Sihanoukville es, para bien y para mal, una de las ciudades más cambiantes de Camboya. Fundada en los años cincuenta como el gran puerto de aguas profundas del país recién independizado —y bautizada en honor al rey Norodom Sihanouk—, durante mucho tiempo fue un destino playero relajado y mochilero, con arena, bares y un ambiente tranquilo frente al golfo de Tailandia. Esa Sihanoukville quedó atrás: en pocos años, una avalancha de inversión china la convirtió en un enorme y caótico polo de casinos, rascacielos y obras, muchas de ellas hoy a medio terminar.
Conviene decirlo con claridad para no llevarse una sorpresa: la Sihanoukville de las guías viejas, de playas idílicas y precios de mochilero, ya casi no existe. La ciudad se llenó de torres, carteles en mandarín, tránsito, casinos y edificios inacabados, y varias playas perdieron su encanto. El gobierno camboyano viene intentando 'limpiar' la ciudad, cerrar casinos ligados a estafas online y darle un nuevo rostro, pero la transformación sigue en marcha y el resultado es, hoy, una urbe en obra permanente más que un paraíso playero.
Entonces, ¿por qué venir? Porque Sihanoukville sigue siendo la puerta de embarque a lo mejor de la costa camboyana: las islas de Koh Rong y Koh Rong Samloem, con sus playas de arena blanca, agua turquesa y plancton bioluminiscente. La mayoría de los viajeros usa la ciudad como punto de tránsito: llega, toma el ferry y se va a las islas. Esta guía te explica cómo hacerlo bien —qué ferry tomar, cuánto cuesta, dónde dormir si te toca hacer noche— y qué queda por ver en una ciudad que se reinventa a los tumbos.
A diferencia de casi todas las ciudades de Camboya, Sihanoukville es moderna: no existía hasta mediados del siglo XX. Antes había apenas aldeas de pescadores en la bahía de Kompong Som. Tras la independencia de Francia en 1953, el rey Norodom Sihanouk impulsó la construcción del primer y único puerto de aguas profundas del país para asegurar una salida al mar independiente del delta del Mekong, entonces controlado por Vietnam. El puerto se inauguró en 1956 y la nueva ciudad fue rebautizada Sihanoukville en 1958, en honor al monarca. Durante la guerra de Vietnam y el régimen de los Jemeres Rojos vivió episodios turbulentos, y en las décadas de paz se volvió un destino playero y mochilero. Su transformación más radical llegó a partir de 2017, cuando la inversión china —vinculada a la Nueva Ruta de la Seda— la llenó de casinos, torres y obras, cambiándole la cara por completo. La historia detallada está en nuestra página de historia.
Leer la historia completa ↓El litoral camboyano sobre el golfo de Tailandia: los pueblos coloniales de la pimienta, el puerto que un rey mandó construir y las islas de arena blanca del sur.
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Origen, formación y qué dicen las fuentes.
Casi todas las ciudades importantes de Camboya son antiguas: Nom Pen, Siem Reap junto a Angkor, Battambang, Kampot. Sihanoukville es la gran excepción. Hasta mediados del siglo XX, en este tramo de la bahía de Kompong Som, sobre el golfo de Tailandia, no había más que unas pocas aldeas de pescadores rodeadas de selva y playas vírgenes. La ciudad que hoy conocemos no fue creciendo con los siglos: fue creada a propósito, casi de la nada, por una decisión política y estratégica.
Esa decisión tuvo que ver con la independencia. Cuando Camboya se liberó del dominio colonial francés en 1953, bajo el liderazgo del rey Norodom Sihanouk, el joven país se encontró con un problema geográfico serio: su principal salida al mar dependía del río Mekong y del delta, que atraviesa territorio de Vietnam. Depender de un vecino para comerciar con el mundo era una vulnerabilidad enorme para una nación que quería afirmar su soberanía. Camboya necesitaba su propia puerta al océano.
La respuesta fue construir, desde cero, un puerto de aguas profundas en la costa del golfo de Tailandia, en la bahía de Kompong Som. Fue Sihanouk quien impulsó el proyecto en los años cincuenta, con apoyo técnico y financiero francés y estadounidense. Se trazaron caminos a través de la selva para conectar el nuevo puerto con Nom Pen, y en un lugar donde poco antes solo había pescadores empezó a levantarse una ciudad moderna. Nacía así el gran símbolo marítimo de la Camboya independiente.
El puerto de aguas profundas de Kompong Som abrió al tráfico marítimo en 1956, apenas tres años después de la independencia. Fue un logro enorme para la joven nación: por primera vez, Camboya tenía una salida al mar propia, capaz de recibir grandes buques oceánicos sin depender del delta vietnamita del Mekong. Las instalaciones iniciales podían manejar simultáneamente varios barcos de gran tonelaje, y con el tiempo se fueron ampliando hasta convertirlo en el único puerto de aguas profundas del país, condición que conserva hasta hoy.
