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Historia · Santo Tomé y Príncipe

Historia de La isla de Príncipe

Santo António, la capital olvidada

Príncipe es la menor y más aislada de las dos islas principales, y su única población es Santo António, una de las ciudades más pequeñas del mundo: un puñado soñoliento de casas coloniales junto a un puerto natural excelente. Cuesta imaginar que este lugar diminuto fue durante un siglo la capital de toda la colonia.

Así fue: debido a la inseguridad y a los frecuentes disturbios en São Tomé, en 1753 la capital de la colonia se trasladó a Santo António de Príncipe, cuyo puerto ofrecía mejor abrigo. La ciudad conservó ese rango hasta 1852, cuando la capitalidad volvió a São Tomé. Después, Príncipe fue quedando en un segundo plano, con su economía de cacao y su población menguante.

Hoy Santo António es una base tranquila y encantadora para explorar la isla más virgen del archipiélago. Sus calles adormecidas, su iglesia y sus casas de porches conservan el aire de una capital detenida en el tiempo, testigo de las idas y vueltas de la historia colonial santotomense.

Roça Sundy y el eclipse que probó a Einstein

En el norte de Príncipe se encuentra Roça Sundy, una antigua plantación de cacao y café que es escenario de uno de los episodios científicos más importantes del siglo XX. El 29 de mayo de 1919, el astrónomo británico Arthur Eddington instaló allí su expedición para observar un eclipse total de Sol.

Eddington quería medir si la luz de las estrellas cercanas al disco solar se desviaba por la gravedad del Sol, tal como predecía la teoría general de la relatividad de Albert Einstein, publicada pocos años antes. Entre los cacaotales de Sundy, aprovechando los pocos minutos del eclipse, tomó las placas fotográficas que, comparadas con la posición normal de esas estrellas, mostraron la desviación prevista por Einstein. Fue la primera confirmación observacional de la relatividad general, y catapultó a Einstein a la fama mundial.

Que semejante hito de la física moderna ocurriera en una plantación esclavista del golfo de Guinea, construida con el trabajo de miles de serviçais, es una de las grandes paradojas de la historia. Hoy Roça Sundy es un hotel con encanto y ofrece tours de cacao, y una placa recuerda el eclipse de 1919 que cambió nuestra comprensión del universo.

Príncipe hoy: región autónoma y reserva de biosfera

Tras siglos de postergación, Príncipe reclamó y obtuvo una mayor autonomía: el 29 de abril de 1995 se convirtió en Región Autónoma de Príncipe, con gobierno y presupuesto propios, lo que le permitió encarar la reconstrucción de su aeropuerto, sus caminos y su economía. Es una de las escasas regiones autónomas de África.

La isla apostó fuerte por la conservación. En 2012, la UNESCO incluyó a toda Príncipe en la Red Mundial de Reservas de la Biosfera, reconociendo el valor excepcional de su selva y su vida marina. Esa designación orientó el desarrollo hacia un ecoturismo sostenible y la restauración del patrimonio colonial, en lugar de la construcción masiva.

Ese modelo se ve en sus destinos. Bom Bom, un islote unido a la isla por una pasarela de madera, concentra el turismo de lujo entre dos playas paradisíacas; Praia Banana, una media luna perfecta de arena y palmeras, es considerada la mejor playa del país y se hizo famosa por un aviso de Bacardí en los años 90; y el Pico de Príncipe (948 m), la cumbre selvática envuelta en niebla, corona una isla que hoy se presenta como uno de los últimos paraísos vírgenes del planeta.

📍 Destinos de La isla de Príncipe

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📚 Bibliografía

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