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Molinos
🇦🇷 Argentina · Norte

Molinos

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📍Provincia
Salta (Molinos, en los Valles Calchaquíes salteños, sobre la mítica Ruta Nacional 40, entre Cachi y Cafayate). Es un pequeño y tranquilo pueblo colonial de adobe, a unos 2.000 metros de altura, célebre por su iglesia de San Pedro Nolasco de los Molinos —que guarda la momia del último gobernador realista del Tucumán— y por la cría de vicuñas y la producción de vinos de altura. Su nombre viene de los antiguos molinos harineros que funcionaban junto al río
📌Ciudad de servicio
Molinos es un pueblo pequeño con servicios básicos (hospedajes, comedores, almacenes y una estación de servicio en la zona). Para servicios mayores conviene apoyarse en Cachi, hacia el norte, o en la ciudad de Salta capital, que es la gran base de la región (con aeropuerto, hospitales y todos los servicios). Molinos se visita normalmente dentro de un recorrido por los Valles Calchaquíes que une Cachi, Molinos, Angastaco, San Carlos y Cafayate
📅Mejor época
La mejor época es de otoño a primavera, con días soleados, secos y cielos limpísimos, ideales para los paisajes de los valles. El verano (diciembre a marzo) coincide con la temporada de lluvias estivales del NOA, que pueden cortar tramos de ripio de la Ruta 40 y los caminos; conviene consultar el estado de las rutas. La vendimia de altura (alrededor de marzo-abril) es un momento especial en los viñedos de la zona. Las noches son frescas todo el año por la altura
⏱️Días sugeridos
Molinos suele visitarse en una parada de medio día dentro del recorrido por los Valles Calchaquíes, para ver la iglesia, el pueblo de adobe y, si se quiere, el criadero de vicuñas y alguna bodega. Quien quiera vivir la calma del pueblo y usarlo de base para explorar los alrededores (Colomé, los caminos a Seclantás y Angastaco) puede quedarse 1 o 2 noches. El gran circuito Cachi–Molinos–Cafayate por la Ruta 40 lleva en total entre 2 y 4 días
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Molinos es uno de esos pueblos que parecen detenidos en el tiempo. Enclavado en los Valles Calchaquíes salteños, sobre la mítica Ruta Nacional 40 y a unos 2.000 metros de altura, es un puñado de casas de adobe, calles de tierra y silencio, rodeado de cerros multicolores y del verde de los cultivos junto al río. Su nombre viene de los antiguos molinos harineros que funcionaban aprovechando el agua, y todo en él respira historia colonial y vida rural calchaquí.

Su joya es la iglesia de San Pedro Nolasco de los Molinos, una de las más bellas y antiguas de los valles, de gruesos muros de adobe y techos de cardón, que guarda una reliquia singular: la momia del último gobernador realista del Tucumán, Nicolás Severo de Isasmendi, cuya casona —hoy convertida en hostería— preside el pueblo. A eso se suman el criadero de vicuñas, los telares, y unos viñedos de altura que producen vinos extremos, entre los más altos del mundo en bodegas cercanas como Colomé.

Esta guía recorre lo esencial de Molinos con mirada práctica y cálida: su iglesia y su historia, el pueblo de adobe, el criadero de vicuñas, los vinos y telares de la zona, cómo llegar por la Ruta 40 y cómo encajarlo en un recorrido por los Valles Calchaquíes. Es una parada para bajar el ritmo, conocer la Salta más auténtica y profunda, y dejarse envolver por el paisaje y el silencio de los valles.

📖 Historia de Molinos

La zona de Molinos estuvo habitada desde tiempos prehispánicos por los pueblos diaguitas-calchaquíes, agricultores y ceramistas de los valles, que resistieron tenazmente la conquista española en las llamadas Guerras Calchaquíes del siglo XVII. Tras el sometimiento de los calchaquíes, la región fue repartida en encomiendas y se fue poblando de haciendas y capillas. El pueblo de Molinos toma su nombre de los molinos harineros que funcionaban junto al río, aprovechando la fuerza del agua. Su iglesia, dedicada a San Pedro Nolasco, data del siglo XVIII (con orígenes hacia 1720) y es una de las más antiguas y características de los Valles Calchaquíes, con sus muros de adobe y su techo de madera de cardón. El personaje histórico clave de Molinos es Nicolás Severo de Isasmendi, último gobernador realista del Tucumán en tiempos de la independencia, dueño de la hacienda local; su cuerpo momificado naturalmente se conserva en la iglesia del pueblo, y su antigua casona es hoy una hostería. Durante los siglos XIX y XX, Molinos siguió siendo un pueblo agrícola y ganadero de los valles, ligado a la cría de animales (incluidas las vicuñas), los telares y, más tarde, a la viticultura de altura que hizo famosa a la zona con bodegas como la cercana Colomé. La historia completa está en nuestra página de historia.

