Nauta es un tranquilo pueblo ribereño de la Amazonía peruana, situado a unos 100 kilómetros al sur de Iquitos, al final de la única carretera de la zona (la carretera Iquitos-Nauta). Es la capital de la provincia de Loreto y un punto de gran valor geográfico: cerca de allí se produce la unión de los ríos Marañón y Ucayali, que al juntarse dan origen al río Amazonas, el más caudaloso del mundo.
Aunque pequeño y de aire pausado, Nauta es una puerta de entrada estratégica a la Amazonía. Es el punto de partida de los viajes en bote hacia la célebre Reserva Nacional Pacaya-Samiria, una de las áreas protegidas más extensas y ricas del Perú, y un lugar donde se puede vivir la vida ribereña amazónica, observar fauna, navegar por ríos y caños, y conocer la cultura de los pueblos del río.
Esta guía recorre lo esencial de Nauta con mirada práctica: cómo llegar desde Iquitos por la carretera, qué ver en el pueblo y sus alrededores (la unión de los ríos, el mercado, los miradores), cómo organizar desde aquí la entrada a Pacaya-Samiria, y qué tener en cuenta en un destino de selva profunda. Un punto de partida ideal para adentrarse en la auténtica Amazonía loretana.
Nauta fue fundada en el siglo XIX y es considerada una de las primeras ciudades mestizas de la Amazonía peruana, ligada al pueblo indígena cocama-cocamilla y al comercio fluvial. Su ubicación cerca de la confluencia del Marañón y el Ucayali —donde nace el Amazonas— le dio importancia como puerto. Hoy es la capital de la provincia de Loreto y la principal puerta de entrada a la Reserva Nacional Pacaya-Samiria. La historia completa está en nuestra página de historia.
Leer la historia completa ↓La inmensa región amazónica del nororiente: selva baja de ríos infinitos, cuna del boom del caucho, de Iquitos —la mayor ciudad del mundo a la que no se llega por tierra— y escenario del conflicto de Leticia.
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Origen, formación y qué dicen las fuentes.
A pocos kilómetros de Nauta ocurre algo que puede verse desde un bote: dos ríos gigantescos, el Marañón y el Ucayali, juntan sus aguas y, en ese abrazo, nace el río más caudaloso del planeta, el Amazonas. Los cronistas suelen decir que el Amazonas 'empieza' allí, frente a este pueblo tranquilo de tejados de calamina y calor pegajoso. Que uno de los ríos más grandes de la Tierra tenga su partida de nacimiento junto a Nauta dice mucho de este lugar: pequeño en tamaño, enorme en geografía. Y su historia acompaña esa paradoja, porque Nauta es también uno de los primeros pueblos mestizos que echó raíces en la inmensa Amazonía peruana.
Nauta fue fundada en el siglo XIX, en torno a la década de 1830, en la margen del río Marañón, cerca de esa confluencia con el Ucayali. Su origen está estrechamente ligado al pueblo indígena cocama-cocamilla, hábiles navegantes y pescadores del río, así como al comercio fluvial que comenzaba a articular la vasta región amazónica.
Los cocama-cocamilla, uno de los pueblos originarios de la selva baja, tenían un profundo conocimiento de los ríos, la pesca y la navegación, y fueron parte fundamental en la conformación del poblado. La mezcla de esta población indígena con comerciantes, misioneros y colonos dio origen a la sociedad ribereña mestiza característica de la Amazonía loretana, en la que se fusionaron tradiciones, lenguas y modos de vida.
La ubicación de Nauta, próxima al punto donde el Marañón y el Ucayali se unen para formar el Amazonas, le confirió desde el inicio una posición estratégica como puerto y nudo del tráfico fluvial. Durante el siglo XIX, antes del gran auge de Iquitos, Nauta tuvo un papel relevante en el comercio y la vida de la región, como uno de los enclaves desde donde se organizaba la actividad económica y el contacto con el resto del país.
