El Parque Nacional Kakum es la gran experiencia de naturaleza de la costa central de Ghana y el complemento perfecto a la carga histórica de los castillos de Cape Coast y Elmina. Protege un fragmento de auténtica selva tropical húmeda de África occidental —un ecosistema cada vez más raro y amenazado— con árboles gigantes, lianas, mariposas de colores, cientos de especies de aves y fauna esquiva como elefantes de bosque, monos y antílopes. Es un pulmón verde a un paso del mar.
Su fama mundial se la debe a la 'canopy walkway': una pasarela colgante de 350 metros formada por siete puentes suspendidos entre árboles enormes, a más de 30 metros de altura sobre el suelo del bosque. Caminar por ella, balanceándose sobre el dosel de la selva con las copas de los árboles a los pies y el horizonte verde alrededor, es una experiencia emocionante y única: fue la primera pasarela de este tipo en África y sigue siendo una de las pocas del continente.
Esta guía recorre Kakum con mirada práctica: cómo llegar desde Cape Coast, Elmina o Acra, cómo funciona la visita a la pasarela y las caminatas por la selva, qué fauna y aves se pueden ver, cuándo ir para evitar las multitudes y disfrutar del bosque, y cómo combinarlo con los castillos de la costa. Ideal para una mañana en plena naturaleza y para equilibrar la intensidad histórica de la Región Central con verde, aire puro y aventura.
La selva de Kakum fue declarada reserva forestal en 1931 para proteger su bosque y sus caudales, en una zona habitada por el pueblo akan. En 1989-1992 se transformó en Parque Nacional para frenar la deforestación y desarrollar el ecoturismo, con apoyo internacional. En 1995 se inauguró su célebre pasarela colgante, diseñada por ingenieros canadienses y ghaneses, que convirtió a Kakum en uno de los destinos naturales más famosos de África occidental. Hoy lo gestiona la Comisión Forestal de Ghana y es el parque más visitado del país. Su historia y su ecología se cuentan en nuestra página de historia.
Leer la historia completa ↓El epicentro de la trata atlántica: Elmina (1482) y Cape Coast, castillos Patrimonio de la Humanidad con su 'puerta del no retorno', junto a la selva de Kakum.
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Origen, formación y qué dicen las fuentes.
El Parque Nacional Kakum protege uno de los últimos grandes retazos de bosque tropical húmedo de tierras bajas del sur de Ghana, parte del cinturón de selva lluviosa de Alto Guinea que en otro tiempo cubría buena parte de África occidental, desde Sierra Leona hasta Ghana. Este ecosistema, uno de los puntos calientes de biodiversidad más importantes y a la vez más amenazados del planeta, ha sido devastado en gran parte del continente por la tala, la agricultura y la minería, lo que hace de Kakum un refugio especialmente valioso.
El bosque de Kakum es un mundo húmedo, sombrío y exuberante, con árboles emergentes de más de cuarenta metros, un denso sotobosque, lianas, epífitas, helechos y una vida animal riquísima aunque discreta: elefantes de bosque, varias especies de monos y antílopes, el bongo, cientos de mariposas y más de 260 especies de aves, algunas raras y buscadas por los ornitólogos de todo el mundo. Es un ecosistema complejo donde cada árbol sostiene a decenas de otras especies.
Desde tiempos antiguos, esta selva formó parte del territorio del pueblo akan, que vivía en sus márgenes y la usaba de forma tradicional: caza, recolección, plantas medicinales y madera. El bosque tenía además un valor simbólico y espiritual. Durante siglos, esa relación mantuvo un cierto equilibrio, pero la expansión de la agricultura comercial —sobre todo del cacao— y la tala en el siglo XX empezaron a amenazar seriamente la supervivencia de la selva.
