Bafut es uno de los grandes reinos tradicionales de Camerún y, en tiempos normales, una de las visitas culturales más fascinantes del país: la sede de un 'fondom' (reino) con más de seis siglos de historia, cuyo Palacio Real —un conjunto de más de cincuenta edificios en torno a un santuario sagrado— figura en la Lista Indicativa del Patrimonio Mundial de la UNESCO. Fue además el escenario que inmortalizó el naturalista y escritor británico Gerald Durrell en sus célebres libros 'Los Beagles de Bafut' y 'Un zoológico en mi equipaje'.
Sin embargo, hoy Bafut no se puede visitar con seguridad. Está en la Región del Noroeste, una de las dos regiones anglófonas de Camerún que desde 2016 viven un grave conflicto armado separatista. El propio Palacio Real fue atacado y saqueado en 2019. Los gobiernos de todo el mundo desaconsejan cualquier viaje a la zona. Esta guía describe Bafut por su extraordinario valor histórico y cultural —y con la esperanza de que algún día vuelva a ser visitable—, pero con un aviso claro: por ahora, no es un destino al que se pueda ir.
En estas páginas contamos qué es y qué representa Bafut: su 'fondom' y su 'fon' (rey), el Palacio Real y su santuario, el legado de Gerald Durrell, la cultura de los grassfields del Noroeste y el contexto de la crisis anglófona que hoy lo hace inaccesible. Leerla es asomarse a un patrimonio excepcional y entender por qué, de momento, hay que admirarlo a distancia y verificar siempre las recomendaciones oficiales antes de cualquier plan.
El 'fondom' de Bafut es uno de los reinos tradicionales más poderosos de las tierras altas del Noroeste de Camerún, con una historia que la tradición remonta a más de seis siglos. Su Palacio Real, sede del 'fon' (rey), reúne medio centenar de edificios en torno a un santuario sagrado ('Achum') y figura en la Lista Indicativa de la UNESCO. Bafut resistió a los alemanes a comienzos del siglo XX, quedó luego bajo administración británica y se hizo mundialmente conocido por los libros de Gerald Durrell. Desde 2016, el conflicto anglófono lo ha sumido en la inseguridad. La historia completa se cuenta en nuestra página de historia.
Leer la historia completa ↓Los fondoms de las tierras altas: el reino de Bafut inmortalizado por Gerald Durrell, la ciudad de Bamenda cuna de la oposición y la escénica Ring Road, hoy marcadas por la crisis anglófona.
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Origen, formación y qué dicen las fuentes.
Bafut es uno de los reinos tradicionales ('fondoms') más antiguos y poderosos de las tierras altas del Noroeste de Camerún, la región de grassfields que comparte matriz cultural con el país bamileké del Oeste pero que la historia colonial hizo anglófona. La tradición oral remonta la fundación del reino a hace más de seis siglos, cuando un grupo dirigido por un jefe fundador se estableció en estas colinas y sometió o federó a las comunidades vecinas bajo la autoridad de un 'fon' (rey).
Como el resto de los pueblos de los grassfields, los fundadores de Bafut descendían de migraciones que, a lo largo de varios siglos, poblaron las tierras altas del oeste de Camerún procedentes del norte y del este. Al asentarse, se organizaron en numerosos reinos independientes, cada uno con su 'fon', su territorio y sus instituciones. Bafut se convirtió en uno de los más extensos y prestigiosos del Noroeste, con muchos pueblos y linajes bajo su corona.
El 'fon' de Bafut es, como en toda la región, un rey a la vez político y sagrado, intermediario entre los vivos y los antepasados y garante del orden y la prosperidad del reino. Su poder se equilibra con el de poderosas sociedades secretas —conocidas localmente como 'kwifon'—, que custodian el saber ritual, controlan al propio 'fon' y organizan las grandes ceremonias. En el corazón del reino se levantó el Palacio Real, sede del poder y santuario de la comunidad.
El Palacio Real de Bafut es una de las obras maestras de la arquitectura tradicional camerunesa. No es un solo edificio, sino un conjunto de más de cincuenta construcciones —viviendas del 'fon' y de sus esposas, casas de notables, patios ceremoniales, edificios rituales— organizadas según una lógica precisa en torno al 'Achum', el santuario sagrado del reino. El 'Achum', con su altísimo tejado cónico, es el corazón espiritual del 'fondom', rodeado de bosques sagrados que la tradición prohíbe tocar.
El conjunto combina la arquitectura de los grassfields —bambú, madera tallada con figuras de antepasados y símbolos de poder, tejados cónicos de paja— con algunas construcciones de época colonial alemana y británica. La tradición atribuye al palacio más de seiscientos años de historia y una profunda carga simbólica: cada espacio tiene una función ritual y solo ciertos iniciados acceden a las zonas más sagradas.