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🏛️ Molinos está en Salta

Salta la Linda: la joya colonial del noroeste, tierra diaguita de los valles Calchaquíes, escenario de Güemes y su guerra gaucha, de los vinos de altura de Cafayate y del mítico Tren a las Nubes.

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🗺️ Qué ver

1
Iglesia de San Pedro Nolasco de los Molinos
Una de las iglesias coloniales más bellas y antiguas de los valles, que guarda la momia del último gobernador realista del Tucumán.
La iglesia de San Pedro Nolasco de los Molinos es el corazón del pueblo y una de las joyas de la arquitectura colonial de los Valles Calchaquíes. Sus orígenes se remontan al siglo XVIII (hacia 1720), y es un magnífico ejemplo del estilo de las iglesias de adobe del NOA: gruesos muros de barro blanqueados, dos torres campanario, techos de madera de cardón y un interior austero y recogido, declarado Monumento Histórico Nacional. Lo que vuelve única a esta iglesia es lo que guarda: el cuerpo momificado de Nicolás Severo de Isasmendi, el último gobernador realista del Tucumán durante las guerras de la independencia, que fue dueño de la hacienda de Molinos. Su cuerpo se conservó naturalmente por las condiciones del clima seco y de altura, y hoy puede verse en la iglesia, un detalle histórico tan singular como conmovedor que conecta el pueblo con los grandes acontecimientos de la emancipación. La iglesia, frente a la plaza, es el centro de la vida del pueblo y el mejor punto de partida para conocer Molinos. Su sobria belleza y su carga histórica la convierten en una visita imperdible dentro del recorrido por los valles. Cómo llegar: en pleno centro del pueblo, frente a la plaza. Mejor época: en horario de apertura del templo. Tips: respetá los horarios de visita y los oficios religiosos; consultá si hay quien explique la historia de la momia y del gobernador Isasmendi.
ℹ️ Distancia: Centro del pueblo, frente a la plaza · Mejor época: Horario de apertura del templo (verificar) · Entrada: Acceso gratuito (donación sugerida; consultar horarios) · Duración: 30 a 45 minutos
2
El pueblo de adobe y la plaza
El casco histórico de calles de tierra, casas de barro y la antigua casona del gobernador, hoy hostería.
Recorrer Molinos a pie es entrar en otro tiempo. El pueblo conserva su fisonomía colonial: calles de tierra, casas de adobe de una planta, techos de torta y caña, y un ritmo apacible donde se cruzan vecinos, animales y el paso del agua de riego. Es uno de los pueblos más auténticos y mejor conservados de los Valles Calchaquíes, lejos del bullicio turístico. En torno a la plaza, junto a la iglesia, está la antigua casona de Nicolás Severo de Isasmendi, el gobernador realista, una construcción colonial que hoy funciona como hostería, lo que permite alojarse en un edificio cargado de historia. El pueblo conserva también su pulpería, sus almacenes de ramos generales y rincones que hablan de la vida rural calchaquí de siempre. Caminar sin apuro, mirar los cerros que rodean el pueblo, sentir el silencio y la calidez de la gente es la mejor manera de disfrutar Molinos. Es un destino para desacelerar y conectar con la Salta profunda y tradicional. Cómo llegar: el pueblo se recorre caminando. Mejor época: la mañana o el atardecer, con buena luz para las fotos. Tips: llevá efectivo (hay pocos cajeros o ninguno en la zona), respetá la tranquilidad del lugar y la privacidad de los vecinos.
ℹ️ Distancia: El pueblo se recorre a pie · Mejor época: Mañana o atardecer (mejor luz) · Entrada: Gratis (recorrer el pueblo) · Duración: 1 a 2 horas
3
Criadero de vicuñas (Coquena / Cooperativa)
El criadero comunitario donde se conocen las vicuñas y la fibra que produce su finísima lana.
Molinos es conocido por su vínculo con la vicuña, ese delicado camélido andino cuya lana es una de las fibras más finas y valiosas del mundo. En el pueblo y sus alrededores funcionan criaderos y emprendimientos comunitarios dedicados al manejo sustentable de la vicuña, donde se puede conocer de cerca a estos animales y aprender sobre la esquila responsable y el aprovechamiento de su fibra. La vicuña fue durante siglos un recurso clave de los pueblos andinos, y su lana (el 'oro de los Andes') sigue siendo extremadamente cotizada. Los proyectos de cría y manejo buscan preservar la especie y a la vez generar ingresos para las comunidades locales a través de tejidos y artesanías de altísima calidad. La visita permite ver a las vicuñas, entender el trabajo de las cooperativas y, en algunos casos, comprar tejidos artesanales hechos con esta fibra. Es una experiencia que conecta con la cultura andina y con el costado productivo y comunitario de los valles. Cómo llegar: en el pueblo o sus inmediaciones; consultar en Molinos por las visitas. Mejor época: en horario de atención de los emprendimientos (verificar). Tips: confirmá horarios y condiciones de visita, y comprá artesanías directamente a los productores para apoyar a las comunidades.
ℹ️ Distancia: En el pueblo o sus inmediaciones (consultar en Molinos) · Mejor época: Horario de atención de los emprendimientos (verificar) · Entrada: Visita guiada con cargo simbólico, US$ 2–5 aprox. por persona (rango según cooperativas locales, verificado julio 2026); los tejidos se compran aparte. Verificar al visitar · Duración: 1 a 2 horas
4
Bodega Colomé y los vinos de altura
Una de las bodegas más altas del mundo, en los valles cercanos a Molinos, con vinos extremos y un museo de arte único.
