El Calafate es uno de esos destinos que justifican por sí solos un viaje a la Patagonia. Asomado a las aguas turquesas del Lago Argentino, este pueblo de la provincia de Santa Cruz creció al ritmo del turismo hasta convertirse en la base desde la que casi todo el mundo visita el célebre Glaciar Perito Moreno. Su nombre viene de un humilde arbusto espinoso de bayas azules, el calafate, y de una vieja leyenda tehuelche que promete que quien come su fruto siempre vuelve a la Patagonia.
Lo que hace único a El Calafate es su cercanía a una de las maravillas naturales más impactantes del planeta: el Parque Nacional Los Glaciares, Patrimonio de la Humanidad de la Unesco. A apenas 80 kilómetros, el frente del Perito Moreno se alza unos 70 metros sobre el agua y, cada tanto, regala el espectáculo del desprendimiento de bloques de hielo que caen al lago con un estruendo inolvidable. No es un glaciar cualquiera: avanza, embalsa un brazo del lago y, periódicamente, rompe su propio puente de hielo en un fenómeno que atrae a curiosos de todo el mundo.
Pero El Calafate es mucho más que su glaciar. Es navegar entre témpanos hacia los glaciares Upsala y Spegazzini, caminar con crampones sobre el hielo azul, recorrer la Reserva Laguna Nimez entre flamencos, aprender glaciología en el moderno museo Glaciarium y cerrar el día con un cordero patagónico al asador junto a una copa de vino. Una guía cálida para que aproveches cada día en esta esquina del fin del mundo.
Mucho antes de que existiera el pueblo, las tierras alrededor del Lago Argentino fueron territorio de los tehuelches (aónikenk), cazadores nómades que recorrían la estepa patagónica siguiendo al guanaco y al ñandú. El lago fue bautizado "Argentino" por el perito Francisco Pascasio Moreno el 15 de febrero de 1877. A comienzos del siglo XX, la zona era un paso de carreteros que transportaban lana hacia el puerto; cerca de un gran arbusto de calafate, conocido como "la mata grande", las familias Pantín y Freile instalaron hacia 1913 un almacén de ramos generales y hospedaje que dio origen a una posta. El gobierno nacional creó oficialmente el pueblo por decreto del 7 de diciembre de 1927, fecha que se toma como su fundación, para consolidar el poblamiento de la región. Durante décadas El Calafate fue un tranquilo pueblo ganadero, hasta que la creación del Parque Nacional Los Glaciares (1937), su declaración como Patrimonio de la Humanidad (1981) y el boom del turismo de fin de siglo lo transformaron en el principal centro turístico de la Patagonia austral. La historia completa está en nuestra página de historia.
Leer la historia completa →La inmensa provincia del sur patagónico: tierra tehuelche de la Cueva de las Manos, de la estepa infinita y las ovejas, de la trágica Patagonia Rebelde, de los glaciares del Perito Moreno y del Fitz Roy, con El Calafate y El Chaltén como puertas de un mundo de hielo.
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