Por su valor excepcional, el Palacio Real de Bafut fue inscrito en 2006 en la Lista Indicativa del Patrimonio Mundial de la UNESCO, un paso previo a una eventual declaración como Patrimonio de la Humanidad. En su recinto funcionó durante años un museo con máscaras, tronos, tambores, armas y objetos reales que narraban la historia del reino y de la cultura del Noroeste, convirtiendo a Bafut en uno de los destinos culturales más importantes del país.
A comienzos del siglo XX, bajo el protectorado alemán de Kamerun, Bafut protagonizó una notable resistencia. El 'fon' de la época se opuso a la penetración colonial y el reino libró enfrentamientos con las fuerzas alemanas antes de ser sometido. Tras la Primera Guerra Mundial y la derrota alemana, Camerún fue repartido entre Francia y el Reino Unido: las tierras altas del Noroeste, incluida Bafut, quedaron bajo administración británica, gobernadas de forma indirecta a través de los 'fon'. Así nació la Camerún anglófona.
Fue en ese contexto cuando Bafut alcanzó fama internacional gracias a un visitante inesperado: el naturalista y escritor británico Gerald Durrell. Durrell llegó a Bafut en dos expediciones de captura de animales, en 1949 y 1957, y se alojó como huésped del 'fon' Achirimbi II, con quien trabó una relación entrañable. De esas estancias nacieron dos de sus libros más queridos: 'The Bafut Beagles' ('Los Beagles de Bafut', 1954) y 'A Zoo in My Luggage' ('Un zoológico en mi equipaje', 1960).
En esas obras, Durrell retrató con humor y afecto la vida en la corte del 'fon', las cacerías por las colinas con los 'beagles' (los cazadores locales y sus perros), las fiestas regadas de vino de palma y la exuberante fauna de la región. Los libros hicieron de Bafut un nombre familiar para varias generaciones de lectores y siguen siendo una puerta deliciosa a la vida del reino en la primera mitad del siglo XX.
El reparto colonial dejó a Camerún dividido en dos: la mayor, administrada por Francia, y la Camerún británica, más pequeña y a su vez fragmentada. Cuando llegó la independencia, esa división marcó el destino del país. La Camerún francesa se independizó en 1960. Al año siguiente, en 1961, un plebiscito supervisado por la ONU determinó que la parte sur de la Camerún británica —los grassfields del Noroeste, incluida Bafut, y el Suroeste— se uniera a la República del Camerún, formando una federación bilingüe, mientras que la parte norte se integró en Nigeria.
La reunificación creó un Estado con dos herencias coloniales: la francófona, mayoritaria, y la anglófona, minoritaria (en torno a un quinto de la población), con su propio sistema educativo, jurídico y administrativo de raíz británica. En 1972, la federación fue sustituida por un Estado unitario, y con los años las regiones anglófonas fueron sintiendo una creciente marginación política y económica, así como la erosión de sus instituciones de tradición inglesa.
Durante décadas, Bafut siguió siendo un reino próspero y un destino cultural de referencia, con su Palacio Real, su museo y el recuerdo de Durrell atrayendo a visitantes. Pero el malestar acumulado en las regiones anglófonas por la percepción de discriminación fue creciendo, hasta estallar en la segunda mitad de la década de 2010 en el conflicto que hoy asola la región.
En 2016, protestas de abogados, docentes y estudiantes anglófonos contra la imposición de normas y funcionarios francófonos en sus sistemas jurídico y educativo desencadenaron una espiral de manifestaciones, represión y radicalización. En 2017, sectores separatistas proclamaron la independencia de un Estado que llamaron 'Ambazonia' y surgieron grupos armados que se enfrentaron a las fuerzas de seguridad cameruneses. Así comenzó la 'crisis anglófona', un conflicto que ha causado miles de muertos y centenares de miles de desplazados en las regiones del Noroeste y el Suroeste.
Bafut, por su ubicación cerca de Bamenda —capital del Noroeste y foco del conflicto—, quedó atrapado en la violencia. La región vive desde entonces enfrentamientos armados, secuestros, toques de queda y las llamadas jornadas de 'ciudad muerta' ('ghost town'), en las que los separatistas imponen el cierre de comercios, escuelas y transportes. El patrimonio no se libró: en 2018 y, sobre todo, en septiembre de 2019, el Palacio Real de Bafut fue atacado y saqueado —según Human Rights Watch, por soldados que buscaban separatistas—, con pérdida de piezas históricas del museo, incluida una máscara de bronce del siglo XVIII.
Hoy Bafut sigue siendo, en el papel, uno de los grandes reinos y uno de los patrimonios más valiosos de Camerún, pero la crisis lo ha vuelto inaccesible: todos los grandes gobiernos desaconsejan cualquier viaje a la región. Este texto lo describe por su valor histórico y cultural y con la esperanza de que la paz permita algún día volver a recorrer su palacio. Mientras tanto, la mejor manera de acercarse a Bafut es a través de los libros, las fotografías y la memoria de un reino que espera tiempos mejores. Verificá siempre las recomendaciones oficiales antes de cualquier plan.