A cierta distancia de Molinos, en plena altura de los Valles Calchaquíes, se encuentra la bodega Colomé, una de las más altas del mundo y un emblema de la viticultura extrema de la región. Sus viñedos, ubicados a alturas que en algunos casos superan los 2.600 e incluso los 3.000 metros sobre el nivel del mar, producen vinos de gran intensidad y carácter, fruto del clima de altura, la amplitud térmica y el sol potente de los valles. Colomé es además famosa por albergar el Museo James Turrell, dedicado por entero a la obra de este célebre artista estadounidense de la luz, una experiencia artística absolutamente singular en medio del paisaje calchaquí. La combinación de vino de altura, arquitectura, naturaleza y arte hace de la bodega un atractivo de primer nivel para quienes recorren la zona. La visita suele incluir recorridos por los viñedos y la bodega, degustaciones y la posibilidad de conocer el museo. Hay otras bodegas y viñedos de altura en la región (en torno a Molinos, Angastaco y los valles), que completan el atractivo enológico del recorrido por la Ruta 40. Cómo llegar: a cierta distancia de Molinos por caminos de montaña; conviene ir en vehículo propio (idealmente alto) o en excursión. Mejor época: de otoño a primavera; consultar el estado de los caminos en verano. Tips: reservá la visita y la degustación con anticipación, y verificá los horarios y el acceso (los caminos pueden ser exigentes).
ℹ️ Distancia: A unos 20 km de Molinos (camino de montaña, RP 53; vehículo propio o excursión) · Mejor época: Otoño a primavera; consultar caminos en verano · Entrada: La visita guiada incluye bodega, degustación y Museo James Turrell; la bodega publica sus tarifas solo a consultar al reservar (reservas@bodegacolome.com / WhatsApp +54 9 387 5030052; fuente: Bodega Colomé, verificado julio 2026). Martes a domingo, solo con reserva previa; menores de 12 no ingresan al museo · Duración: Medio día (con el traslado)
5
La Ruta 40 y los Valles Calchaquíes
El mítico camino de ripio entre cerros multicolores que une Molinos con Cachi, Angastaco y Cafayate.
Molinos es una parada en uno de los tramos más bellos y míticos de la Ruta Nacional 40: el que atraviesa los Valles Calchaquíes salteños entre Cachi y Cafayate. Este camino, en buena parte de ripio, serpentea entre cerros multicolores, formaciones rocosas, ríos, viñedos y pueblitos de adobe, ofreciendo algunos de los paisajes más espectaculares del norte argentino. El recorrido típico enlaza Cachi, Seclantás (cuna del poncho salteño y sus telares), Molinos, Angastaco, San Carlos y finalmente Cafayate, atravesando paisajes que cambian de forma y color a cada tramo. Hacia el sur, antes de Cafayate, se atraviesa la imponente Quebrada de las Flechas, un desfiladero de formaciones rocosas filosas que es uno de los grandes hitos del camino. Molinos funciona como punto intermedio ideal para hacer una pausa, conocer su pueblo e iglesia, y seguir disfrutando del paisaje. El viaje en sí es el atractivo: conviene tomarlo con calma, parar a sacar fotos y disfrutar de los pueblos del camino. Cómo recorrerlo: en vehículo propio (idealmente alto, por el ripio) o en excursión organizada desde Salta o Cafayate. Mejor época: de otoño a primavera, con caminos secos; en verano, consultar por las lluvias. Tips: cargá combustible y agua, llevá efectivo, manejá con prudencia en el ripio y calculá tiempos amplios por la velocidad reducida del camino.
ℹ️ Distancia: Sobre la RN 40, entre Cachi y Cafayate (Molinos es parada intermedia) · Mejor época: Otoño a primavera (caminos secos); verano con cuidado por lluvias · Entrada: Gratis (camino público); excursión de día completo por los valles aprox. US$ 50–90 por persona desde Salta (rango según agencias, verificado julio 2026) · Duración: El circuito completo, 2 a 4 días
6
Seclantás y los telares del poncho salteño
El pueblo vecino, cuna del poncho salteño, donde los teleros tejen a mano con técnicas ancestrales.
A pocos kilómetros de Molinos, camino a Cachi, el pueblo de Seclantás es reconocido como la cuna del auténtico poncho salteño, ese poncho rojo con guarda negra que es símbolo de la provincia y que vistió, según la tradición, el general Güemes y sus gauchos en las guerras de la independencia. En Seclantás y sus parajes vecinos, los teleros mantienen viva la artesanía textil de los valles, tejiendo a mano en telares criollos con lana de oveja y de llama. Visitar los talleres y el llamado 'Camino de los Artesanos' permite ver el proceso completo —el hilado, el teñido con tintes naturales, el tejido paciente en el telar— y comprar ponchos, mantas, fajas y otras piezas directamente a quienes las hacen. Es una de las experiencias culturales más auténticas de los Valles Calchaquíes, que conecta con siglos de tradición textil andina y gaucha. Cómo llegar: a unos 25 km de Molinos por la RN 40 hacia el norte (camino a Cachi), en auto o excursión. Mejor época: todo el año, en horario de atención de los talleres. Tips: comprá directamente a los artesanos para apoyar a las comunidades; consultá antes qué talleres están abiertos a la visita.
ℹ️ Distancia: A unos 25 km de Molinos por la RN 40 (camino a Cachi) · Mejor época: Todo el año, en horario de los talleres · Entrada: Gratis visitar los talleres; los tejidos se compran (poncho artesanal aprox. US$ 60–200 / $80.000–250.000 ARS según pieza, verificado julio 2026) · Duración: 1 a 2 horas
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Lo que nadie te dice

