La Ring Road es, en tiempos normales, uno de los grandes viajes de naturaleza de Camerún: un anillo de más de 350 kilómetros por las tierras altas del Noroeste que enlaza montañas, mesetas verdes, lagos de cráter, cascadas y reinos tradicionales. Partiendo de Bamenda, el circuito atraviesa algunos de los paisajes más espectaculares del país y una sucesión de 'fondoms' (reinos) con sus palacios, máscaras y ceremonias.
Pero hoy la Ring Road no se puede recorrer con seguridad. Discurre íntegramente por la Región del Noroeste, una de las dos regiones anglófonas de Camerún sumidas desde 2016 en un grave conflicto armado separatista. Las zonas rurales que atraviesa el anillo están entre las más peligrosas, con enfrentamientos, secuestros y emboscadas. Todos los grandes gobiernos desaconsejan cualquier viaje a la región. Esta guía describe la Ring Road por su enorme belleza y valor cultural, pero con un aviso claro: por ahora, es un recorrido que solo se puede admirar sobre el mapa.
En estas páginas contamos qué es y qué ofrece la Ring Road: sus paisajes de montaña y grassfields, sus lagos de cráter (incluido el trágicamente célebre lago Nyos), sus cascadas, sus reinos tradicionales y su clima fresco de altura, junto con el contexto de la crisis anglófona que hoy la hace intransitable. Es una forma de conocer uno de los grandes recorridos de Camerún y de entender por qué, de momento, hay que dejarlo para tiempos mejores, verificando siempre las recomendaciones oficiales antes de cualquier plan.
La Ring Road se trazó y mejoró en el siglo XX para conectar las localidades de las tierras altas del Noroeste, uniendo en un anillo los distintos departamentos y reinos de la región. Discurre por un paisaje volcánico de montañas y lagos de cráter, entre ellos el lago Nyos, tristemente famoso por la catástrofe de gas de 1986 que mató a más de 1.700 personas. En tiempos normales era uno de los grandes circuitos turísticos del país; desde 2016 el conflicto anglófono lo ha vuelto intransitable. La historia completa —de la geología a la crisis actual— se cuenta en nuestra página de historia.
Leer la historia completa ↓Los fondoms de las tierras altas: el reino de Bafut inmortalizado por Gerald Durrell, la ciudad de Bamenda cuna de la oposición y la escénica Ring Road, hoy marcadas por la crisis anglófona.
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Origen, formación y qué dicen las fuentes.
La Ring Road recorre uno de los paisajes más singulares de Camerún: las tierras altas volcánicas del Noroeste, parte de la gran 'línea del Camerún', una cadena de volcanes y relieves que atraviesa el país en diagonal desde el golfo de Guinea hacia el interior. Este origen volcánico explica el espectacular escenario del anillo: montañas altas como el monte Oku (unos 3.000 metros, la segunda cumbre de África occidental), mesetas de suelos fértiles, y una constelación de lagos de cráter encajados en antiguas chimeneas volcánicas.
Entre esos lagos está el tristemente célebre lago Nyos, cuyo fondo acumula dióxido de carbono de origen volcánico. En agosto de 1986, una liberación súbita de ese gas —una 'erupción límnica'— formó una nube letal que descendió por los valles y asfixió a más de 1.700 personas y a miles de cabezas de ganado en las aldeas cercanas, en uno de los desastres naturales más extraños y mortíferos del siglo XX. Desde entonces se instalaron sistemas de desgasificación para prevenir una repetición.
Este relieve volcánico, con su clima fresco de altura, sus suelos fértiles y su abundante agua, no solo da a la Ring Road sus paisajes: también explica por qué las tierras altas del Noroeste han sido durante siglos una de las regiones más densamente pobladas y prósperas de Camerún, cuna de decenas de reinos tradicionales.
Mucho antes de que existiera carretera alguna, las tierras altas del Noroeste estaban jalonadas por una densa red de reinos tradicionales ('fondoms') de los grassfields: Nso, Kom, Bafut, Bali, Bum y muchos otros. Como sus vecinos bamileké del Oeste, estos pueblos habían llegado a las montañas en oleadas migratorias a lo largo de varios siglos y se habían organizado en pequeños Estados jerárquicos, cada uno gobernado por un 'fon' (rey) sagrado, con sus sociedades secretas, sus máscaras y sus ritos.
