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Historia del país

Historia de Malí

El Imperio de Ghana: el oro y la sal del Sahel

Mucho antes de que existiera el nombre de Malí, la primera gran potencia de la región fue el Imperio de Ghana, que sus propios habitantes llamaban Wagadou. Fundado por el pueblo soninke, de lengua mandé, se extendió sobre lo que hoy es el sureste de Mauritania, el oeste de Malí y el este de Senegal, y alcanzó su apogeo entre los siglos IX y XI. Conviene aclarar algo que suele confundir: este "Ghana" histórico no tiene relación geográfica con el país actual que lleva ese nombre; la Ghana moderna tomó prestado el nombre en homenaje al viejo imperio.

La riqueza de Ghana nació del comercio transahariano. En el corazón de la ruta que unía las minas de oro del sur con el mundo mediterráneo, el imperio se enriqueció controlando el intercambio de dos productos esenciales: el oro que salía de las selvas del sur y la sal que bajaba en caravanas de camellos desde las salinas del desierto. A ese comercio se sumaban el marfil, las telas y los esclavos. Los reyes de Ghana cobraban impuestos sobre cada carga que entraba y salía, y esa riqueza les permitió sostener ejércitos y una corte deslumbrante que asombró a los viajeros árabes.

Se cree que su capital estuvo en Koumbi Saleh, al borde del desierto, una ciudad doble donde convivían el barrio real y un barrio musulmán de comerciantes. La decadencia de Ghana suele asociarse al empuje del movimiento almorávide, que según la tradición árabe saqueó la capital hacia 1076-1077; sin embargo, los historiadores hoy matizan ese relato —la arqueología no muestra una destrucción violenta—, y lo más probable es que fuera un largo proceso de declive comercial y de desertización el que fue apagando al imperio. Sobre sus ruinas se abrió el camino para una potencia aún mayor.

https://www.worldhistory.org/Ghana_Empire/https://en.wikipedia.org/wiki/Ghana_Empirehttps://en.wikipedia.org/wiki/Koumbi_Saleh

El Imperio de Malí: Sundiata Keïta y la Carta de Kurukan Fuga

En el siglo XIII surgió, del pueblo malinké (mandinga), el imperio que daría su nombre al país. Su fundador fue Sundiata Keïta (c. 1217-1255), una figura a caballo entre la historia y la leyenda, cuya gesta conservaron los griots en la Epopeya de Sundiata, transmitida de boca en boca durante casi ocho siglos. La tradición cuenta que nació enfermo, incapaz de caminar, que fue humillado y desterrado de niño, y que regresó para liberar a los mandinga del yugo de Sumaoro Kanté, el temible rey del reino sosso.

El choque decisivo fue la batalla de Kirina, hacia 1235, en la que las fuerzas de Sundiata derrotaron a las de Sumaoro y sellaron el nacimiento del Imperio de Malí, que dominaría buena parte de África Occidental durante los dos siglos siguientes. Pero quizá el legado más extraordinario de aquel momento no fue militar sino político: reunido en la llanura de Kurukan Fuga, un gran consejo de nobles y clanes proclamó la Carta de Kurukan Fuga (o Kouroukan Fouga), una constitución oral que organizó la federación de clanes mandinga, repartió funciones, estableció leyes y proclamó principios de convivencia, respeto a la vida y protección de los más débiles. La UNESCO la reconoce como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, y muchos la consideran una de las primeras declaraciones de derechos de la historia.

Sundiata adoptó el título de mansa ("rey de reyes" o emperador) y sentó las bases de un Estado próspero, sostenido por la agricultura del valle del Níger y por el control de las rutas del oro. A su muerte dejó un imperio en expansión que, unas décadas más tarde, alcanzaría bajo uno de sus sucesores una fama que cruzaría el desierto y el Mediterráneo.

https://en.wikipedia.org/wiki/Sundiata_Keitahttps://en.wikipedia.org/wiki/Kouroukan_Fougahttps://en.wikipedia.org/wiki/Battle_of_Kirina

Mansa Musa y el hach de 1324: el hombre más rico de la historia

El emperador más célebre de Malí fue Mansa Musa, que gobernó aproximadamente entre 1312 y 1337. Bajo su reinado el imperio llegó a su máxima extensión, abarcando desde el Atlántico hasta más allá del recodo del Níger, y controlando las minas de oro que abastecían a medio mundo. Musa quedó en la memoria universal como uno de los hombres más ricos que hayan existido, aunque cualquier cifra que se ponga hoy a esa fortuna es una estimación imposible de verificar.

