Enclavada entre montañas y lagos, a orillas del enorme Nahuel Huapi y dentro del parque nacional más antiguo de la Argentina, San Carlos de Bariloche es la capital indiscutida del turismo patagónico. La llaman la 'Suiza argentina' por sus bosques, su arquitectura de piedra y madera de inspiración alpina y, claro, por su tradición chocolatera. Es un destino de todo el año: en invierno se viste de nieve para esquiar en el Cerro Catedral y en verano explota de verde para el trekking, la navegación y las playas de lago.
El corazón de la ciudad es el Centro Cívico, un conjunto de edificios de piedra y troncos frente al lago que se volvió la postal de Bariloche, y la calle Mitre, donde se concentran las legendarias chocolaterías. Desde ahí, todo invita a salir a la montaña: el Circuito Chico bordeando el lago entre cerros y bosques, el mirador del Cerro Campanario (elegido entre las mejores vistas del mundo), el icónico Hotel Llao Llao y la península del mismo nombre, los embarcaderos para navegar a Isla Victoria y el bosque de arrayanes.
Pero Bariloche es mucho más que su centro. Es esquí de nivel internacional en el Cerro Catedral, es la confitería giratoria del Cerro Otto, es el pintoresco caserío de Colonia Suiza con su curanto patagónico, son las cervecerías artesanales y el cordero al asador, y son los caminos que llevan al cerro Tronador, a Puerto Blest y a la selva valdiviana. Naturaleza imponente, historia de pioneros europeos y una infraestructura turística madura: por algo Bariloche es, para muchos, la mejor puerta de entrada a la Patagonia.
Mucho antes de la ciudad, la región del Nahuel Huapi estuvo habitada por pueblos originarios: tehuelches, puelches, poyas, pehuenches y, más tarde, comunidades mapuches que dieron nombre al lago ('Nahuel Huapi' significa, en mapudungun, algo así como 'isla del tigre' o 'isla del jaguar'). En el siglo XVII llegaron misioneros jesuitas que fundaron efímeras misiones en la zona. La presencia originaria fue brutalmente interrumpida a fines del siglo XIX con la Conquista del Desierto: en abril de 1881 tropas argentinas alcanzaron el Nahuel Huapi, incorporando el territorio al Estado nacional. Hacia 1895 el comerciante de origen alemán Carlos Wiederhold instaló a orillas del lago un almacén de ramos generales, 'La Alemana', que se volvió el germen del poblado. El 3 de mayo de 1902 se reconoció oficialmente la fundación del pueblo de San Carlos de Bariloche, que mezcla el nombre de Wiederhold ('San Carlos') con el topónimo 'Vuriloche' (un paso cordillerano). A comienzos del siglo XX llegaron inmigrantes suizos, alemanes, austríacos e italianos que poblaron la zona, fundaron Colonia Suiza y trajeron la fruticultura, la ganadería, el trabajo de la madera, el chocolate y una arquitectura alpina que marcó la identidad del lugar. El gran salto llegó con el Estado: en 1934 se creó el Parque Nacional Nahuel Huapi (sobre la base de la donación de tierras que el perito Francisco P. Moreno había hecho en 1903) y la Dirección de Parques Nacionales, presidida por Exequiel Bustillo, encaró una enorme obra de infraestructura. Ese mismo año llegó el ferrocarril, terminando con el aislamiento, y en 1940 se inauguró el Centro Cívico. Con el esquí en el Cerro Catedral y figuras pioneras como Otto Meiling, Bariloche se consolidó como destino turístico de primer nivel. La historia completa está en nuestra página de historia.
Leer la historia completa →La provincia que cruza la Patagonia de la cordillera al mar: tierra tehuelche y mapuche, de Carmen de Patagones y la Conquista del Desierto, de las manzanas del Alto Valle, de Bariloche y el Nahuel Huapi, y de las playas de Las Grutas.
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