💵 Precios

Entradas

TipoPrecio
Iglesia de San Pedro Nolasco (y momia de Isasmendi)Acceso gratuito, donación sugerida (fuente: Turismo Salta, verificado julio 2026); consultar horarios
Recorrer el pueblo de adobe y la plazaGratis (espacio público)
Criadero de vicuñas / cooperativaVisita guiada con cargo simbólico, US$ 2–5 aprox. por persona (rango según cooperativas locales, verificado julio 2026)
Bodega Colomé (visita, degustación y Museo James Turrell)Tarifa a consultar al reservar (la bodega no publica precios online); visita de martes a domingo solo con reserva previa (fuente: Bodega Colomé, verificado julio 2026)
Excursión de día completo por la Ruta 40 y los Valles Calchaquíes (desde Salta)US$ 50–90 por persona (rango según agencias de Salta tipo Nomades y Latitur, verificado julio 2026)
🔄 se actualiza mensualmenteValores oficiales/referenciales · verificá al comprar

Actividades y excursiones

ActividadPrecioDuraciónOperador
Recorrido por los Valles Calchaquíes (Cachi–Molinos–Cafayate)Excursión de día completo US$ 50–90 por persona; circuito de 2–3 días con alojamiento US$ 200–400 por persona (rango según agencias de Salta, verificado julio 2026)1 a 3 díasAgencias de Salta y guías locales
Experiencia Colomé: visita a bodega, degustación y Museo TurrellTarifa a consultar al reservar (reservas@bodegacolome.com; la bodega no publica precios online; verificado julio 2026)Medio díaBodega Colomé (martes a domingo, solo con reserva previa)
Visita al criadero de vicuñas y compra de tejidosVisita US$ 2–5 por persona; tejidos aparte (rango según cooperativas locales, verificado julio 2026)1-2 hCooperativas y emprendimientos locales
Cabalgatas y caminatas por los cerros del valleUS$ 20–45 por persona (rango según prestadores locales y posadas, verificado julio 2026)Medio díaPrestadores locales y posadas
Visita a los telares de Seclantás (camino a Molinos)Gratis visitar los talleres; tejidos a la venta, poncho artesanal desde US$ 60–200 aprox. según pieza (rango según artesanos locales, verificado julio 2026)1-2 hArtesanos y teleros locales del Camino de los Artesanos
🔄 se actualiza mensualmenteValores oficiales/referenciales · verificá al comprar
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🚌 Cómo llegar y distancias

