Si Yakarta agobia con su calor y su caos, Bandung es el respiro. Encaramada en una meseta a más de 700 metros, rodeada de volcanes y plantaciones de té, esta ciudad sundanesa disfruta de un clima fresco que los holandeses adoraban y que hoy convierte a Bandung en la escapada favorita de los habitantes de la capital. La llaman la 'París de Java' por su elegante arquitectura art déco de los años veinte y treinta, y también la 'ciudad de las flores'; hoy es, además, una capital creativa, universitaria y de moda, con una energía joven que se nota en sus cafés, sus tiendas y su música.
Alrededor de la ciudad, la naturaleza es pura pirotecnia geológica. Al norte, el volcán Tangkuban Perahu deja asomarse a sus cráteres humeantes desde el mismo borde, envuelto en el olor a azufre y en la leyenda sundanesa del 'barco volcado'. Al sur, en la zona de Ciwidey, se abre el irreal cráter blanco de Kawah Putih, con su lago lechoso y turquesa entre laderas fantasmales, además de plantaciones de té, lagos de montaña y aguas termales. Es un paisaje fresco y verde que no se parece en nada al tópico tropical de Indonesia.
Esta guía recorre lo mejor de Bandung con mirada práctica: cómo llegar en el veloz tren Whoosh, qué volcanes y cráteres visitar y cómo hacerlo, dónde ver la mejor arquitectura art déco, cómo aprovechar los famosos outlets de ropa y dónde comer la sabrosa cocina sundanesa. Bandung no tiene un gran monumento único, pero regala algo más difícil de encontrar en Java: aire fresco, montañas a la vista y una manera relajada y disfrutona de viajar.
La región de Bandung fue durante siglos territorio del pueblo sundanés y de sus reinos, entre ellos el reino hindú de Sunda. La ciudad moderna nació en 1810, cuando el gobernador holandés Herman Willem Daendels ordenó trasladar allí la capital del regencia local, junto a la gran carretera que atravesaba Java (la Grote Postweg). Gracias a su clima fresco y a la riqueza de las plantaciones de café de la región del Preanger, Bandung floreció como estación de altura de la élite colonial y, a comienzos del siglo XX, se llenó de elegantes edificios art déco que le valieron el apodo de 'París de Java'; los holandeses llegaron a planear convertirla en la nueva capital de las Indias Orientales. Durante la guerra de independencia, en 1946, sus propios habitantes incendiaron el sur de la ciudad antes que entregarla intacta a los holandeses, en el episodio conocido como 'Bandung Lautan Api' (Bandung, mar de fuego). Y en 1955, Bandung entró en la historia mundial al acoger la Conferencia Afroasiática, cumbre fundacional del movimiento de países no alineados. La historia completa está en nuestra página de historia.
Leer la historia completa ↓El corazón político y cultural de Indonesia: cuna de Borobudur y los grandes imperios javaneses, de la capital Yakarta y de una fila de volcanes que definen la isla.
Leer la historia de Java →Si reservás desde acá nos queda una comisión y a vos no te cuesta más. Precios y disponibilidad los pone Civitatis.
Sin precios exactos: escala de $ (económico) a $$$$$ (lujo), con 2-3 opciones por categoría.
Origen, formación y qué dicen las fuentes.
Mucho antes de que existiera una ciudad, la meseta de Bandung era territorio del pueblo sundanés, el segundo grupo étnico más numeroso de Indonesia, con su propia lengua, sus tradiciones y su reino: el reino hindú de Sunda, que dominó el oeste de Java durante siglos. La región, fresca y fértil, rodeada de volcanes y regada por el río Citarum, estaba habitada por comunidades agrícolas mucho antes de la llegada de los europeos. De hecho, hallazgos geológicos sugieren que la propia meseta fue en tiempos remotos el lecho de un antiguo lago, el 'lago de Bandung', que se secó dejando una llanura de gran altura.
La cultura sundanesa impregna la identidad de Bandung, y su mito más famoso está ligado precisamente al paisaje que rodea la ciudad. La leyenda de Sangkuriang cuenta la trágica historia de un joven que, sin saberlo, se enamora de su propia madre, Dayang Sumbi. Cuando ella descubre la verdad, le impone una tarea imposible para evitar la boda: construir en una sola noche un gran lago y un barco. Sangkuriang está a punto de lograrlo con ayuda de espíritus, pero Dayang Sumbi hace amanecer antes de tiempo; furioso, el joven patea el barco a medio construir, que cae boca abajo y se convierte en el volcán Tangkuban Perahu ('barco volcado'). Así, para los sundaneses, la propia silueta de la montaña cuenta una historia.
Esta base cultural sundanesa —su idioma, su música (el angklung de cañas de bambú, hoy Patrimonio Inmaterial de la Unesco), su cocina— sigue viva en la Bandung actual y la distingue de la Java central y oriental, de mayoría javanesa.
La Bandung moderna tiene una fecha de nacimiento precisa: el 25 de septiembre de 1810. Ese día, el gobernador general de las Indias Orientales Holandesas, el enérgico mariscal Herman Willem Daendels, ordenó al regente local (bupati) trasladar el centro de la regencia a un nuevo emplazamiento junto a la gran carretera que él mismo estaba construyendo. Esa vía, la Grote Postweg ('gran carretera postal'), cruzaba toda Java de oeste a este a lo largo de más de mil kilómetros, construida a un altísimo costo en vidas de trabajadores forzados javaneses, y pasaba justo por donde hoy está el centro de Bandung. La ciudad creció, literalmente, a la orilla de ese camino.
