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Historia de Eritrea

D'mt: el primer reino de las tierras altas

Mucho antes de que existiera nada parecido a Eritrea, las tierras altas que hoy comparten Eritrea y el norte de Etiopía fueron cuna de una de las primeras civilizaciones organizadas del Cuerno de África. Alrededor del siglo VIII a.C. y hasta el siglo V a.C. floreció allí el reino de D'mt (o Da'amat), una sociedad agrícola y comerciante que dominó la meseta y mantuvo intensos contactos con el sur de Arabia, al otro lado del mar Rojo.

D'mt desarrolló la irrigación, el arado, el cultivo del mijo y la fundición del hierro. De aquella época quedan templos, altares e inscripciones en escritura sudarábiga y en las primeras formas del ge'ez, la lengua sagrada que después usarían Aksum y la Iglesia ortodoxa. Durante mucho tiempo se pensó que D'mt había sido poco más que una colonia de comerciantes sabeos llegados del actual Yemen; hoy los historiadores lo entienden como un reino autóctono africano que adoptó y transformó influencias arábigas, no como una simple sucursal de ellas.

Tras la decadencia de D'mt, hacia el siglo V a.C., la región quedó fragmentada en pequeños reinos y ciudades-estado durante varios siglos. De esa fragmentación, y del control de las rutas que unían el interior con el mar Rojo, surgiría con el tiempo una potencia que marcaría para siempre la historia de la región: el reino de Aksum.

https://en.wikipedia.org/wiki/D%CA%BFmthttps://en.wikipedia.org/wiki/History_of_Eritreahttps://www.britannica.com/place/Eritrea/History

El reino de Aksum: Adulis, el mar Rojo y el cristianismo temprano

Entre los siglos I y VII de nuestra era, el reino de Aksum se convirtió en una de las grandes potencias del mundo antiguo, mencionada por autores griegos y romanos a la altura de Roma, Persia y China. Aunque su capital, Aksum, estaba en la actual Tigray etíope, su ventana al mundo era eritrea: el puerto de Adulis, en la bahía de Zula, sobre el mar Rojo, fue durante siglos la gran puerta comercial del Cuerno de África.

Por Adulis salían marfil, oro, incienso, caparazones de tortuga, pieles de rinoceronte y esclavos, y entraban tejidos, vino, aceite, vidrio y metales del Mediterráneo, de Egipto, de Arabia y de la India. Un manual de navegación griego del siglo I, el Periplo del mar Eritreo, describe con detalle este comercio, y siglos más tarde el viajero Cosmas Indicopleustes copió allí el célebre Monumentum Adulitanum. Aksum acuñó su propia moneda en oro, plata y bronce —algo excepcional para un Estado africano de la época— y extendió su influencia hasta el otro lado del mar Rojo, en el Yemen.

El hecho decisivo llegó en el siglo IV. Hacia el año 333, el rey Ezana se convirtió al cristianismo, influido por Frumencio, un joven cristiano de Tiro que llegó a la corte y sería consagrado primer obispo de Aksum. Ezana hizo del cristianismo la religión del reino y fue uno de los primeros gobernantes del mundo en poner la cruz en sus monedas. Aksum se convirtió así en uno de los primeros Estados cristianos de la historia, junto con Armenia y el Imperio romano, y esa fe echó raíces tan hondas que la Iglesia ortodoxa tewahedo sigue siendo, diecisiete siglos después, uno de los pilares de la identidad de Eritrea. La expansión del islam por el mar Rojo, a partir del siglo VII, fue cerrando las rutas comerciales de Aksum, que entró en una lenta decadencia; Adulis quedó en ruinas, tragado por el olvido, hasta que la arqueología moderna volvió a sacarlo a la luz.

https://en.wikipedia.org/wiki/Kingdom_of_Aksumhttps://en.wikipedia.org/wiki/Adulishttps://en.wikipedia.org/wiki/Ezana_of_Axum

El islam, los otomanos y los egipcios en la costa

Con la decadencia de Aksum, el centro de gravedad de la región se desplazó hacia el interior cristiano, mientras la costa del mar Rojo entraba en la órbita del islam. Desde muy temprano, comerciantes y predicadores musulmanes se asentaron en los puertos y en las islas Dahlak, que a partir del siglo IX fueron sede de un sultanato próspero, célebre por sus pescadores de perlas y por sus estelas funerarias en árabe, hoy testimonio mudo de aquella época.