En el destino

MedioPrecioDuraciónNotas
A pie por el puebloGratisVariableMolinos es pequeño y se recorre íntegramente caminando: la iglesia, la plaza, la casona del gobernador y las calles de adobe
Auto propio o alquilado (idealmente alto)US$ 50–90 por día, categoría media/alta, se alquila en Salta capital (rango según agregadores de alquiler, verificado julio 2026); combustible aparteVariableLa mejor forma de recorrer los valles y la Ruta 40 de ripio a tu ritmo. Cargá combustible en Cachi o donde haya estación y manejá con prudencia
Excursión organizadaDía completo desde Salta o Cafayate, US$ 50–90 por persona (rango según agencias tipo Nomades y Latitur, verificado julio 2026)Día completoDesde Salta o Cafayate hay tours que recorren los Valles Calchaquíes con parada en Molinos, sin necesidad de manejar
Transporte público regionalTramos por el valle desde US$ 2–6 (rango según empresas locales, verificado julio 2026)VariableHay servicios de ómnibus (Ale Hnos. y otras) que conectan los pueblos del valle, pero con baja frecuencia; conviene consultar horarios localmente
🔄 se actualiza mensualmenteValores oficiales/referenciales · verificá al comprar

Cómo llegar

RutaAerolíneas / empresasPrecio prom.Duración
Desde Salta capital por Cachi y la RN 40Vehículo propio/alquilado o excursiónExcursión de día completo US$ 50–90 por persona; en auto solo combustible (rango según agencias de Salta, verificado julio 2026)Día de viaje (con paradas); Cachi a Molinos por ripio
Desde Cachi (norte) por la RN 40Auto propio o excursiónEn auto solo combustible; ómnibus regional desde US$ 2–5 (rango según empresas locales, verificado julio 2026)Tramo de ripio entre Cachi y Molinos (calcular tiempo amplio, unas 2 h)
Desde Cafayate (sur) por la RN 40Auto propio o excursiónEn auto solo combustible; excursión US$ 50–90 por persona (rango según agencias de Salta, verificado julio 2026)Vía Angastaco y la Quebrada de las Flechas (ripio), unas 3 a 4 h
Vuelo a Salta (SLA) y luego ruta a los vallesAerolíneas Argentinas, Flybondi, JetSmart (vuelo)Tarifa aérea variable + traslado/alquiler por ruta a los vallesVuelo a Salta + traslado por ruta a los Valles Calchaquíes (día de viaje)
Ómnibus regional por los pueblos del valleAle Hnos. y empresas localesUS$ 2–6 según tramo (rango según empresas locales, verificado julio 2026)Según recorrido; baja frecuencia, consultar
🔄 se actualiza mensualmenteValores oficiales/referenciales · verificá al comprar

🏨 Dónde dormir

Sin precios exactos: escala de $ (económico) a $$$$$ (lujo), con 2-3 opciones por categoría.

CategoríaPrecioOpciones recomendadas
Hospedajes económicos y casas de familia$$$$$US$ 20–40 la noche en alojamientos sencillos, casas de familia y comedores con habitaciones, para viajeros de presupuesto ajustado que recorren la Ruta 40 (rango según hospedajes locales, verificado julio 2026)
Hospedajes y posadas rurales$$$$$US$ 45–85 la noche en pequeñas posadas y hospedajes con encanto de pueblo, de trato familiar y aire tranquilo, ideales para vivir la calma calchaquí (rango según agregadores de reservas, verificado julio 2026)
Hostería histórica (casona del gobernador)$$$$$US$ 90–160 la noche en la antigua casona de Nicolás Severo de Isasmendi, frente a la plaza, que funciona como hostería con encanto (Hacienda de Molinos), para alojarse en un edificio colonial cargado de historia (rango según agregadores de reservas, verificado julio 2026)
Bodega-hotel de altura (en la zona)$$$$$US$ 300–600 por noche en bodegas de altura como Colomé, que ofrecen alojamiento exclusivo entre viñedos (Estancia Colomé), para una experiencia enoturística de alta gama con pensión completa (rango según Bodega Colomé y agregadores de reservas, verificado julio 2026)

🍴 Dónde comer

TipoPrecioOpciones / plato típico
Comedores y fondas de pueblo$$$$$US$ 6–14 por persona en lugares sencillos y familiares donde comer casero y abundante, con el ritmo tranquilo del valle (rango según viajeros y foros locales, verificado julio 2026). Opciones limitadas, conviene consultar horarios
Comida regional calchaquí$$$$$US$ 10–20 por persona: empanadas salteñas, locro, humita, tamales, cabrito y guisos de la cocina de los valles, en comedores y posadas del pueblo (rango según Tripadvisor, verificado julio 2026)
Maridaje con vinos de altura$$$$$US$ 25–50 por persona con maridaje en restaurantes de bodega y posadas donde acompañar la comida regional con los vinos de altura de la zona (Malbec, Torrontés y otras cepas extremas) (rango según bodegas de la región, verificado julio 2026)
Productos regionales y artesanías$$$$$US$ 3–10 en quesos y dulces; vino patero desde US$ 5 la botella, en almacenes y puestos con quesos de cabra, dulces, especias y tejidos artesanales (rango según comercios locales, verificado julio 2026)
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📖 Historia de Molinos

Origen, formación y qué dicen las fuentes.

