Pereira es la 'Perla del Otún' y la capital de Risaralda, una de las tres grandes ciudades del Eje Cafetero junto con Manizales y Armenia. A diferencia de su vecina Manizales, trepada en lo alto de la cordillera, Pereira se asienta a una altura más baja (alrededor de 1.400 metros) y por eso tiene un clima más cálido y agradable, con un carácter comercial, moderno y movido. Es una ciudad pujante, conocida por su gente abierta y por su ubicación estratégica en pleno corazón del Paisaje Cultural Cafetero, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 2011.
La ciudad fue fundada en 1863 sobre las ruinas de la antigua Cartago Viejo, en un proceso que mezcló la migración caucana con la gran ola de la colonización antioqueña que estaba poblando estas montañas en busca de tierras para sembrar café. De aquella historia y de ese empuje nació una ciudad trabajadora y cívica, que tomó su nombre del prócer Francisco Pereira Martínez. Hoy Pereira es un nodo de negocios, universidades y comercio, y a la vez la puerta de entrada a algunos de los atractivos naturales más lindos de Colombia.
Como destino, Pereira brilla por su posición: tiene el aeropuerto mejor conectado de la región (Matecaña) y desde ahí podés llegar en poco tiempo a termales de aguas volcánicas en Santa Rosa de Cabal, al Santuario de Fauna y Flora Otún Quimbaya para observar aves y monos aulladores, al enorme bioparque Ukumarí, y a pueblos cafeteros de postal. La ciudad en sí te recibe con su Plaza de Bolívar y el famoso (y polémico) Bolívar Desnudo, su icónico viaducto y una vida urbana intensa. Dale dos o tres días y combinala con el resto del Eje.
Pereira fue fundada el 30 de agosto de 1863, días después de la muerte de Francisco Pereira Martínez, cuando el padre Remigio Antonio Cañarte encabezó la caravana fundadora que desde Cartago llegó a estas tierras a cumplir la voluntad del prócer. La nueva villa se levantó sobre las ruinas de la antigua Cartago Viejo y tomó el nombre de Pereira en su honor. Impulsada por la colonización antioqueña y el café, creció de aldea marginal a capital de Risaralda y centro del Eje Cafetero. La historia completa está en la página de historia.
Leer la historia completa ↓El tercer vértice del Eje Cafetero: tierra quimbaya y embera-chamí, poblada por la colonización antioqueña, del Paisaje Cultural Cafetero, de Pereira —la 'Perla del Otún'—, de las termas de Santa Rosa de Cabal y de una naturaleza que sube del valle del Cauca a los nevados y desciende a las selvas del Chocó biogeográfico.
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Origen, formación y qué dicen las fuentes.
La historia de Pereira empieza, en realidad, mucho antes de su fundación, con la ciudad de Cartago. En 1540, durante la conquista, los españoles fundaron Cartago en estas tierras de la cuenca del Otún. Pero a fines del siglo XVII, por distintas razones (problemas con poblaciones indígenas, conveniencia comercial y de comunicaciones), la ciudad de Cartago fue trasladada al lugar que ocupa hoy, más al sur, a orillas del río La Vieja. El sitio original quedó abandonado y se lo conoció desde entonces como 'Cartago Viejo': un paraje cubierto por la selva, con las ruinas de la vieja ciudad colonial.
Durante más de un siglo y medio esas tierras permanecieron casi despobladas. En el período de la independencia, el prócer Francisco Pereira Martínez se refugió en terrenos de su propiedad entre las ruinas de Cartago Viejo. Andando el tiempo, manifestó el deseo de que en aquel lugar se levantara algún día una población. Ese anhelo sería el germen de la futura Pereira.
Pereira fue fundada formalmente el 30 de agosto de 1863. La fecha está ligada a una historia conmovedora: pocos días antes, el 20 de agosto de 1863, murió Francisco Pereira Martínez. Cumpliendo su voluntad de que en aquellas tierras naciera una población, el padre Remigio Antonio Cañarte encabezó una caravana de colonos que partió desde Cartago hacia las ruinas de Cartago Viejo. Allí, sobre el antiguo asentamiento colonial, se celebró la misa de fundación y se protocolizó el establecimiento de la nueva villa, en lo que hoy es la Plaza de Bolívar (esquina de la calle 19 con carrera octava).
La villa tomó el nombre de Pereira en honor a Francisco Pereira Martínez, el prócer que había soñado con ese poblado. Así, la ciudad nació de una mezcla singular: la voluntad de un patriota, el impulso de un grupo de cartagüeños y caucanos liderados por un sacerdote, y el escenario de unas ruinas coloniales recuperadas por la selva. Esa doble raíz (la fundación formal de origen caucano y la fuerza colonizadora que venía del norte) marca toda la identidad pereirana.