La historia de Nauta, como la de toda la región Loreto, está marcada por los ciclos económicos ligados a los recursos de la selva y por el papel central de los ríos como vías de comunicación. Durante el siglo XIX y comienzos del XX, la Amazonía peruana vivió la fiebre del caucho, un auge económico que transformó la región, impulsó el crecimiento de Iquitos y movilizó enormes flujos de comercio, mano de obra y mercancías a través de los ríos.
Nauta, situada en un punto clave de la red fluvial, participó de esta dinámica como puerto y poblado de paso. Sin embargo, el ascenso de Iquitos como gran metrópoli amazónica —favorecida por su puerto y su conexión con el comercio internacional— hizo que Nauta quedara, con el tiempo, en un papel más secundario, conservando su carácter de pueblo ribereño tranquilo frente al bullicio de la capital regional.
La economía local siguió girando en torno a la pesca, la agricultura ribereña, la recolección de productos del bosque y el comercio fluvial. La vida cotidiana, regida por los ciclos de creciente y vaciante de los ríos, mantuvo la fuerte impronta de la cultura amazónica y de la herencia cocama, presente en la pesca, la gastronomía y las tradiciones del pueblo.
Un hito en la historia reciente de Nauta fue la construcción de la carretera que la une con Iquitos, una de las poquísimas vías terrestres de toda la región Loreto, un territorio donde la enorme mayoría de las localidades solo se alcanzan por río o por aire. Esta carretera, de aproximadamente 100 kilómetros, integró a Nauta con la gran ciudad amazónica y facilitó el transporte de personas y productos. A lo largo de sus kilómetros surgió, además, un curioso corredor de ecoturismo: albergues, mariposarios, centros de rescate de fauna, quintas y balnearios de quebrada que hoy se identifican por el kilómetro de la ruta en el que se encuentran, y que reciben tanto a viajeros de paso hacia Nauta como a familias iquiteñas de fin de semana.
Hoy Nauta es la capital de la provincia de Loreto y cumple funciones administrativas y de servicios para las comunidades ribereñas del entorno. Su importancia turística radica sobre todo en ser la principal puerta de entrada a la Reserva Nacional Pacaya-Samiria, una de las áreas protegidas más extensas del Perú: desde su puerto parten las expediciones que se internan en esta 'selva de los espejos', rica en delfines rosados, paiches, aves y biodiversidad.
La cercanía a la confluencia del Marañón y el Ucayali —el nacimiento del Amazonas— añade un atractivo geográfico singular. Así, Nauta combina su herencia histórica como uno de los primeros poblados mestizos de la Amazonía, su vida ribereña tradicional y su papel actual como base para el ecoturismo en una de las regiones más biodiversas del planeta.
La Reserva Nacional Pacaya-Samiria, cuya puerta de entrada principal es Nauta, fue establecida oficialmente en 1982 como una de las áreas naturales protegidas más grandes del Perú, con una extensión de más de 2 millones de hectáreas entre los ríos Marañón, Ucayali, Pacaya y Samiria. Su creación respondió a la necesidad de proteger uno de los ecosistemas de bosque inundable (varillales, aguajales y tahuampas) más importantes de la Amazonía, hogar de especies emblemáticas como el paiche, el manatí amazónico, el delfín rosado, el caimán negro y numerosas aves.
Antes de la creación formal de la reserva, la zona ya era habitada y aprovechada por comunidades indígenas y ribereñas, muchas de ellas de origen cocama, que basaban su subsistencia en la pesca, la caza y la recolección de frutos del bosque, como el aguaje. La gestión de la reserva buscó desde el inicio equilibrar la conservación con el uso sostenible de los recursos por parte de estas poblaciones locales, un desafío que continúa hasta hoy en la administración del área por parte del SERNANP (Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado).
Con el correr de las décadas, Pacaya-Samiria se convirtió en uno de los destinos de ecoturismo más reconocidos de la Amazonía peruana, atrayendo a viajeros de todo el mundo interesados en observar su extraordinaria biodiversidad. Este desarrollo turístico transformó también la economía de Nauta, que pasó de ser un tranquilo puerto fluvial a convertirse en la base logística indispensable para las expediciones hacia la reserva, generando empleo para guías, boteros y operadores locales.