El mundo prehispánico: diaguitas y calchaquíes en los valles

En la penumbra de una iglesia de adobe de los Valles Calchaquíes, dentro de un sarcófago de madera tapado con un vidrio, descansa a la vista de cualquier visitante el cuerpo momificado del último gobernador realista del Tucumán, muerto en 1837. Pocos pueblos del mundo conviven con su historia de manera tan literal como Molinos, este caserío salteño de la Ruta 40 donde el pasado no está en los libros: está en la nave de la iglesia, en los muros de barro y en los cerros que lo rodean. Pero para entender cómo se llegó a esa escena hay que empezar mucho antes.

Mucho antes de que existiera el pueblo de Molinos, los Valles Calchaquíes estaban habitados por los pueblos diaguitas, y en particular por las parcialidades calchaquíes que dieron nombre a la región. Eran sociedades agrícolas avanzadas que cultivaban maíz, zapallo, porotos y quinoa en terrazas y andenes regados con sofisticados sistemas de canales, criaban llamas y eran notables ceramistas y tejedores. Vivían en poblados de piedra y adobe distribuidos por los valles, aprovechando los ríos y la fertilidad de las tierras bajas entre los cerros.

Estos pueblos formaban parte de un amplio mundo andino que había recibido, en su último tramo prehispánico, la influencia del Imperio incaico, que extendió su dominio hasta esta región a través del Camino del Inca. La cultura material de los calchaquíes —su cerámica, sus urnas funerarias, sus tejidos— da cuenta de una civilización rica y compleja, profundamente ligada a la tierra y a los ciclos agrícolas.

La zona de Molinos, con sus tierras irrigables junto al río y su altura de unos 2.000 metros, fue parte de ese territorio habitado y cultivado desde tiempos remotos. La huella de los pueblos originarios sigue presente en la región a través de los sitios arqueológicos, las prácticas agrícolas tradicionales, la cría de camélidos y la identidad mestiza calchaquí que perdura en sus habitantes.

Diaguitas y calchaquíes: una identidad de valles
Se denomina genéricamente diaguitas a los pueblos de los valles del Noroeste, y calchaquíes a las parcialidades de los Valles Calchaquíes que protagonizaron la resistencia contra los españoles. La filiación étnica y lingüística exacta de estos grupos sigue siendo objeto de estudio arqueológico e histórico.
Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/Diaguitas

Las Guerras Calchaquíes y la conquista del valle (siglo XVII)

La conquista de los Valles Calchaquíes fue una de las más difíciles y prolongadas de toda la conquista española en el actual territorio argentino. Los pueblos calchaquíes resistieron durante más de un siglo el avance de los españoles en las llamadas Guerras Calchaquíes, una serie de levantamientos y campañas que se extendieron a lo largo del siglo XVI y, sobre todo, del XVII. La geografía de los valles —con sus cerros, quebradas y poblados fortificados— favoreció una resistencia tenaz.

El último gran levantamiento, hacia mediados del siglo XVII, estuvo liderado por un personaje singular: un aventurero español que se hizo pasar por descendiente de los incas y logró unir a las comunidades calchaquíes en una rebelión final contra el dominio colonial. La represión española fue durísima: tras vencer la resistencia, las autoridades dispersaron a los pueblos calchaquíes, desarraigándolos de sus valles y trasladándolos por la fuerza a otras regiones, en un episodio traumático que marcó el fin de la autonomía indígena en la zona.

Una vez sometido el valle, la región fue repartida entre los conquistadores en forma de encomiendas y mercedes de tierra, y se fue poblando de haciendas, capillas y caseríos criollos. Es en ese marco colonial, sobre las tierras antes ocupadas por los calchaquíes, donde nacería con el tiempo el pueblo de Molinos, heredero de esa larga historia de encuentro y conflicto entre dos mundos.

El alzamiento final de los calchaquíes
El último gran levantamiento calchaquí del siglo XVII estuvo asociado a la figura de Pedro Bohórquez, un aventurero que se proclamó descendiente inca. Tras la derrota indígena, los españoles practicaron desnaturalizaciones (traslados forzosos) de comunidades enteras. Los detalles y la cronología precisa de estos hechos varían según las fuentes históricas.
Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/Guerras_Calchaqu%C3%ADes

El origen del pueblo y los molinos harineros

El nombre del pueblo lo dice todo: Molinos debe su denominación a los antiguos molinos harineros que funcionaban en el lugar, aprovechando la fuerza del agua de los ríos y acequias que bajaban de los cerros. En la economía colonial y criolla de los valles, la molienda de granos —especialmente trigo y maíz— era una actividad fundamental, y los molinos hidráulicos eran piezas clave de la vida rural. Alrededor de esa actividad y de las haciendas de la zona se fue conformando el caserío.