Lo que hizo prosperar a Bandung fue el café. Las montañas frescas de la región del Preanger (Priangan), alrededor de la ciudad, resultaron ideales para el cultivo del café, que los holandeses impusieron a los campesinos sundaneses mediante el llamado 'sistema Preanger' y, más tarde, el 'cultivo forzoso' (Cultuurstelsel). El café de la zona se volvió tan famoso que en muchos países 'a cup of Java' pasó a ser sinónimo de una taza de café. Esa riqueza agrícola atrajo a plantadores, comerciantes y funcionarios, y sentó las bases del despegue de la ciudad.
A lo largo del siglo XIX, Bandung fue creciendo como centro administrativo y comercial de una región próspera, con su clima templado como gran atractivo frente al calor sofocante de las tierras bajas y de la capital, Batavia. Estaba a punto de convertirse en algo mucho más ambicioso.
El gran esplendor de Bandung llegó en las primeras décadas del siglo XX. Con la llegada del ferrocarril en 1884, que la conectó con Batavia y con el resto de Java, la ciudad se transformó en el destino de moda de la élite colonial: un lugar fresco, elegante y sofisticado donde plantadores adinerados, funcionarios y europeos acomodados venían a pasar temporadas, hacer negocios y divertirse. Bandung se llenó de hoteles de lujo, cafés, tiendas de moda, teatros y clubes, y se ganó el apodo de 'Parijs van Java', la 'París de Java'.
Fue entonces cuando la ciudad adquirió su seña de identidad arquitectónica. Entre los años veinte y treinta, arquitectos holandeses e indonesios levantaron en Bandung uno de los conjuntos de arquitectura art déco tropical más ricos del mundo: el imponente Gedung Sate (1920), la espectacular Villa Isola, los hoteles Savoy Homann y Preanger, la Escuela Técnica Superior (hoy el prestigioso Instituto de Tecnología de Bandung, ITB, donde estudiaría Sukarno), y decenas de villas, cines y comercios. El estilo mezclaba las líneas geométricas y modernas del art déco con elementos decorativos locales, adaptado al clima tropical.
La ambición colonial llegó a su punto máximo cuando los holandeses proyectaron seriamente convertir a Bandung en la nueva capital de las Indias Orientales, trasladando allí desde Batavia los ministerios y el ejército. Se llegaron a construir edificios gubernamentales con ese fin. El plan nunca se completó del todo —lo frenaron la crisis de los años treinta y luego la guerra—, pero dejó a la ciudad un legado urbano y arquitectónico excepcional que todavía hoy se puede recorrer.
La Segunda Guerra Mundial cambió el destino de Bandung. En marzo de 1942, el ejército japonés ocupó Java, y fue precisamente cerca de Bandung, en Kalijati, donde las fuerzas holandesas firmaron su rendición, poniendo fin de golpe a más de tres siglos de dominio colonial neerlandés. La ocupación japonesa, que duró hasta 1945, fue dura, pero al hundir el prestigio europeo y movilizar a la juventud indonesia, encendió el nacionalismo.
Tras la proclamación de la independencia de Indonesia el 17 de agosto de 1945, los holandeses intentaron recuperar el control, y Bandung se convirtió en uno de los escenarios de la guerra revolucionaria. El episodio más recordado ocurrió el 24 de marzo de 1946: ante un ultimátum aliado que exigía la retirada de los combatientes indonesios del sur de la ciudad, y decididos a no dejar Bandung intacta en manos del enemigo, los propios habitantes y milicianos incendiaron deliberadamente la parte sur de la ciudad antes de abandonarla. Aquella noche, Bandung ardió: el episodio pasó a la historia como 'Bandung Lautan Api' ('Bandung, mar de fuego'), un símbolo del sacrificio y la determinación en la lucha por la independencia, inmortalizado en la canción patriótica 'Halo, Halo Bandung'.
La guerra de independencia terminó en 1949 con el reconocimiento de la soberanía indonesia. Bandung, reconstruida, quedó integrada en la joven república como una de sus ciudades principales y como capital de la provincia de Java Occidental.
En abril de 1955, Bandung fue durante unos días el centro del mundo. En el edificio Gedung Merdeka se celebró la Conferencia Afroasiática, conocida universalmente como la Conferencia de Bandung, que reunió a delegados de 29 países de Asia y África, muchos de ellos recién liberados del colonialismo. Convocada por Indonesia y su presidente Sukarno, junto con la India de Nehru, la China de Zhou Enlai, el Egipto de Nasser y otros líderes del 'Tercer Mundo', la cumbre proclamó los principios de la coexistencia pacífica, la descolonización, el antirracismo y la no alineación frente a los dos bloques de la Guerra Fría. De aquel 'espíritu de Bandung' nacería años después el Movimiento de Países No Alineados. Fue el momento en que la joven Indonesia, y con ella esta ciudad, tuvieron un papel protagónico en la historia mundial.
En las décadas siguientes, Bandung siguió creciendo y se consolidó como una gran ciudad universitaria: el Instituto de Tecnología de Bandung (ITB) y otras instituciones la convirtieron en un polo de educación, ingeniería y creatividad. Esa base joven y culta alimentó, ya en el siglo XXI, una vibrante escena de diseño, moda, música y gastronomía que hizo de Bandung una de las capitales creativas del país; en 2015 fue incluida en la Red de Ciudades Creativas de la Unesco en la categoría de diseño.
Hoy Bandung combina varias almas: la herencia sundanesa, el legado art déco de la 'París de Java', el peso histórico de la Conferencia de 1955 y una energía moderna de cafés, outlets y universidades. Rodeada de volcanes y con su clima fresco, sigue siendo la gran escapada de los habitantes de Yakarta y una de las ciudades con más personalidad de Java.