Zaragoza suele quedar como parada técnica entre Madrid y Barcelona, y es un error. En una sola caminata por la orilla del Ebro pasás por un puente del siglo XV, una basílica barroca con once cúpulas de colores y una catedral que se levantó sobre el foro romano y la mezquita mayor. Todo está cerca, se recorre a pie y gran parte es gratis o cuesta pocos euros. El tren de alta velocidad la deja a menos de hora y media de las dos grandes ciudades españolas.
La ciudad tiene capas que se ven a simple vista. Abajo, la Caesaraugusta romana, con un teatro para unos 6.000 espectadores y un puerto sobre el río. En el medio, la Aljafería, palacio de los reyes musulmanes del siglo XI que después usaron los reyes de Aragón y los Reyes Católicos, y que hoy es la sede del parlamento aragonés. Arriba, el mudéjar de ladrillo y cerámica, Patrimonio de la Humanidad. Y por todos lados, Goya, que nació a 44 km de acá.
También es una ciudad para comer y caminar sin apuro. El Tubo, una maraña de callejones al lado de la plaza de España, concentra bares de tapas desde hace generaciones. El ternasco de Aragón (cordero lechal), las borrajas y las migas aparecen en cualquier carta. Y si te quedan días, hay excursiones fáciles: la casa natal de Goya en Fuendetodos, el parque de cascadas del Monasterio de Piedra o el Pirineo aragonés.
Antes de los romanos hubo acá una ciudad íbera, Salduie, documentada desde el siglo III a. C. Alrededor del 14 a. C. Augusto la refundó como colonia de veteranos con el nombre de Caesaraugusta, de donde sale la palabra Zaragoza. Ocupaba 47 hectáreas, el mismo trazado del casco antiguo actual, y tuvo foro, puerto fluvial, termas y uno de los teatros más grandes de Hispania. En 714 la tomaron los musulmanes y pasó a llamarse Saraqusta. En el siglo XI fue capital de un reino taifa; entre 1065 y 1081 el rey al-Muqtadir levantó la Aljafería. En 1118 Alfonso I el Batallador la conquistó y la convirtió en capital del reino de Aragón, donde se coronaban sus reyes. Entre 1401 y 1440 se construyó el Puente de Piedra sobre el Ebro, y en 1492 la Aljafería se transformó en palacio de los Reyes Católicos. Desde el siglo XVII creció la devoción a la Virgen del Pilar y se levantó la basílica barroca actual; Ventura Rodríguez rediseñó su interior desde 1750 y Goya pintó la cúpula Regina Martirum. En la Guerra de la Independencia la ciudad resistió dos asedios franceses (1808 y 1808-1809); en el segundo murieron unos 40.000 defensores y se convirtió en símbolo europeo de resistencia a Napoleón. Con el ferrocarril y la industria del azúcar llegó el crecimiento: en 1903 abrió el Mercado Central y en 1929 el Parque Grande. En 2008 la ciudad organizó la Expo dedicada al agua, que dejó el Acuario, la Torre del Agua y el Parque del Agua. En 2011 se inauguró el tranvía. Hoy es el cuarto municipio de España.
Si tenés un solo día, hacé una excursión guiada el primero: te ordena el resto del viaje y te evita caminar de más. Nosotros las buscamos en Civitatis: son con guía en español y se reserva online sin vueltas. En Zaragoza tienen 15 excursiones. Y acá hay free tours: reservás sin pagar nada y al final le dejás al guía lo que te parezca, así que probar no te cuesta. Abajo te dejo tres para que veas de qué se trata: tocá cualquiera y se abren todas.
Si reservás desde acá nos queda una comisión y a vos no te cuesta más. Precios y disponibilidad los pone Civitatis.
Sin precios exactos: escala de $ (económico) a $$$$$ (lujo), con 2-3 opciones por categoría.