Durante los siglos XVII y XVIII, sobre las tierras repartidas tras la conquista, se desarrollaron en la región haciendas agrícolas y ganaderas trabajadas con mano de obra indígena y criolla. La construcción de la iglesia, hacia comienzos del siglo XVIII (con orígenes que se sitúan alrededor de 1720), dotó al pueblo de su centro religioso y de uno de los templos coloniales más bellos de los valles, con sus muros de adobe y su techo de madera de cardón. La iglesia, dedicada a San Pedro Nolasco, fue declarada con el tiempo Monumento Histórico Nacional.

Molinos fue creciendo así como un típico pueblo de los Valles Calchaquíes: de calles de tierra, casas de adobe, plaza, iglesia y una economía rural basada en la agricultura de regadío, la ganadería y los oficios tradicionales como el tejido. Esa fisonomía colonial, notablemente bien conservada, es la que todavía hoy hace de Molinos uno de los pueblos más auténticos y encantadores del recorrido por la Ruta 40.

El origen del topónimo 'Molinos'
El nombre del pueblo se atribuye a los molinos harineros hidráulicos que funcionaban en la zona aprovechando el agua. La datación de la iglesia (con orígenes hacia 1720) y los detalles de la conformación del caserío se sustentan en fuentes históricas y patrimoniales, con variaciones de fechas según la fuente.
Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/Molinos_(Salta)

Nicolás Severo de Isasmendi, el último gobernador realista del Tucumán

La historia de Molinos está indisolublemente ligada a la figura de Nicolás Severo de Isasmendi y Echalar (1753-1837), su personaje más célebre. Isasmendi fue dueño de la hacienda de Molinos y una figura de peso en la región a fines del período colonial. Su nombre quedó en la historia porque fue el último gobernador realista de la Intendencia de Salta del Tucumán, es decir, la última autoridad fiel a la Corona española en la región, justo en los años convulsos de las guerras de la independencia.

En el contexto de la Revolución de Mayo de 1810 y los enfrentamientos entre patriotas y realistas, Isasmendi quedó del lado de la monarquía. Tras la consolidación del proceso independentista, se retiró a su hacienda de Molinos, donde pasó sus últimos años. Su figura encarna las divisiones y los dramas personales de aquella época, en la que familias y regiones enteras quedaron partidas entre la lealtad al rey y la causa de la independencia.

Lo que convierte a Isasmendi en una presencia casi tangible en el pueblo es el destino de su cuerpo: al morir, en 1837, fue embalsamado por sus parientes y sepultado en la iglesia de San Pedro Nolasco, donde el clima seco y de altura completó la conservación. Hoy, casi dos siglos después, su cuerpo momificado puede verse en un sarcófago de madera cubierto con un vidrio dentro de la iglesia del pueblo, un detalle histórico tan singular como conmovedor que conecta a este pequeño caserío de los valles con los grandes acontecimientos de la emancipación argentina. Su antigua casona, frente a la plaza, funciona en la actualidad como hostería (Hacienda de Molinos).

El cargo y el papel de Isasmendi
Las fuentes coinciden en señalar a Nicolás Severo de Isasmendi como el último gobernador realista de Salta del Tucumán y propietario de la hacienda de Molinos, así como en la conservación de su cuerpo momificado en la iglesia del pueblo. Los detalles precisos de su actuación política durante la independencia se reconstruyen a partir de la historiografía regional.
Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/Nicol%C3%A1s_Severo_de_Isasmendi

Vida rural, telares y vicuñas: Molinos en los siglos XIX y XX

Durante los siglos XIX y XX, Molinos siguió siendo un pueblo agrícola y ganadero de los Valles Calchaquíes, alejado de los grandes centros y de los caminos principales, lo que paradójicamente ayudó a preservar su arquitectura y su modo de vida tradicional. La economía local giraba en torno al cultivo de regadío (frutales, hortalizas, vid, granos), la cría de ganado y cabras, y los oficios artesanales, especialmente el tejido en telar, una tradición fuertemente arraigada en toda la región (los telares de la vecina Seclantás, cuna del poncho salteño, son célebres).

Un rasgo distintivo de Molinos es su vínculo con la vicuña, el delicado camélido andino cuya lana es una de las fibras más finas y valiosas del mundo. La cría y el manejo sustentable de vicuñas se convirtieron en una actividad importante de la zona, a través de criaderos y emprendimientos comunitarios que buscan preservar la especie y generar ingresos para las comunidades mediante tejidos de altísima calidad. Es un ejemplo del aprovechamiento tradicional de los recursos andinos.

