Funchal es una ciudad de bajadas y subidas: el centro está pegado al mar y los barrios trepan el cerro hasta perderse entre eucaliptos y nubes. Desde cualquier mirador se ve la bahía, los cruceros entrando al puerto y las casas blancas con techos de teja salpicadas de verde. Es chica, se camina en un día, pero tiene capas: iglesias del siglo XV, bodegas donde el vino se añeja a temperatura ambiente desde hace dos siglos y un casco viejo con puertas pintadas por artistas.
Lo que la hace distinta es lo que está a media hora. Subís en teleférico a Monte, recorrés un jardín tropical enorme y bajás por las calles en un carro de mimbre empujado por dos hombres con botas de goma. Otro día te vas a 1.818 metros, al Pico do Areeiro, a ver amanecer por encima de las nubes, y a la tarde estás en una pileta de agua de mar en el Lido. Todo eso con colectivos baratos y un clima que casi nunca molesta.
Para el que viene de Latinoamérica, Funchal suele ser una escala dentro de un viaje por Portugal, y conviene darle al menos cuatro días. Ojo con algunas reglas nuevas: desde 2026 los senderos oficiales de la isla se reservan y se pagan online, la ciudad cobra una tasa turística por noche y en el mercado hay que preguntar el precio de la fruta antes de que te la corten. Con eso claro, es de los destinos de Europa donde mejor rinde la plata.
Madeira estaba deshabitada cuando los navegantes portugueses João Gonçalves Zarco y Tristão Vaz Teixeira llegaron a la isla en 1419–1420. Zarco se quedó con la capitanía del sur y el poblamiento empezó pocos años después en un valle fértil, con mucha agua y una bahía protegida, cubierto de hinojo silvestre: el 'funcho' que le dio nombre a Funchal. El caserío creció rápido como puerto y centro administrativo. En 1452 fue elevado a villa y en 1508 el rey Manuel I le dio el título de ciudad, la primera del archipiélago. Unos años antes, en 1493, el mismo rey había mandado construir la catedral (la Sé), terminada a comienzos del siglo XVI. Ese siglo fue el del azúcar: Madeira se volvió uno de los grandes productores del Atlántico y Funchal una escala habitual entre Europa, África y América. Cuando el azúcar decayó, a partir del siglo XVII, lo reemplazó el vino de Madeira, y con él llegaron casas comerciales británicas que marcaron la economía, la arquitectura y la vida social de la ciudad; la bodega Blandy's es heredera de esa época. En los siglos XVIII y XIX Funchal se hizo famosa como lugar de cura por su clima suave: pasaron por acá la emperatriz Sissi y Winston Churchill, y en 1921 llegó al exilio el último emperador austrohúngaro, Carlos I, que murió y está enterrado en la iglesia de Monte. Durante la Primera Guerra Mundial, submarinos alemanes atacaron el puerto en 1916 y 1917. Con la autonomía regional de 1976 la ciudad pasó a ser capital de la Región Autónoma de Madeira y el turismo se convirtió en su motor. En 2021 el censo contó 105.795 habitantes en el municipio.
Un guía que vive en el lugar te cuenta en media hora lo que no vas a encontrar en ningún cartel. Nosotros las buscamos en Civitatis: son con guía en español y se reserva online sin vueltas. En Funchal tienen más de 20 excursiones. Y acá hay free tours: reservás sin pagar nada y al final le dejás al guía lo que te parezca, así que probar no te cuesta. Abajo te dejo tres para que veas de qué se trata: tocá cualquiera y se abren todas.
Si reservás desde acá nos queda una comisión y a vos no te cuesta más. Precios y disponibilidad los pone Civitatis.
Sin precios exactos: escala de $ (económico) a $$$$$ (lujo), con 2-3 opciones por categoría.