El Parque Nacional de Loango es el gran imperdible natural de Gabón y una de las imágenes que han dado la vuelta al mundo: elefantes de bosque, búfalos e hipopótamos caminando por playas atlánticas desiertas, con la selva a un lado y el océano al otro. Creado en 2002 dentro de la red de parques nacionales, protege un mosaico de bosque, sabana, lagunas, manglares y litoral que sostiene una fauna excepcional, incluidos gorilas de llanura y una gran diversidad de aves.
Frente a sus costas, entre julio y septiembre, pasan las ballenas jorobadas y los delfines, lo que convierte a Loango en uno de los pocos lugares del planeta donde se puede hacer safari de fauna terrestre y avistamiento de cetáceos casi al mismo tiempo. Los recorridos combinan salidas en 4x4, paseos en lancha por las lagunas y caminatas guiadas. Fue esta costa la que llevó al naturalista Michael Fay y a otros a impulsar la creación del sistema de parques que hoy define la imagen ecoturística del país.
Sobre una isla del delta del río Ogooué se levanta Port-Gentil, la segunda ciudad de Gabón y su capital económica. Es el centro de la industria petrolera y maderera del país: aquí se concentran las refinerías, los puertos y las empresas que durante décadas movieron la principal fuente de riqueza nacional. Su carácter industrial y su relativo aislamiento —hasta hace poco no había carretera que la uniera al resto del país, y se llegaba sobre todo en avión o en barco— le dan una personalidad muy propia.
Para el viajero, Port-Gentil es sobre todo una escala estratégica: punto de partida aéreo y marítimo hacia el Parque Nacional de Loango y base para el avistamiento de ballenas jorobadas, que entre julio y septiembre remontan estas aguas del golfo de Guinea. La ciudad resume la doble cara del país: la del Gabón del petróleo y la del Gabón de la naturaleza, separadas apenas por una franja de mar.
En el extremo sur del país, casi en la frontera con la República del Congo, el Parque Nacional de Mayumba protege una estrecha y larguísima franja de playas atlánticas de arena. Es uno de los mayores sitios de anidación de tortugas laúd del planeta: cada temporada, entre noviembre y marzo, miles de estas gigantescas tortugas —las de mayor tamaño que existen— salen del mar para poner sus huevos en la arena, un espectáculo natural que ha convertido a Mayumba en un lugar de referencia mundial para la conservación de la especie.
El parque, en su mayor parte marino, protege también las aguas por las que pasan ballenas jorobadas y delfines. Remoto y poco visitado, Mayumba es una experiencia para quienes buscan la naturaleza más pura y salvaje, lejos de cualquier circuito masivo, en una de las costas mejor conservadas de África.