos de la zona, sembrando tensiones que perduran. Samarcanda fue primero su capital, y en 1930 el título pasó a Tashkent.

El régimen soviético trajo alfabetización masiva, industrialización, emancipación jurídica de la mujer y una intensa campaña antirreligiosa que cerró mezquitas y madrazas. Pero también trajo la colectivización forzosa, las purgas estalinistas y la conversión de Uzbekistán en la gigantesca plantación de algodón de la URSS, el llamado "oro blanco". En 1966 un terremoto devastó Tashkent, que fue reconstruida como moderna capital soviética. Durante la Segunda Guerra Mundial, la república acogió a cientos de miles de evacuados de toda la Unión.

El precio ecológico de ese monocultivo fue una de las mayores catástrofes ambientales del siglo XX: la desecación del mar de Aral. Hasta 1960, este lago salado compartido con Kazajistán era el cuarto más grande del planeta. Para regar millones de hectáreas de algodón, las autoridades soviéticas desviaron masivamente el caudal de los ríos Amu Daria y Sir Daria que lo alimentaban. En pocas décadas el mar perdió cerca del 90 % de su volumen: su lecho quedó convertido en un desierto tóxico de sal y pesticidas, el puerto de Moynaq quedó a decenas de kilómetros del agua con sus barcos varados sobre la arena, colapsó la industria pesquera y las tormentas de polvo salino dañaron la salud de la población y el clima de toda la región. Es una advertencia científica, sobria y todavía abierta, sobre los límites de la transformación humana de la naturaleza.

https://es.wikipedia.org/wiki/Rep%C3%BABlica_Socialista_Sovihttps://es.wikipedia.org/wiki/Mar_de_Aral

Independencia: de Karímov a Mirziyóyev y el presente

El 31 de agosto de 1991, en pleno desmoronamiento de la Unión Soviética, Uzbekistán declaró su independencia. El poder quedó en manos de Islam Karímov, antiguo dirigente comunista que había asumido en 1989 y que gobernaría el país con mano de hierro durante un cuarto de siglo. Su régimen mantuvo la estabilidad y cierta identidad nacional, rehabilitando la figura de Tamerlán como héroe fundacional, pero lo hizo al precio de un férreo autoritarismo, elecciones sin oposición real y graves denuncias de violaciones de derechos humanos, cuyo episodio más oscuro fue la represión de Andiyán en 2005.

Karímov murió en septiembre de 2016. Su sucesor, Shavkat Mirziyóyev —primer ministro durante trece años—, sorprendió al iniciar una etapa de apertura gradual. Liberó a presos políticos, relajó los controles sobre la prensa y la religión, hizo convertible la moneda, mejoró las relaciones con los países vecinos de Asia Central y, sobre todo, abrió el país al turismo internacional eliminando visados para decenas de nacionalidades. Uzbekistán se propuso volver a ser lo que fue durante siglos: una encrucijada abierta al mundo.

Hoy, con más de 36 millones de habitantes, Uzbekistán es el país más poblado de Asia Central y uno de sus motores económicos, rico en algodón, gas natural, oro y una población joven y emprendedora. Sus ciudades de la Ruta de la Seda —Samarcanda, Bujará, Jiva— figuran entre los destinos culturales que más crecen en el mundo, mientras el país lidia con los desafíos heredados: el legado ambiental del Aral, las reformas pendientes y el equilibrio entre tradición y modernidad. Viajar a Uzbekistán es asomarse, en un mismo trayecto, a la Antigüedad persa, al esplendor timúrida y a un país que se reinventa.

https://es.wikipedia.org/wiki/Islam_Kar%C3%ADmovhttps://es.wikipedia.org/wiki/Shavkat_Mirziy%C3%B3yev

🗺️ Historia por provincia / estado

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📚 Bibliografía

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