Su fama estalló con la peregrinación a La Meca de 1324. Musa, musulmán devoto, cruzó el Sahara al frente de una caravana descomunal —la tradición habla de decenas de miles de personas entre soldados, cortesanos y servidores— cargada de oro. A su paso por El Cairo repartió y gastó tanto metal que, según los cronistas árabes, el precio del oro se desplomó en Egipto y tardó años en recuperarse. Aquel viaje puso a Malí en los mapas europeos y árabes: en el célebre Atlas Catalán de 1375, el emperador aparece dibujado en su trono con una pepita de oro en la mano.

De regreso, Mansa Musa transformó su imperio en un faro cultural. Trajo consigo a sabios y arquitectos —entre ellos el andalusí Abu Ishaq al-Sahili, a quien se atribuye el diseño de la mezquita de Djinguereber en Tombuctú— e impulsó la construcción de mezquitas y escuelas coránicas. Bajo su patrocinio, Tombuctú y Djenné empezaron a convertirse en centros de estudio del islam, sembrando lo que sería, ya en la época songhai, una de las mayores concentraciones de saber del mundo medieval. Tras Musa, el Imperio de Malí entró en un lento declive, debilitado por luchas de sucesión y por el empuje de nuevos rivales.

https://en.wikipedia.org/wiki/Mansa_Musahttps://www.britannica.com/biography/Musa-I-of-Malihttps://en.wikipedia.org/wiki/Al-Sahili

El Imperio Songhai y Tombuctú, capital intelectual del islam

A medida que Malí se debilitaba, una nueva potencia creció río abajo, en torno a la ciudad de Gao: el Imperio Songhai, que entre los siglos XV y XVI llegó a ser el más extenso de la historia de África Occidental. Su gran expansión militar la protagonizó Sonni Ali (que reinó de 1464 a 1492), un conquistador implacable que arrebató Tombuctú a los tuareg y sometió Djenné tras un largo asedio, uniendo las grandes ciudades del Níger bajo un solo poder.

A Sonni Ali lo sucedió, tras un golpe, Askia Mohammad (Askia el Grande, que gobernó de 1493 a 1528), uno de los grandes estadistas de la historia africana. Askia reorganizó el imperio con una administración centralizada, un ejército profesional y un sistema de gobernadores provinciales; hizo su propia peregrinación a La Meca y promovió el islam y el derecho islámico como cimiento del Estado. Bajo su reinado, Songhai vivió una edad de oro de comercio y cultura.

En ese contexto, Tombuctú alcanzó su apogeo como uno de los grandes centros intelectuales del islam. La ciudad, apodada "la de los 333 santos", albergó la universidad de Sankore y decenas de escuelas donde se enseñaba teología, derecho, matemáticas, astronomía y medicina, y atrajo a estudiantes y sabios de todo el mundo islámico. Se copiaron y atesoraron cientos de miles de manuscritos —hoy uno de los grandes tesoros documentales de África—, prueba de que el Sahel fue, en pleno Renacimiento europeo, un faro del conocimiento. Tombuctú, Djenné y Gao eran a la vez emporios comerciales y capitales del saber.

https://blackpast.org/global-african-history/songhai-empire-https://en.wikipedia.org/wiki/Songhai_Empirehttps://en.wikipedia.org/wiki/Sankore_Madrasah

La conquista marroquí y la decadencia de los imperios

El esplendor songhai terminó de forma brusca. En 1591, el sultán saadí de Marruecos, Ahmad al-Mansur, codicioso del oro y la sal del Sudán, envió un ejército a través del Sahara al mando de Judar Pasha, un renegado de origen ibérico. El choque decisivo fue la batalla de Tondibi, en marzo de 1591: aunque el ejército songhai del askia Ishaq II era mucho más numeroso, no pudo resistir las armas de fuego marroquíes. Los arcabuces y los cañones sembraron el pánico, y la caballería songhai se dispersó.

