Suva es la Fiyi que casi ningún folleto muestra: no la de las islas turquesas, sino la de una capital tropical de verdad, húmeda y bulliciosa, donde conviven edificios coloniales de piedra, templos hindúes, mezquitas, iglesias, rascacielos modestos y el mercado más grande del país. Es la ciudad más multicultural del Pacífico Sur, corazón político y universitario de toda la región, y el mejor lugar para entender qué es Fiyi cuando se apaga el modo resort: una nación birracial, joven y orgullosa, con la lluvia siempre a punto de caer.
Asentada sobre una península que se mete en el mar, Suva fue capital desde 1882, cuando los británicos trasladaron aquí el gobierno colonial desde la vieja Levuka. De esa época quedan joyas como el Grand Pacific Hotel, la catedral del Sagrado Corazón y los edificios de gobierno, que le dan a la costanera de Victoria Parade un aire de puerto imperial venido a menos y encantador. A pocas cuadras, el mercado municipal desborda de taro, kava y especias, y la Universidad del Pacífico Sur llena la ciudad de estudiantes de doce países isleños.
No se viene a Suva por la playa -para eso están las islas y la Coral Coast-, sino por su energía urbana, su comida (el mejor curry indofiyiano del país, restaurantes chinos, coreanos y cafés de moda), su museo y sus alrededores verdes como el bosque de Colo-i-Suva. Con uno o dos días alcanza para tomarle el pulso: museo, mercado, arquitectura colonial, costanera y una cerveza Fiji Bitter viendo caer el aguacero. Es la parada obligada para quien quiere la Fiyi real, no solo la de postal.
Suva se levanta sobre tierra iTaukei del pueblo de Rewa, en una península que durante siglos fue de aldeas y manglares. Su destino cambió cuando el jefe Cakobau cedió tierras de la zona a la Polynesia Company en 1868 para saldar deudas, y sobre todo cuando, tras la cesión de Fiyi a Gran Bretaña en 1874, los británicos decidieron trasladar aquí la capital desde Levuka en 1882. De aldea pasó a ciudad colonial, poblada por iTaukei, europeos y por la creciente comunidad indo-fiyiana descendiente de los girmitiyas. Fue escenario de la independencia de 1970 y de los golpes de Estado que marcaron al país. Toda esa historia -de la kava a los coups- está contada en la página de historia.
Leer la historia completa ↓El corazón de Fiyi: la mayor isla del archipiélago concentra las dos capitales —Suva, la mayor ciudad del Pacífico Sur, y la turística Nadi—, la islita de Bau desde donde el rey Cakobau unificó el país, las plantaciones de caña del oeste y la mayor parte de la población iTaukei e indo-fiyiana.
Leer la historia de Viti Levu (isla principal) →Sin precios exactos: escala de $ (económico) a $$$$$ (lujo), con 2-3 opciones por categoría.
Origen, formación y qué dicen las fuentes.
Suva es la única gran ciudad de Fiyi que se puede recorrer bajo un aguacero y sentir, al mismo tiempo, todo el peso de la historia del país. Es la capital más lluviosa del Pacífico Sur -unos 3.000 milímetros al año, lluvia posible en cualquier mes-, y también la más densa, la más multicultural y la más política. Aquí se firmó el destino moderno de Fiyi, se izó la bandera de la independencia y se dieron los golpes de Estado que sacudieron a la nación. Pero antes de todo eso, Suva no era más que una península de manglares y aldeas iTaukei que cambió de manos por una deuda impaga.
A mediados del siglo XIX, el jefe Seru Epenisa Cakobau, el poderoso señor de la isla de Bau que llegó a proclamarse Tui Viti ('rey de Fiyi'), acumulaba deudas enormes con comerciantes extranjeros, sobre todo estadounidenses que le reclamaban indemnizaciones. Para saldarlas, en 1868 concedió miles de kilómetros cuadrados de tierra a la Polynesia Company, una empresa australiana, incluida una franja considerable alrededor de la actual Suva. Los colonos que llegaron a cultivar caña y algodón fracasaron con el suelo pantanoso, pero el gesto tenía consecuencias enormes: una península iTaukei había quedado, sobre el papel, en manos de una compañía colonial. El escenario para una nueva ciudad estaba servido.
En 1874, tras años de inestabilidad, Cakobau y otros jefes cedieron Fiyi a Gran Bretaña: el 10 de octubre se firmó la Deed of Cession en Nasova, cerca de Levuka, y el archipiélago se convirtió en colonia británica. La primera capital fue precisamente Levuka, el viejo puerto ballenero de la isla de Ovalau, un hervidero de comerciantes, marineros y tabernas. Pero Levuka tenía un problema fatal: estaba encajonada entre el mar y una montaña escarpada, sin lugar para crecer.