Aunque la iniciativa formal de la fundación provino de un grupo de origen caucano, el verdadero motor del crecimiento de Pereira fue la colonización antioqueña, el gran movimiento de familias campesinas que durante el siglo XIX bajaron desde el sur de Antioquia abriendo montañas a hacha y machete en busca de tierras nuevas. Esa corriente colonizadora pobló todo el Eje Cafetero y le dio a Pereira buena parte de su población, su cultura y su carácter trabajador y cívico.
El cultivo que cambió el destino de la región fue el café. Las laderas templadas y húmedas de estas montañas resultaron ideales para el grano, y a fines del siglo XIX y comienzos del XX el café convirtió a Pereira y a sus vecinas en un polo económico próspero. La ciudad creció rápido, se llenó de comercio y de empuje, y pasó de ser una aldea marginal en el norte del antiguo Estado del Cauca a convertirse en un centro urbano de primer orden. Ese vigor comercial sigue siendo, hasta hoy, uno de los sellos de Pereira.
Durante buena parte de su historia, Pereira perteneció administrativamente a otros departamentos (al Cauca primero y luego a Caldas). Pero su crecimiento sostenido, su población y su pujanza económica fueron consolidando un fuerte sentido de identidad propia. En 1967 se creó el departamento de Risaralda, segregado de Caldas, y Pereira fue designada su capital. Ese hito coronó la transformación de la antigua villa cafetera en una verdadera ciudad región, cabeza de su propio departamento y de un área metropolitana que integra a Pereira con Dosquebradas y La Virginia.
Desde entonces, Pereira se afianzó como uno de los centros urbanos más dinámicos del occidente colombiano: nodo de comercio, servicios, universidades y conexiones, con el aeropuerto Matecaña (abierto al público en 1947) como puerta aérea de la región. La ciudad, conocida como la 'Perla del Otún' o la 'Querendona, trasnochadora y morena', conserva el espíritu emprendedor y abierto que le dejaron sus fundadores y colonos.
Ninguna imagen resume mejor el carácter de Pereira que su monumento más famoso y polémico: el Bolívar Desnudo. En 1963, para celebrar el centenario de la ciudad, se inauguró en la Plaza de Bolívar una escultura de bronce del Libertador que rompía con todos los cánones. En lugar del prócer solemne, uniformado y cubierto de medallas que preside casi todas las plazas de Colombia, el escultor antioqueño Rodrigo Arenas Betancourt esculpió a un Bolívar completamente desnudo, montado en un caballo lanzado al galope, con una antorcha en alto y el cuerpo envuelto en llamas de bronce, sin espada ni condecoraciones.
La idea del artista era representar a Bolívar no como un personaje histórico acartonado, sino como una fuerza elemental: fuego, movimiento y libertad despojados de todo lo accesorio. La obra escandalizó a buena parte de la sociedad pereirana y colombiana de la época, que no estaba preparada para ver al Libertador sin ropa; hubo protestas y controversia. Pero, con el tiempo, esa misma audacia convirtió al monumento en el emblema más reconocible de la ciudad y en una de las esculturas públicas más célebres del país.
Rodrigo Arenas Betancourt, considerado uno de los grandes escultores latinoamericanos del siglo XX, dejó su huella en todo el Eje Cafetero: suyo es también el imponente Bolívar Cóndor de Manizales, otra reinterpretación monumental del prócer. Que la 'Ciudad Sorpresa' cafetera se identifique con un Bolívar desnudo y en llamas dice mucho de su espíritu: moderno, comercial, algo irreverente y orgulloso de diferenciarse. Hoy la pregunta '¿por qué el Bolívar de Pereira está desnudo?' es una de las curiosidades que más atrae a los visitantes a su Plaza de Bolívar.
En 2011, la Unesco declaró el Paisaje Cultural Cafetero de Colombia como Patrimonio de la Humanidad, un reconocimiento que abarca zonas de Risaralda, Caldas, Quindío y el norte del Valle del Cauca. La distinción honra no solo los cafetales sembrados en laderas empinadas, sino toda la cultura, la arquitectura, la gastronomía y la forma de vida que la colonización antioqueña y el cultivo del café crearon en estas montañas a lo largo de más de un siglo.
Pereira, como capital de Risaralda y una de las grandes ciudades de esa región, es parte plena de ese paisaje patrimonial. Hoy combina su herencia cafetera con un perfil urbano moderno y comercial, y se ha convertido en una base ideal para el turismo del Eje Cafetero: desde la ciudad se accede con facilidad a termales volcánicas, reservas de aves, fincas de café y pueblos de postal. La historia que empezó entre las ruinas de Cartago Viejo desemboca, siglo y medio después, en una ciudad orgullosa de su pasado y de su paisaje reconocido por el mundo.