La victoria marroquí abrió las puertas de Tombuctú, Djenné y Gao, pero no trajo un nuevo imperio. Marruecos estaba demasiado lejos para gobernar tierras tan vastas, y el poder quedó en manos de los arma, los descendientes de aquellos soldados, que se hicieron con un control fragmentario y decadente. El gran comercio transahariano, además, empezaba a perder importancia frente a las nuevas rutas atlánticas que abrían los europeos en la costa. Tombuctú, saqueada y menguada, perdió su brillo intelectual; muchos sabios fueron deportados o huyeron.

Sobre las ruinas de los grandes imperios surgieron reinos más pequeños. En el centro del país, el pueblo bambara levantó el reino de Ségou, fundado hacia comienzos del siglo XVIII por Biton Coulibaly, y el vecino reino de Kaarta. En el siglo XIX, el conquistador y reformador musulmán Al-Hajj Umar Tall levantó un vasto imperio yihadista toucouleur que sometió a Ségou. Era una región fragmentada, guerreada y empobrecida frente a su pasado glorioso la que encontrarían, a fines de ese siglo, los ejércitos coloniales de Francia.

https://en.wikipedia.org/wiki/Songhai_Empirehttps://en.wikipedia.org/wiki/Battle_of_Tondibihttps://en.wikipedia.org/wiki/Bamana_Empire

La colonización francesa: el Sudán Francés

En la segunda mitad del siglo XIX, Francia se lanzó a la conquista del interior de África Occidental desde sus bases en la costa senegalesa, remontando el río hacia el Níger. La expansión no fue pacífica: chocó con reinos organizados y con una feroz resistencia africana. El Estado toucouleur fundado por Umar Tall y continuado por su hijo Ahmadu opuso una larga oposición hasta caer en la década de 1890.

La resistencia más célebre fue la de Samori Touré, un genial estratega malinké que construyó su propio imperio en el sur y sostuvo contra Francia una guerra de dieciséis años, entre 1882 y 1898. Samori dotó a su ejército de armas modernas —algunas fabricadas en sus propios talleres—, empleó tácticas de tierra quemada y una retirada combativa que desesperó a los franceses. Fue finalmente capturado en 1898 y desterrado a Gabón, donde murió en 1900. Con su caída se derrumbó el último gran foco de resistencia organizada.

Francia integró el territorio en su vasta federación del África Occidental Francesa (AOF) con el nombre de Sudán Francés (Soudan français). La administración colonial impuso trabajos forzados, cultivos obligatorios como el algodón, impuestos en metálico y el tendido del ferrocarril Dakar-Níger, que unió el interior con el puerto atlántico. Miles de sudaneses fueron reclutados como tirailleurs para pelear en las dos guerras mundiales al servicio de Francia. Ese esfuerzo de guerra, y las ideas de libertad e igualdad que trajeron los veteranos, alimentaron después el movimiento por la independencia.

https://en.wikipedia.org/wiki/Samori_Turehttps://www.britannica.com/place/Mali/The-French-in-the-westhttps://en.wikipedia.org/wiki/French_Sudan

La independencia de 1960, Modibo Keïta, Traoré y la democracia de 1991

Tras la Segunda Guerra Mundial, el nacionalismo africano se organizó. En el Sudán Francés, el partido dominante fue la Unión Sudanesa-Reagrupamiento Democrático Africano (US-RDA), liderada por Modibo Keïta, un maestro de ideas panafricanistas y socialistas. En 1959 el Sudán Francés se unió a Senegal en la efímera Federación de Malí, que accedió a la independencia el 20 de junio de 1960; pero la unión se rompió a los pocos meses, y el 22 de septiembre de 1960 el antiguo Sudán proclamó su independencia con el nombre de República de Malí, recuperando el nombre del viejo imperio, con Modibo Keïta como primer presidente.