Los administradores coloniales necesitaban una capital con futuro, y sus ojos se posaron en la península de Suva, plana, amplia y con un buen puerto natural en la costa sureste de Viti Levu. La decisión se tomó a fines de la década de 1870 y el traslado del gobierno se hizo oficial en 1882. De la noche a la mañana, un puñado de manglares se convirtió en el centro del poder colonial de Fiyi. Se drenaron pantanos, se trazaron calles rectas frente a la bahía y se levantaron los primeros edificios de piedra. Levuka, la vieja capital, quedó congelada en el tiempo -hoy es Patrimonio de la Humanidad justamente por eso-, mientras Suva empezaba su vertiginoso crecimiento.
La nueva capital creció al ritmo del Imperio. En 1902 se consagró la catedral católica del Sagrado Corazón, construida con arenisca traída de Sídney; en 1909 abrió la biblioteca Carnegie; en 1914 se inauguró el Grand Pacific Hotel, un palacio blanco frente al mar levantado por la Union Steamship Company para alojar a los pasajeros de los vapores que cruzaban el Pacífico. En 1952 Suva fue declarada oficialmente ciudad, la primera de Fiyi. Esa arquitectura colonial de Victoria Parade y la costanera sigue siendo, hoy, la cara más fotogénica de la ciudad.
Ninguna historia de Suva se entiende sin los girmitiyas. Para poner a producir las plantaciones de caña sin explotar a la población iTaukei -a la que el gobernador Arthur Gordon había decidido proteger de la mano de obra forzada-, la colonia importó trabajadores contratados desde la India. Entre 1879 y 1916 llegaron más de 60.000 hombres y mujeres bajo el sistema del girmit (una deformación de la palabra inglesa 'agreement', el contrato que firmaban), atados a cinco años de trabajo durísimo en los cañaverales. La palabra girmitiya viene de ahí, y con ella nació una comunidad entera.
Al terminar sus contratos, muchos se quedaron. Sus descendientes -los indo-fiyianos- se convirtieron en comerciantes, agricultores, docentes y profesionales, y Suva fue su gran ciudad. Por eso la capital tiene templos hindúes, mezquitas, tiendas de saris, sastres y algunos de los mejores restaurantes de curry del Pacífico, todo mezclado con iglesias cristianas, mercados iTaukei y edificios coloniales. Suva es hoy la ciudad más multicultural de Fiyi: iTaukei, indo-fiyianos, rotumanos, chinos, europeos y estudiantes de una docena de países isleños conviven en sus calles.
Ese carácter cosmopolita se profundizó en 1968 con la fundación de la Universidad del Pacífico Sur (USP), instalada en el campus Laucala sobre una antigua base aérea neozelandesa. Sostenida por doce naciones insulares, la USP convirtió a Suva en la capital intelectual de toda la región: la ciudad donde se piensa el Pacífico. Entre el mercado municipal -el más grande del país, con miles de vendedores- y las aulas de la universidad, Suva concentra las dos energías que definen a la Fiyi moderna: la de la tradición y la de la juventud.
El 10 de octubre de 1970 -exactamente 96 años después de la cesión- Fiyi recuperó su independencia, y fue en Suva donde se bajó la Union Jack y se izó la nueva bandera. La joven nación heredó, sin embargo, la tensión sembrada por la colonia: una sociedad dividida entre iTaukei e indo-fiyianos, con la tierra y el poder político como líneas de fractura. Esa tensión estalló, y Suva fue casi siempre el escenario.
En mayo de 1987, el teniente coronel Sitiveni Rabuka encabezó el primer golpe de Estado del país, seguido de un segundo en septiembre, para asegurar que el gobierno quedara en manos iTaukei y no de una coalición con fuerte peso indo-fiyiano. En mayo de 2000, el empresario nacionalista George Speight y un grupo armado tomaron por asalto el Parlamento en Suva y mantuvieron como rehén al primer ministro Mahendra Chaudhry -el primer jefe de gobierno indo-fiyiano- y a buena parte de su gabinete durante 56 días. Y en diciembre de 2006, el comandante militar Frank Bainimarama derrocó al primer ministro Laisenia Qarase en el cuarto golpe reconocido desde la independencia. Cada uno de esos episodios se vivió en las calles y los edificios de la capital.
Después de años de gobierno militar, Fiyi volvió a las urnas en 2014 y ha ido recomponiendo su democracia. Suva, mientras tanto, siguió creciendo: hoy su área metropolitana ronda las 330.000 personas y es, con enorme diferencia, el centro económico, político y cultural del país. Sede del gobierno, de la universidad regional, del mayor puerto y del mayor mercado, la capital condensa las contradicciones y la riqueza de Fiyi: colonial y moderna, iTaukei e india, tensa y hospitalaria, siempre bajo la lluvia. Quien la recorre -del Museo de Fiyi al mercado, del Grand Pacific Hotel a un curry en Cumming Street- no ve la Fiyi de las postales, sino algo más valioso: la Fiyi real.