En la provincia de Masvingo, en el sur del país, se encuentra el monumento que le dio nombre a toda la nación: el Gran Zimbabwe, la mayor estructura de piedra del África subsahariana anterior a la colonización. Entre los siglos XI y XV fue la capital de un floreciente reino shona que llegó a albergar a más de diez mil personas y que dominó el comercio del oro entre el interior y los puertos suajili de la costa índica.
El conjunto, que se extiende por unas 800 hectáreas, se divide en tres áreas: el Complejo de la Colina, la ciudadela más antigua sobre un cerro granítico; la Gran Cerca (Great Enclosure), con su muralla curva de más de 250 metros de perímetro levantada sin mortero; y las Ruinas del Valle. Dentro de la Gran Cerca se alza la Torre Cónica, una macizo cilindro de piedra cuyo significado exacto —¿granero simbólico, emblema de poder?— sigue discutiéndose.
Durante la época colonial, el racismo llevó a muchos europeos a negar que africanos hubieran podido construir semejante ciudad, atribuyéndola a fenicios o a la reina de Saba; el régimen de Rhodesia llegó a censurar a los arqueólogos que defendían su origen africano. La ciencia zanjó la cuestión hace tiempo: el Gran Zimbabwe es obra de los antepasados shona. Al independizarse en 1980, el país tomó su nombre —"casas de piedra"— y adoptó como emblema nacional el Pájaro de Zimbabwe, la figura de esteatita hallada en el sitio y que hoy corona la bandera.
A pocos kilómetros de las ruinas está Masvingo, la ciudad colonial más antigua de Zimbabwe. Fue fundada en 1890 por la Columna de Pioneros de la British South Africa Company con el nombre de Fort Victoria, y durante mucho tiempo se la conoció simplemente como Fort Victoria o Nyanda. Tras la independencia recibió su nombre actual, Masvingo, que en shona significa precisamente "fuertes" o "muros de piedra", en clara alusión al patrimonio de la región.
La ciudad funciona como base natural para visitar el Gran Zimbabwe y como centro de servicios de una amplia región agrícola y ganadera del sur del país. Cerca se encuentra el lago Mutirikwi (antes llamado lago Kyle), un embalse rodeado de una reserva de fauna, que abastece de agua a la zona y ofrece paisajes de agua y granito.
Masvingo condensa buena parte de la historia zimbabuense: sobre estas tierras se levantó el reino medieval que dio identidad al país, aquí plantaron los colonos uno de sus primeros fuertes, y de aquí toma nombre una provincia entera. Es, en muchos sentidos, el sur histórico por excelencia.
En el extremo sureste de la provincia de Masvingo, sobre la frontera con Mozambique, se extiende el salvaje y remoto Parque Nacional Gonarezhou. Su nombre significa en shona "el lugar de los elefantes", y la fama de sus grandes manadas —y de sus ejemplares de colmillos enormes— la respalda de sobra. Es el segundo parque más grande de Zimbabwe, un territorio agreste de bushveld, ríos y roca.
Su imagen más célebre son los acantilados de Chilojo, una imponente muralla de arenisca roja que se alza sobre el valle del río Runde y que, encendida por el sol del atardecer, es una de las postales más impresionantes del país. Gonarezhou fue protegido como reserva de caza en la década de 1930 y proclamado parque nacional en 1975, aunque permaneció cerrado durante buena parte de la guerra de liberación y de la guerra civil mozambiqueña, y recién reabrió plenamente en la década de 1990.
Hoy Gonarezhou forma parte del Gran Parque Transfronterizo del Limpopo, un ambicioso proyecto de conservación que une áreas protegidas de Zimbabwe, Mozambique y Sudáfrica —incluido el célebre Kruger— para permitir que la fauna vuelva a moverse por corredores naturales sin fronteras. Menos concurrido que otros parques, ofrece una experiencia de naturaleza cruda y auténtica.