Algunos de estos reinos alcanzaron gran poder e influencia. El 'fondom' de Nso, con capital en Kumbo, es uno de los más importantes y extensos del Noroeste. El reino de Kom, con su Palacio Real de Laikom, es célebre por el 'afo-a-kom', una estatua real que fue robada y sacada del país en los años sesenta y cuya recuperación en los setenta se convirtió en una causa nacional y en un símbolo de la dignidad cultural africana. Cada reino del anillo tiene su historia, sus insignias y sus ceremonias.
Esta densidad de reinos, con sus palacios, máscaras y tradiciones vivas, es la gran riqueza cultural de la Ring Road. El circuito, al enlazar las principales localidades y cortes de la región, permitía en tiempos normales un recorrido excepcional por este mosaico de pequeños Estados tradicionales, comparable al del país bamileké pero con la identidad anglófona propia del Noroeste.
La Ring Road tal como se conoce es fruto del siglo XX. Bajo la administración británica primero y la camerunesa después, se fue trazando y mejorando una red de caminos que conectara las localidades y los departamentos de las tierras altas del Noroeste, formando un anillo de más de 350 kilómetros con centro en Bamenda, la capital regional. La carretera recibió la denominación de Nacional 11 (RN11) y se convirtió en la columna vertebral de las comunicaciones de la región.
Durante décadas, la mejora del anillo fue una promesa política recurrente y una necesidad para el desarrollo de una región agrícola próspera pero de relieve difícil. Varios tramos se asfaltaron, mientras otros —especialmente los sectores de montaña, como el de Wum a Nkambe— quedaron como pistas de tierra en estado variable, transitables solo con vehículo todoterreno y a menudo intransitables durante la larga estación de lluvias.
Pese a esas dificultades, la Ring Road se consolidó como uno de los grandes recorridos turísticos de Camerún: un viaje de varios días que combinaba naturaleza espectacular —montañas, lagos de cráter, cascadas, bosques— y una densidad cultural extraordinaria, con la visita a los reinos tradicionales del Noroeste. Era una de las joyas del turismo camerunés, aún poco masificado.
Todo cambió a partir de 2016. El malestar acumulado durante décadas en las regiones anglófonas de Camerún —el Noroeste y el Suroeste— por la percepción de marginación política, económica y cultural frente a la mayoría francófona estalló ese año en protestas de abogados, docentes y estudiantes. La dura respuesta de las fuerzas de seguridad radicalizó el conflicto, y en 2017 sectores separatistas proclamaron la independencia de un Estado que llamaron 'Ambazonia', dando pie a una guerra entre grupos armados separatistas y el ejército.
El Noroeste, atravesado íntegramente por la Ring Road, se convirtió en uno de los principales escenarios de la violencia. Las zonas rurales del anillo, lejos de los centros urbanos, resultaron especialmente peligrosas: enfrentamientos, emboscadas en carretera, secuestros para pedir rescate, artefactos explosivos y las jornadas de 'ciudad muerta' ('ghost town'), que paralizan periódicamente la vida de la región. Recorrer el circuito, que atraviesa precisamente esas áreas rurales, se volvió impensable.
La crisis ha causado miles de muertos y ha desplazado a centenares de miles de personas. También ha golpeado el patrimonio: el Palacio Real de Bafut, en el anillo, fue atacado y saqueado en 2019. Los reinos, las montañas y los lagos de la Ring Road quedaron fuera del alcance de los viajeros, y con ellos uno de los grandes recorridos turísticos del país.
Hoy la Ring Road sigue siendo, sobre el mapa, uno de los grandes viajes potenciales de Camerún, pero el conflicto la ha vuelto intransitable. Todos los grandes gobiernos desaconsejan cualquier viaje a las regiones del Noroeste y el Suroeste, y las zonas rurales del anillo están entre las más peligrosas de todo el país. No es un destino al que se pueda ir mientras dure la crisis.
Esta guía describe la Ring Road por su extraordinaria belleza natural y su riqueza cultural, y con la esperanza de que algún día la paz permita volver a recorrer sus montañas, sus lagos de cráter y sus reinos. El potencial es enorme: pocos lugares de África concentran en un solo circuito tanta naturaleza volcánica y tanta densidad de reinos tradicionales vivos.
Mientras tanto, la prudencia manda. Conviene seguir de cerca las recomendaciones oficiales de viaje —que se actualizan con regularidad— y no planificar ningún desplazamiento por el anillo mientras el destino siga desaconsejado. La Ring Road, como toda la Camerún anglófona, espera tiempos mejores para volver a abrirse a los viajeros. Verificá siempre las recomendaciones oficiales antes de cualquier plan.