En 1958, la ciudad que había crecido alrededor del puerto fue rebautizada oficialmente Sihanoukville, en honor a Norodom Sihanouk, la figura política dominante de la Camboya de la época. Era, en cierto modo, una ciudad-vitrina del proyecto nacional: moderna, planificada, orientada al futuro, con avenidas nuevas, edificios de estilo internacional y hoteles como el emblemático Independence, obra de la arquitectura moderna jemer de los años sesenta.
Durante ese período, Sihanoukville fue también un modesto destino de descanso, con sus playas todavía tranquilas y su aire de ciudad joven junto al mar. Pero su tranquilidad no duraría mucho. La región entera estaba a punto de verse arrastrada por la guerra de Vietnam y por el colapso interno de Camboya, y el puerto estratégico que le había dado vida se convertiría, precisamente por su valor, en escenario de episodios violentos.
Los años setenta fueron trágicos para toda Camboya, y Sihanoukville no fue la excepción. Tras el derrocamiento de Sihanouk en 1970 y la instalación del régimen de Lon Nol, el país quedó envuelto en una guerra civil y arrastrado por el conflicto de Vietnam. El puerto, por su valor estratégico, fue un punto sensible. En abril de 1975, los Jemeres Rojos de Pol Pot tomaron el poder en toda Camboya e impusieron su régimen totalitario y genocida, que en tres años y medio causaría la muerte de alrededor de una cuarta parte de la población del país por ejecuciones, trabajos forzados, hambre y enfermedad.
Pocas semanas después de la toma del poder, en mayo de 1975, Sihanoukville fue escenario de uno de los últimos episodios de la guerra de Indochina para Estados Unidos: el incidente del Mayaguez. Fuerzas jemeres rojas capturaron un buque mercante estadounidense, el SS Mayaguez, cerca de la costa camboyana. El presidente Gerald Ford ordenó una operación militar de rescate que incluyó combates y bombardeos en la zona de Sihanoukville y la isla de Koh Tang. La operación se saldó con decenas de militares estadounidenses muertos y es recordada como la última batalla oficial de Estados Unidos en la guerra de Vietnam.
Durante el régimen de los Jemeres Rojos (1975-1979), como en el resto del país, la vida urbana normal quedó abolida: las ciudades fueron vaciadas y la población forzada al trabajo agrícola colectivo. Sihanoukville, ciudad moderna y portuaria, símbolo de todo lo que el régimen despreciaba, quedó paralizada. Solo tras la caída de los Jemeres Rojos en 1979, y luego de largos años de guerra y recuperación, la ciudad y su puerto volverían lentamente a la actividad.
Con la llegada de la paz en los años noventa y la reapertura de Camboya al mundo, Sihanoukville se reinventó como destino turístico. Durante las décadas de 2000 y 2010 fue, ante todo, una ciudad playera y mochilera: viajeros de todo el mundo llegaban atraídos por sus playas —Serendipity, Otres, Independence—, sus bares baratos, su ambiente relajado y, sobre todo, como base para escapar a las islas cercanas. Era una parada clásica de la 'ruta mochilera' del sudeste asiático, con precios bajos y aire despreocupado.
Todo eso cambió de forma vertiginosa a partir de 2017, con una avalancha de inversión china sin precedentes. En el marco de la iniciativa de la Nueva Ruta de la Seda (Belt and Road) impulsada por Pekín, Sihanoukville se convirtió en un imán de capitales chinos que la transformaron en pocos años en una gigantesca ciudad de casinos y construcción. Se levantaron decenas de torres, hoteles y salas de juego; los carteles pasaron a estar en mandarín; los precios subieron; muchos negocios locales fueron desplazados. Se estima que una enorme proporción de los comercios pasaron a manos chinas, y buena parte de las nuevas obras quedaron a medio terminar cuando el ciclo se enfrió.
La ciudad ganó fama internacional, pero también notoriedad por los problemas asociados: edificios inacabados, deterioro ambiental de algunas playas, y la aparición de operaciones de juego online y estafas cibernéticas ligadas a algunos complejos. El gobierno camboyano ha intentado 'limpiar' Sihanoukville, prohibir el juego online, cerrar casinos vinculados a estafas y darle un nuevo rostro urbano. El resultado, hoy, es una ciudad en plena transición: ni la playa mochilera de antaño ni el pulido paraíso de casinos que se prometió, sino una urbe en obras que sigue buscando su lugar. Para el viajero, sin embargo, conserva un papel claro e insustituible: seguir siendo la puerta de embarque hacia las islas paradisíacas de Koh Rong y Koh Rong Samloem, el verdadero tesoro de esta costa.