En el extremo oriental del país, contra la frontera con Ruanda y Uganda, se levanta el Parque Nacional Virunga, el área protegida más antigua de África: fue creado en 1925, en época colonial, con el nombre de Parque Nacional Alberto. Declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1979, es uno de los lugares de mayor biodiversidad del continente, con volcanes, sabanas, selvas y glaciares en apenas unos kilómetros.
Su tesoro más célebre son los gorilas de montaña, una de las especies más amenazadas del mundo, que solo sobreviven en el macizo de los Virunga (compartido con Ruanda y Uganda) y en Uganda. Aquí trabajaron y murieron guardaparques legendarios; de hecho, el cuidado de estos gorilas ha costado la vida a decenas de rangers congoleños, caídos en enfrentamientos con milicias y cazadores furtivos. Su historia inspiró documentales premiados y convirtió a Virunga en un símbolo mundial de la conservación en zonas de guerra.
Hay que decirlo con toda claridad: Virunga está en una región de conflicto armado. El parque ha cerrado por temporadas por razones de seguridad, y su apertura al turismo depende por completo de la situación sobre el terreno. La belleza extraordinaria de este lugar convive con una de las realidades más peligrosas de África: antes de soñar con visitarlo, hay que consultar los avisos oficiales y el estado real del parque.
Dentro de Virunga se alza el volcán Nyiragongo, uno de los más peligrosos de África y hogar de uno de los mayores lagos de lava permanentes del mundo: un caldero de roca fundida que brilla en la noche dentro de su cráter. Alcanzar el borde tras un ascenso de varias horas y asomarse a esa lava viva es una de las experiencias más impresionantes que ofrece el continente, cuando la seguridad lo permite.
Pero el Nyiragongo también es una amenaza. Sus erupciones son famosas por la fluidez y la velocidad de su lava: en 1977 y de nuevo en 2002 ríos de lava bajaron hasta la vecina ciudad de Goma, arrasando barrios enteros. La erupción de 2002 destruyó buena parte de la ciudad y obligó a huir a cientos de miles de personas, y una nueva erupción en 2021 volvió a sembrar el pánico.
Goma, a orillas del lago Kivu y al pie del volcán, es la gran ciudad del este y la puerta tradicional de entrada a Virunga. Su historia reciente resume la tragedia de la región: superpoblada por oleadas de refugiados desde el genocidio ruandés de 1994, golpeada por el volcán y por décadas de guerra. A comienzos de 2025 llegó a ser ocupada por el grupo rebelde M23 y su aeropuerto quedó fuera de servicio. Es una ciudad desaconsejada por varios gobiernos: cualquier plan que la involucre exige consultar los avisos oficiales más recientes.
Más al sur, en Kivu del Sur, el Parque Nacional Kahuzi-Biega es otro Patrimonio de la Humanidad congoleño y el mejor lugar del mundo para ver al gorila de Grauer (o gorila oriental de llanura), la subespecie de gorila más grande de todas, que vive únicamente en el este de la RD Congo. Creado en la década de 1970 e inscrito por la UNESCO en 1980, protege una franja de selva de montaña de enorme valor. Su población de gorilas fue diezmada por la guerra y la caza furtiva, y hoy la especie está en peligro crítico.
Entre Kahuzi-Biega y Virunga se extiende el lago Kivu, uno de los Grandes Lagos de África, encajonado entre montañas verdes en la frontera con Ruanda. Es un lago hermoso y singular, pero también inquietante: sus profundidades acumulan enormes cantidades de gas metano y dióxido de carbono disueltos, un fenómeno que lo hace potencialmente peligroso a la vez que abre la posibilidad de aprovecharlo como fuente de energía. En su orilla sur está Bukavu, una ciudad de arquitectura colonial art déco tendida sobre penínsulas y colinas.
Como todo el este, esta región carga con el peso del conflicto. Kivu del Sur es una provincia en guerra, desaconsejada para viajar, y la propia Bukavu llegó a ser ocupada por el M23 a comienzos de 2025. La riqueza natural —gorilas gigantes, lagos, montañas— es aquí inseparable de una realidad de violencia que obliga a la mayor prudencia y a consultar siempre los avisos oficiales antes de cualquier viaje.