Keïta implantó un régimen socialista de partido único, con nacionalizaciones y un fuerte control estatal, y una política exterior no alineada y panafricana. Las dificultades económicas terminaron minando su gobierno: el 19 de noviembre de 1968, un golpe militar incruento encabezado por el teniente Moussa Traoré lo derrocó. Traoré gobernaría durante veintitrés años, primero como junta militar y luego mediante un partido único, en un régimen represivo golpeado por sequías devastadoras, hambrunas y protestas.

El cambio llegó en 1991. En marzo, tras semanas de manifestaciones estudiantiles y populares duramente reprimidas, un grupo de oficiales al mando de Amadou Toumani Touré derrocó a Traoré, que fue detenido. Lejos de perpetuarse, los militares organizaron una conferencia nacional y una transición hacia la democracia. En 1992, Alpha Oumar Konaré ganó las primeras elecciones multipartidistas y Malí se convirtió en un ejemplo democrático de la región. Konaré gobernó dos mandatos, y en 2002 le sucedió, elegido en las urnas, el propio Amadou Toumani Touré, el general que una década antes había devuelto el poder a los civiles.

https://www.britannica.com/biography/Modibo-Keitahttps://en.wikipedia.org/wiki/1968_Malian_coup_d%27%C3%A9tathttps://en.wikipedia.org/wiki/1991_Malian_coup_d%27%C3%A9tat

La crisis reciente: rebelión, yihadismo, golpes y la Malí de hoy

La democracia maliense, celebrada durante dos décadas, entró en una crisis profunda en 2012. En enero, un movimiento separatista tuareg, el MNLA —reforzado por combatientes y armas que volvían de la Libia de Gadafi tras su caída—, lanzó una ofensiva en el norte para crear un Estado independiente, el Azawad. En marzo de 2012, un golpe militar derrocó al presidente Amadou Toumani Touré, acusándolo de no saber frenar la rebelión, y sumió al país en el caos. Aprovechando el vacío, grupos yihadistas ligados a Al Qaeda desplazaron a los tuareg y tomaron el control del norte, incluidas Tombuctú, Gao y Kidal.

Bajo esa ocupación se cometieron graves atropellos: en Tombuctú, los milicianos destruyeron mausoleos de santos considerados Patrimonio de la Humanidad, un acto por el que años después la Corte Penal Internacional condenó a uno de sus responsables. En enero de 2013, ante el avance yihadista hacia el sur, Francia lanzó la operación militar Serval, que recuperó las ciudades del norte; después llegaron la misión de la ONU (MINUSMA) y la operación francesa Barkhane. Pero la paz nunca se consolidó, y la violencia se extendió al centro del país.

La inestabilidad desembocó en dos nuevos golpes de Estado. En agosto de 2020, militares derrocaron al presidente Ibrahim Boubacar Keïta en medio de protestas; y en mayo de 2021, un segundo golpe consolidó en el poder al coronel Assimi Goïta, que asumió la jefatura de una junta de transición. El nuevo régimen rompió con Francia —cuyas tropas se retiraron en 2022—, se acercó a Rusia y al grupo paramilitar Wagner, y expulsó a la misión de la ONU. En 2023, Malí formó junto a Burkina Faso y Níger la Alianza de Estados del Sahel, y en enero de 2025 los tres países abandonaron la CEDEAO (ECOWAS), el bloque regional. Hoy Malí sigue enfrentando el conflicto armado en amplias zonas del norte y el centro, con una situación de seguridad grave que hace desaconsejable el viaje a la mayor parte del país. Es la paradoja dolorosa de una tierra que fue cuna de imperios del oro y capital del saber, y que hoy lucha por reencontrar la estabilidad.

https://www.britannica.com/place/Mali/2012-coup-and-warfare-https://en.wikipedia.org/wiki/2012_Malian_coup_d%27%C3%A9tathttps://africacenter.org/spotlight/legacy-military-governanc

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📚 Bibliografía

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