El primer paso para proteger Kakum se dio en época colonial: en 1931, la administración británica de la Costa de Oro declaró la zona reserva forestal, con el objetivo principal de conservar el bosque como fuente de madera y, sobre todo, de proteger las cuencas de los ríos que nacen en él y abastecen de agua a la región, incluida Cape Coast. Durante décadas, sin embargo, la explotación maderera continuó, y a finales del siglo XX la presión sobre la selva —tala, caza furtiva, avance de los cultivos— amenazaba con degradarla de forma irreversible.
El cambio decisivo llegó a finales de los años ochenta y principios de los noventa. Con apoyo de organismos internacionales —entre ellos el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), la agencia estadounidense USAID y organizaciones conservacionistas como Conservation International—, se elaboró un plan para transformar Kakum en un parque nacional gestionado no solo para la conservación, sino también para el ecoturismo, de modo que el bosque generara ingresos y empleo para las comunidades y así tuviera valor 'en pie'. En torno a 1989-1992, Kakum (junto con la vecina reserva de Assin Attandanso) fue reclasificado como Parque Nacional.
La idea era pionera para Ghana: usar el turismo de naturaleza como herramienta de conservación, involucrando a las comunidades locales y demostrando que un bosque protegido podía ser más rentable y sostenible que uno talado. Para que la estrategia funcionara, hacía falta una atracción capaz de llevar visitantes hasta allí. Esa atracción sería la pasarela colgante.
El elemento que catapultó a Kakum a la fama fue la construcción de su 'canopy walkway', la pasarela colgante sobre el dosel de la selva. Inaugurada en 1995, fue diseñada y construida por un equipo formado por un par de ingenieros canadienses especializados en estructuras de dosel y varios trabajadores ghaneses, con el objetivo expreso de impulsar el ecoturismo y dar a los visitantes una experiencia única que justificara el viaje hasta el bosque.
La pasarela consiste en siete puentes colgantes que suman unos 350 metros, tendidos entre grandes árboles a unos 30-40 metros de altura, hechos con cable de acero, escaleras de aluminio, tablones de madera y redes de seguridad. Fue la primera estructura de este tipo en África y una de las pocas del mundo, y permitió a Kakum ofrecer algo que casi ningún otro parque del continente tenía: la posibilidad de caminar por encima de la selva, a la altura de las copas, y contemplar el dosel desde dentro.
El éxito fue enorme. Kakum se convirtió rápidamente en uno de los destinos turísticos más visitados de Ghana y en un símbolo del ecoturismo africano, atrayendo tanto a viajeros extranjeros como a un gran número de visitantes ghaneses, escolares y estudiantes. Los ingresos del turismo ayudaron a financiar la protección del parque y a dar sentido económico a la conservación del bosque, cumpliendo la idea original: salvar la selva haciéndola valiosa en pie.
Hoy el Parque Nacional Kakum, gestionado por la Comisión Forestal de Ghana (Forestry Commission) a través de su División de Vida Silvestre, es el parque más visitado del país y una pieza clave de su oferta turística, especialmente combinado con los castillos de Cape Coast y Elmina, a menos de una hora. Cada año recibe a decenas de miles de visitantes, entre turistas internacionales, ghaneses y grupos escolares que descubren la selva y su famosa pasarela.
El parque sigue enfrentando desafíos de conservación: la presión de la deforestación y la caza en los alrededores, la necesidad de mantener las infraestructuras y de equilibrar la afluencia turística con la protección del bosque y su fauna. La relación con las comunidades vecinas —que reciben empleo y beneficios del turismo, pero también conviven con las restricciones del parque— es central para su futuro. Programas de educación ambiental y de desarrollo comunitario acompañan la gestión.
Más allá de la pasarela, Kakum ofrece caminatas por la selva, observación de aves de primer nivel, recorridos nocturnos y la posibilidad de pernoctar inmerso en el bosque. Representa un modelo, imperfecto pero valioso, de cómo el ecoturismo puede ayudar a preservar un ecosistema único. Para el viajero, es la oportunidad de sumergirse en la gran selva de África occidental y de equilibrar la intensa carga histórica de la costa de los castillos con una dosis de naturaleza, verde y aventura.