La costa eritrea se pobló así de una sociedad musulmana, mercantil y cosmopolita, en contraste con las tierras altas cristianas del interior. Los pueblos afar, saho, tigre y rashaida, entre otros, fueron tejiendo en el litoral y en las llanuras un mundo distinto, ligado al comercio marítimo, a la pesca y al pastoreo del camello.

En el siglo XVI, la gran potencia del momento llamó a la puerta. En 1557, el Imperio otomano, en plena expansión, tomó el puerto de Massawa y la vecina Arqiqo bajo el mando de Özdemir Pasha, y organizó la provincia de Habesh, gobernada desde la costa. El control otomano nunca penetró mucho tierra adentro —se estrelló contra la resistencia de los reinos cristianos del altiplano y quedó reducido de hecho a una franja litoral—, pero se prolongó durante siglos. Más tarde, en el siglo XIX, el Egipto del jedive Ismail, formalmente vasallo otomano, tomó el relevo y ocupó Massawa en 1865, extendiendo su dominio por la costa y llegando incluso a chocar con el Imperio etíope. Cuando la revuelta mahdista en Sudán obligó a Egipto a replegarse, dejó la puerta abierta a una nueva potencia recién llegada al reparto de África: Italia.

https://en.wikipedia.org/wiki/Habesh_Eyalethttps://en.wikipedia.org/wiki/Dahlak_Archipelagohttps://www.britannica.com/place/Eritrea/History

La colonia italiana y Asmara, la "piccola Roma" art déco

La aventura colonial italiana en Eritrea empezó casi por casualidad. En 1869, una compañía naviera genovesa, la Rubattino, compró la bahía de Assab a un sultán local; en 1882 el Estado italiano asumió la posesión, y en 1885, con la aquiescencia británica, ocupó Massawa tras la retirada egipcia. Desde esos puertos, Italia fue extendiendo su control por el interior hasta que, el 1 de enero de 1890, proclamó oficialmente la Colonia Eritrea, cuyo nombre —del griego Erythra Thalassa, "mar Rojo"— reunía por primera vez bajo una sola frontera a pueblos y territorios que nunca habían formado una unidad política. Es el acta de nacimiento de la Eritrea moderna, paradójicamente trazada por una potencia extranjera.

El expansionismo italiano chocó pronto con el Imperio etíope. En 1896, el ejército de Menelik II aplastó a los invasores en la batalla de Adua, una de las mayores derrotas coloniales europeas en África, que frenó las ambiciones italianas hacia el sur pero consolidó su dominio sobre Eritrea. En 1897, la capital se trasladó de la calurosa Massawa a Asmara, en la meseta a más de 2.300 metros, de clima templado. Para unir ambas ciudades, los italianos tendieron una proeza de ingeniería: el ferrocarril Massawa-Asmara, que baja más de dos kilómetros de desnivel entre puentes, túneles y curvas imposibles.

La gran transformación llegó con el fascismo. A partir de 1935, con Eritrea convertida en base y trampolín para la invasión de Etiopía, Mussolini volcó enormes recursos en Asmara. Arquitectos italianos la convirtieron en un laboratorio de la modernidad: racionalismo, art déco, futurismo y monumentalismo se plasmaron en más de cuatro mil edificios, entre ellos la estación de servicio Fiat Tagliero de 1938, con sus alas de hormigón de treinta metros como un avión a punto de despegar, el Cinema Impero de 1937 o el mercado, los cafés de mármol y las villas. Por eso se la llamó la "piccola Roma", la pequeña Roma de África. En 2017, la UNESCO inscribió Asmara en la lista de Patrimonio de la Humanidad como "ciudad modernista de África", el primer sitio moderno de este tipo reconocido en el continente. Pero detrás del esplendor arquitectónico había un régimen colonial rígidamente racista, con barrios segregados y leyes que reservaban lo mejor a los italianos y relegaban a los eritreos a una ciudadanía de segunda.

https://en.wikipedia.org/wiki/Italian_Eritreahttps://whc.unesco.org/en/list/1550/https://www.worldhistory.org/article/2695/italian-colonialis

Los británicos, la federación y la anexión a Etiopía

La Segunda Guerra Mundial puso fin al dominio italiano. En la primavera de 1941, tras la durísima batalla de Keren —una de las más sangrientas de la campaña de África Oriental, librada entre febrero y marzo entre montañas casi verticales—, las tropas británicas y de la Commonwealth derrotaron al ejército italiano y ocuparon Eritrea. Comenzó así la Administración Militar Británica, que gobernaría el territorio durante más de una década, desmantelando parte de su industria pero abriendo, por primera vez, cierto espacio a la vida política y a la prensa eritreas.

