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Historia · Yibuti

Historia de El Gran Rift: lagos de sal y volcanes

El lago Assal, el punto más bajo de África

El lago Assal es el gran prodigio geológico de Yibuti. Su superficie se encuentra a unos 155 metros por debajo del nivel del mar, lo que lo convierte en el punto más bajo de África y en uno de los lugares emergidos más profundos del planeta, solo por detrás del mar Muerto y el mar de Galilea. Es, además, uno de los lagos más salados del mundo, con orillas de sal deslumbrante que rodean un agua de intenso color turquesa, todo enmarcado por campos de lava negra.

Esa sal fue durante siglos el "oro blanco" de la región. Los afar extraían bloques de sal de las orillas del Assal y los cargaban en grandes caravanas de camellos que subían hasta las tierras altas de Etiopía, donde la sal escaseaba y llegaba a usarse como moneda. Ese comercio milenario de la sal fue uno de los motores de la economía y de las rutas que dieron sentido a toda esta tierra.

El lago ocupa la parte más honda del rift de Afar y se alimenta de manantiales y de infiltraciones de agua de mar que se evaporan bajo un calor extremo, dejando atrás la sal. Hoy sigue explotándose de forma artesanal e industrial, y su paisaje —blanco, turquesa y negro— es una de las postales más impresionantes del Cuerno de África.

El Ardoukoba y la grieta donde África se separa

Junto al lago Assal, el volcán Ardoukoba es un testimonio vivo de que aquí la Tierra todavía se está partiendo. Yibuti se asienta sobre la depresión de Afar, el punto donde tres placas tectónicas —la africana, la arábiga y la somalí— se separan lentamente, en un proceso que, dentro de millones de años, podría abrir un nuevo océano y desgajar el Cuerno de África del resto del continente.

El Ardoukoba es un volcán muy joven. Tras unos 3.000 años de reposo, entró en erupción en noviembre de 1978, precedido por un enjambre de terremotos. La erupción abrió una grieta de varios cientos de metros por la que brotó lava basáltica fluida, que formó pequeños conos de escoria y coladas que descendieron hacia el lago Assal y la bahía de Ghoubbet. En pocos días, el suelo se separó varios metros a ambos lados de la fractura.

Caminar hoy por el rift de Assal, entre el volcán Ardoukoba y los campos de lava, es literalmente caminar por la línea donde África se separa de Arabia. Es uno de los pocos lugares del mundo donde este proceso geológico gigantesco puede observarse en tierra firme, lo que ha convertido a la zona en un laboratorio natural para geólogos de todo el planeta y en un destino único para el viajero de aventura.

📍 Destinos de El Gran Rift: lagos de sal y volcanes

Lago AssalVolcan Ardoukoba

📚 Bibliografía

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