En las últimas décadas, la región vivió el auge de la viticultura de altura, que puso a los Valles Calchaquíes en el mapa del vino mundial. Bodegas como la cercana Colomé —una de las más altas del planeta, con viñedos por encima de los 2.600 metros— produjeron vinos extremos que dieron fama internacional a la zona y atrajeron el enoturismo. Así, Molinos llega al presente como un pueblo que conserva intacta su esencia colonial y rural, a la vez que se integra a un valle reconocido por sus vinos, sus paisajes y su patrimonio, recorrido cada año por viajeros que transitan la mítica Ruta 40.

Molinos, las vicuñas y el vino de altura
La caracterización de Molinos como pueblo ligado a la cría de vicuñas, los telares y, en tiempos recientes, la viticultura de altura, surge de fuentes turísticas y locales que describen su economía y atractivos actuales. Bodega Colomé es señalada habitualmente entre las más altas del mundo, dato que conviene verificar con la propia bodega.
Fuente: https://www.welcomeargentina.com/molinos/

📚 Bibliografía

  • Wikipedia (ES) — «Molinos (Salta)»: https://es.wikipedia.org/wiki/Molinos_(Salta)
  • Wikipedia (ES) — «Nicolás Severo de Isasmendi»: https://es.wikipedia.org/wiki/Nicol%C3%A1s_Severo_de_Isasmendi
  • Wikipedia (ES) — «Valles Calchaquíes»: https://es.wikipedia.org/wiki/Valles_Calchaqu%C3%ADes
  • Wikipedia (ES) — «Guerras Calchaquíes»: https://es.wikipedia.org/wiki/Guerras_Calchaqu%C3%ADes
  • Wikipedia (ES) — «Diaguitas»: https://es.wikipedia.org/wiki/Diaguitas
  • Wikipedia (ES) — «Bodega Colomé»: https://es.wikipedia.org/wiki/Bodega_Colom%C3%A9
  • Welcome Argentina — «Molinos»: https://www.welcomeargentina.com/molinos/
  • Turismo Salta (oficial): https://www.turismosalta.gov.ar/

❓ Preguntas frecuentes

¿Qué tiene de especial Molinos?+
Es uno de los pueblos coloniales más auténticos y tranquilos de los Valles Calchaquíes salteños, con su iglesia de adobe del siglo XVIII que guarda la momia del último gobernador realista del Tucumán, Nicolás Severo de Isasmendi. A eso suma calles de tierra, casas de barro, la cría de vicuñas y la cercanía de bodegas de altura como Colomé. Es la Salta profunda y detenida en el tiempo.
¿Cómo se llega a Molinos?+
Por la mítica Ruta Nacional 40, en buena parte de ripio, que atraviesa los Valles Calchaquíes entre Cachi (al norte) y Cafayate (al sur). Se llega en auto propio (idealmente alto) o en excursión desde Salta o Cafayate. Conviene cargar combustible donde haya estación, llevar efectivo y calcular tiempos amplios por la velocidad reducida del camino.
¿Cuál es la mejor época para visitarlo?+
De otoño a primavera, con días soleados, secos y cielos limpísimos. El verano (diciembre a marzo) trae lluvias estivales que pueden cortar tramos de ripio de la Ruta 40, así que conviene consultar el estado de los caminos. Las noches son frescas todo el año por la altura (unos 2.000 metros).
¿Cuánto tiempo conviene quedarse?+
Molinos suele visitarse en una parada de medio día dentro del recorrido por los valles, para ver la iglesia, el pueblo y el criadero de vicuñas. Si querés vivir su calma y explorar los alrededores (Colomé, Seclantás, Angastaco), podés quedarte 1 o 2 noches. El gran circuito Cachi–Molinos–Cafayate lleva entre 2 y 4 días.
¿Se pueden visitar bodegas cerca de Molinos?+
Sí. La más famosa es Colomé, una de las bodegas más altas del mundo, con viñedos de altura y el singular Museo James Turrell. Hay otras bodegas y viñedos extremos en la región. Conviene reservar las visitas y degustaciones con anticipación y verificar los horarios y el estado de los caminos, que pueden ser exigentes.
¿Hay cajeros y buena señal en Molinos?+
Es un pueblo pequeño y rural, así que conviene llevar efectivo desde Salta o Cachi, ya que los cajeros pueden ser escasos o inexistentes y la señal de celular e internet, limitada. Es parte del encanto de desconectar en los Valles Calchaquíes.
Fuentes consultadas (14)
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