Al terminar la guerra, el destino de Eritrea quedó en manos de las grandes potencias y de las recién nacidas Naciones Unidas. El país estaba dividido: unos querían la independencia, otros la unión con Etiopía —impulsada sobre todo entre sectores cristianos del altiplano y por la Iglesia—, y otros la partición. Incapaces de acordar la independencia, y presionados por los intereses estratégicos de Estados Unidos y del emperador Haile Selassie, en 1950 la ONU adoptó una solución de compromiso: en 1952, Eritrea quedó federada con Etiopía como una unidad autónoma, con su propio parlamento, bandera e idiomas oficiales, pero bajo la corona etíope.

La federación duró poco y mal. Desde el principio, Haile Selassie fue vaciándola de contenido: prohibió los partidos, censuró la prensa, impuso el amárico en las escuelas en lugar del tigriña y el árabe, y desmontó una a una las instituciones autónomas. El desenlace llegó en 1962, cuando el parlamento eritreo —bajo fuerte presión y, según muchos, de forma fraudulenta— votó su propia disolución y Eritrea fue anexada como la decimocuarta provincia de Etiopía. Para buena parte de los eritreos, aquello no fue una unión sino una anexión forzada, la traición de una promesa. La vía política se había cerrado; se abría la de las armas.

https://en.wikipedia.org/wiki/Battle_of_Kerenhttps://en.wikipedia.org/wiki/Federation_of_Ethiopia_and_Erihttps://en.wikipedia.org/wiki/History_of_Eritrea

Treinta años de guerra: el FPLE y la independencia

El 1 de septiembre de 1961, un antiguo bandolero convertido en símbolo nacional, Hamid Idris Awate, disparó los primeros tiros contra la policía etíope en las llanuras del oeste. Es la fecha que Eritrea celebra como el inicio de su lucha armada. Al frente estaba el Frente de Liberación de Eritrea (FLE), de base sobre todo musulmana y de las tierras bajas, que llevó la guerra de guerrillas a todo el territorio.

Con los años, tensiones internas, religiosas y regionales dividieron el movimiento. De esas escisiones surgió, a comienzos de los años setenta, el Frente Popular de Liberación de Eritrea (FPLE), de orientación marxista y nacionalista, que reunía a cristianos y musulmanes bajo la consigna de la unidad y en el que despuntó un joven combatiente llamado Isaias Afwerki. Tras una cruenta guerra civil entre ambos frentes, el FPLE se impuso como fuerza hegemónica de la resistencia. La caída del emperador y la llegada al poder en Etiopía del Derg, la junta militar marxista de Mengistu Haile Mariam, endureció aún más el conflicto: con armamento soviético, Etiopía lanzó ofensivas masivas y bombardeos que estuvieron a punto de aniquilar a los rebeldes a fines de los setenta.

El FPLE se replegó entonces a las montañas del norte, en torno a Nakfa, y organizó allí una de las resistencias más asombrosas del siglo XX: durante una década sostuvo un Estado clandestino en trincheras y cuevas, con hospitales, escuelas, talleres y hasta imprentas bajo tierra, con una notable participación de mujeres combatientes. Nakfa, jamás reconquistada, se volvió el símbolo de la tenacidad eritrea; su nombre bautizaría luego la moneda nacional. En los años ochenta el viento cambió. Debilitado el Derg y aliado el FPLE con las guerrillas etíopes que combatían a Mengistu, la ofensiva final fue arrolladora: en mayo de 1991, los combatientes eritreos entraron en Asmara y expulsaron al último soldado etíope. Treinta años de guerra, con decenas de miles de muertos y cientos de miles de exiliados, terminaban en victoria.

https://en.wikipedia.org/wiki/Eritrean_War_of_Independencehttps://en.wikipedia.org/wiki/History_of_Eritreahttps://www.ebsco.com/research-starters/history/eritrea-begi

Independencia, guerra con Etiopía y el régimen cerrado

Tras la victoria militar de 1991, el FPLE instaló un gobierno provisional y esperó dos años para formalizar la independencia. En abril de 1993, bajo supervisión de la ONU, los eritreos votaron en un referéndum: un 99,8 % se pronunció por la independencia. El 24 de mayo de 1993, Eritrea proclamó su soberanía y fue admitida en las Naciones Unidas. Isaias Afwerki, líder del FPLE —refundado como partido único, el Frente Popular por la Democracia y la Justicia—, asumió la presidencia. Los primeros años trajeron esperanza, reconstrucción y una relativa cordialidad con la nueva Etiopía de Meles Zenawi.

