La Alta Guinea es la región de sabanas del noreste del país, más cálida y seca que el resto de Guinea, atravesada por el alto Níger y sus afluentes. Es el país de los malinké (maninka o mandingas), el pueblo mandé cuyos antepasados fundaron y sostuvieron el Imperio de Malí en la Edad Media, y que conserva viva la tradición de los griots, los músicos-historiadores que recitan de memoria las genealogías y las gestas.
De estas tierras, herederas directas de la cultura mandinga, salieron figuras que marcaron la historia de África Occidental. La más célebre es Samory Touré, el fundador del Imperio de Wassoulou que a fines del siglo XIX resistió durante casi veinte años el avance francés desde bases en la Alta Guinea y sus alrededores.
Profundamente islamizada desde la época imperial, la región combina el islam con las viejas tradiciones mandé: la cora y el balafón, las castas de artesanos y griots, y una organización social que hunde sus raíces en el gran imperio medieval. Es, en muchos sentidos, la Guinea más antigua y más ligada al Sahel.
Cerca de la ciudad de Faranah, en las tierras altas del sur de la Alta Guinea, ocurre un pequeño milagro geográfico: de las montañas brota, apenas como un hilo de agua, el río Níger, el tercero más largo de África. Desde este modesto nacimiento en las alturas guineanas, el gran río inicia un viaje de miles de kilómetros que lo lleva en un enorme arco a través de Malí, Níger y Nigeria hasta desembocar en el Atlántico.
Que uno de los ríos más importantes del continente —cuna de imperios, ruta de comercio y sustento de millones de personas— nazca en Guinea es un símbolo poderoso del papel de este país como "castillo de agua" de África Occidental. El nacimiento del Níger es un lugar cargado de significado, entre la geografía y el mito.
Faranah, la ciudad más próxima, es también una localidad histórica de la región, ligada tanto a la tradición mandinga como a la Guinea moderna: fue la ciudad natal de Sékou Touré, el hombre que llevó al país a la independencia.
A orillas del río Milo, Kankan es la segunda ciudad de Guinea y la capital indiscutida de la Alta Guinea. Fundada hace siglos por comerciantes mandingas, se convirtió en un gran centro del comercio caravanero y en un foco de erudición islámica, con familias de clérigos y maestros que la hicieron célebre en toda la región. Se la considera el corazón cultural y espiritual del pueblo malinké.
Su importancia comercial la convirtió también en un objetivo colonial: hasta Kankan llegó, tras cruzar todo el país, el ferrocarril que Francia tendió desde Conakry, sellando la integración de la Alta Guinea en la economía de exportación de la colonia. La ciudad fue durante la conquista un punto disputado en las guerras contra Samory Touré.
Hoy Kankan sigue siendo un centro religioso y universitario, con una vida musulmana intensa y una fuerte identidad mandinga. Es la gran ciudad del este guineano y la puerta hacia las tierras que fueron cuna del Imperio de Malí.