Esa esperanza se rompió en 1998. Una disputa por la localidad fronteriza de Badme desató una guerra brutal entre Eritrea y Etiopía que, entre 1998 y 2000, causó decenas de miles de muertos —algunas estimaciones hablan de más de setenta mil— en combates de trincheras que recordaron a la Primera Guerra Mundial. El Acuerdo de Argel, firmado el 12 de diciembre de 2000, puso fin a los combates y creó una comisión de fronteras que en 2002 falló a favor de Eritrea en Badme; Etiopía se negó a acatarlo, y la frontera quedó militarizada y cerrada durante casi dos décadas, en un estado de "ni guerra ni paz".

Ese conflicto sirvió de coartada para clausurar el país por dentro. La Constitución aprobada en 1997 nunca se implementó; no ha habido elecciones nacionales; la prensa independiente fue clausurada en 2001 y numerosos disidentes, entre ellos el grupo de altos dirigentes conocido como el "G-15", fueron detenidos sin juicio. El servicio nacional, previsto en principio por dieciocho meses, se transformó de hecho en un servicio de duración indefinida —el programa Warsai-Yikealo, desde 2002—, que obliga a hombres y mujeres a años de trabajo militar y civil mal remunerado. Estos son datos ampliamente documentados por Naciones Unidas y por organizaciones de derechos humanos, y explican en buena parte el enorme éxodo de jóvenes eritreos que emprenden rutas migratorias peligrosísimas. Conviene consignarlos con la misma sobriedad factual con que se cita cualquier otro tramo de esta historia, sin épica ni caricatura.

https://en.wikipedia.org/wiki/Isaias_Afwerkihttps://en.wikipedia.org/wiki/Eritrean%E2%80%93Ethiopian_Warhttps://en.wikipedia.org/wiki/Algiers_Agreement_(2000)

Eritrea hoy

Eritrea entra en su cuarta década de vida independiente como uno de los países más reservados y menos visitados del mundo, a veces llamado —con exageración periodística, pero no sin motivo— la "Corea del Norte de África". Su economía se apoya en la minería (sobre todo el oro y los minerales de la mina de Bisha), en la agricultura de subsistencia y en las remesas de una enorme diáspora repartida por Europa, Norteamérica, Israel y el golfo Pérsico. La moneda nacional, el nakfa, introducida en 1997, lleva el nombre del pueblo-símbolo de la resistencia.

En 2018 pareció abrirse una rendija de esperanza: el nuevo primer ministro etíope, Abiy Ahmed, aceptó el fallo fronterizo de 2002, y ambos países firmaron una declaración de paz que le valió a Abiy el Premio Nobel. La frontera se reabrió brevemente, familias separadas por veinte años volvieron a abrazarse y vuelos y llamadas se restablecieron. Sin embargo, la apertura fue efímera: la frontera volvió a cerrarse, y entre 2020 y 2022 el ejército eritreo intervino de forma sangrienta en la guerra de Tigray, en el norte de Etiopía, lo que devolvió al país al aislamiento y a las acusaciones internacionales.

Y sin embargo, más allá de la política, Eritrea conserva tesoros que muy pocos ven. La Asmara modernista, intacta y silenciosa, con sus cafés donde todavía se sirve macchiato al estilo italiano; el ferrocarril de vapor que baja al mar Rojo; las islas Dahlak casi vírgenes; las ruinas milenarias de Adulis, Qohaito y Metera; el mercado de camellos de Keren. Es un país de gente hospitalaria y orgullosa, con una de las tasas de criminalidad más bajas del continente, que arrastra el peso de su historia reciente pero que se sabe heredero de tres mil años de civilización a orillas del mar Rojo. Su gran asignatura pendiente sigue siendo la misma por la que luchó tres décadas: una libertad plena que todavía no llega del todo.

https://en.wikipedia.org/wiki/Eritreahttps://en.wikipedia.org/wiki/History_of_Eritreahttps://www.britannica.com/place/Eritrea/History

🗺️ Historia por provincia / estado

Asmara y la meseta central
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El mar Rojo: Massawa y Dahlak
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El norte: Keren y Anseba
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El sur histórico: Debub
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📚 Bibliografía

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