Holguín es una de esas ciudades cubanas que el viajero suele cruzar de camino a la playa, pero que merece una mirada propia. Capital del nordeste de la isla y una de las grandes urbes del oriente, es conocida como la 'Ciudad de los Parques' por la cantidad de plazas arboladas que jalonan su centro, donde late la vida cotidiana holguinera. Su símbolo es la Loma de la Cruz, una colina coronada por una cruz a la que se sube por una larga escalinata y desde la que se contempla toda la ciudad.
Pero el verdadero tesoro de Holguín está en su provincia. Aquí se encuentran algunas de las mejores playas de Cuba —Guardalavaca, Playa Pesquero, Playa Esmeralda—, de arena blanca y mar turquesa, que han convertido a la costa norte holguinera en uno de los grandes polos turísticos del país. Y aquí, además, está la historia más antigua: fue en estas costas, en 1492, donde Cristóbal Colón desembarcó por primera vez en Cuba y la describió como 'la tierra más hermosa que ojos humanos hayan visto'. La región conserva también un rico legado indígena taíno, con sitios arqueológicos únicos.
Esta guía recorre lo esencial de Holguín y su entorno con mirada práctica y cálida: qué ver en la ciudad de los parques, cómo aprovechar las playas de Guardalavaca, qué excursiones históricas y naturales no perderse (Gibara, Banes, el desembarco de Colón, el Cerro de Mayabe), dónde comer y cómo moverse. Holguín combina como pocos destinos la playa caribeña, la historia del descubrimiento y la herencia indígena de Cuba.
La región de Holguín tiene un lugar único en la historia de América: fue aquí, en la costa norte de la actual provincia, donde Cristóbal Colón desembarcó por primera vez en Cuba el 28 de octubre de 1492, durante su primer viaje, en un lugar que suele identificarse con la zona de Bariay. Maravillado por el paisaje, Colón habría escrito que era 'la tierra más hermosa que ojos humanos hayan visto'. Antes y después de los europeos, la zona estuvo densamente poblada por los taínos, cuya cultura dejó una huella excepcional en la región: el sitio arqueológico de Chorro de Maíta, cerca de Banes, es uno de los cementerios indígenas más importantes del Caribe, y la zona de Banes es considerada una de las de mayor riqueza arqueológica indocubana del país (de allí proviene el famoso ídolo de oro o 'ídolo de Banes'). La ciudad de Holguín como tal fue fundándose a partir del siglo XVII (su origen suele vincularse al capitán García Holguín, de quien tomaría el nombre), consolidándose como hato y luego como villa. Creció con la ganadería y la agricultura del fértil oriente. En el siglo XIX, la región participó intensamente en las guerras de independencia: fue tierra de mambises y de combates, y de aquí es oriundo el general Calixto García, una de las grandes figuras militares de la independencia cubana, que da nombre al parque central de la ciudad. Su trazado de plazas le valió el apodo de 'Ciudad de los Parques'. En el siglo XX y XXI, el desarrollo del turismo de playa en Guardalavaca y la costa norte convirtió a la provincia en uno de los principales destinos turísticos de Cuba. La historia completa está en nuestra página de historia.
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Origen, formación y qué dicen las fuentes.
Antes de la llegada de los europeos, la región de la actual Holguín, en el nordeste de Cuba, estaba densamente poblada por los taínos, pueblo indígena de lengua arahuaca que constituía la cultura más desarrollada de las Antillas. Vivían en aldeas de bohíos, cultivaban la tierra (yuca, maíz), pescaban y desarrollaban una rica vida ceremonial y artística. La fertilidad de la zona y su clima favorecieron una población indígena especialmente numerosa, lo que dejó una huella arqueológica excepcional.
La región de Banes, en particular, es considerada la de mayor riqueza arqueológica indocubana de toda Cuba. Allí y en sus alrededores se han hallado numerosos sitios y miles de objetos taínos. El más famoso es el sitio de Chorro de Maíta, uno de los cementerios indígenas más importantes excavados en el Caribe insular, donde aparecieron numerosos enterramientos que hoy se conservan y exhiben en un museo de sitio, ofreciendo una ventana única al mundo precolombino cubano.
De esta región proviene también una de las piezas más célebres de la arqueología cubana: el llamado 'ídolo de Banes', una pequeña figura de oro hallada en la zona, que se conserva en el Museo Indocubano Baní de Banes. Toda esta riqueza convierte a la provincia de Holguín en un lugar privilegiado para comprender la Cuba anterior a Colón y la cultura de los pueblos que habitaban la isla cuando llegaron los españoles.
La costa norte de Holguín tiene un lugar único en la historia universal: fue aquí donde Cristóbal Colón, durante su primer viaje a América, desembarcó por primera vez en suelo cubano, el 28 de octubre de 1492. El punto exacto es objeto de debate, pero la tradición y buena parte de los estudios lo sitúan en la zona de la bahía de Bariay, en la actual provincia de Holguín. Aquel desembarco marcó el inicio del contacto entre el mundo europeo y la Cuba indígena.
Según la tradición, Colón quedó tan deslumbrado por la belleza del paisaje —las montañas, la vegetación, las aguas— que escribió en su diario que era 'la tierra más hermosa que ojos humanos hayan visto', una frase que se ha convertido en emblema de la región y de Cuba entera. Los navegantes describieron también accidentes geográficos como una montaña de silueta característica (la 'Silla de Gibara') que les sirvió de referencia.
Para conmemorar este hito, en torno al quinto centenario del descubrimiento (1992) se creó en la zona de Bariay un parque monumento, con un conjunto escultórico conmemorativo, reconstrucciones de aldeas taínas y áreas interpretativas que recuerdan el encuentro entre los dos mundos. El sitio del desembarco de Colón es hoy uno de los grandes atractivos históricos de la provincia y un lugar cargado de simbolismo sobre el origen de la presencia europea en Cuba.
La ciudad de Holguín como núcleo urbano tiene un origen posterior al de las primeras villas coloniales de Cuba. La tradición vincula su nombre y su origen al capitán español García Holguín, a quien se habrían concedido en el siglo XVI tierras en la zona (un hato ganadero) que llevarían su apellido. En torno a esas tierras de pastoreo y agricultura fue surgiendo, con el tiempo, un asentamiento que se consolidaría como población a lo largo de los siglos siguientes.
El crecimiento de Holguín se dio principalmente entre los siglos XVII y XVIII, cuando el primitivo hato fue dando paso a un poblado estable, con su iglesia y su organización en torno a plazas. La fertilidad de la región y su vocación ganadera y agrícola sostuvieron su desarrollo. A diferencia de Baracoa o Santiago, Holguín no fue una de las villas fundacionales del siglo XVI, sino una ciudad de formación más gradual, que fue ganando importancia como centro del nordeste cubano.
Uno de los rasgos que definirían a Holguín fue su particular trazado urbano, organizado en torno a una sucesión de plazas o parques. Esa abundancia de espacios públicos arbolados le valdría con el tiempo el apodo de 'Ciudad de los Parques', una de sus señas de identidad. La ciudad se fue consolidando así como cabecera de una región próspera, con una vida urbana propia que florecería plenamente en los siglos XIX y XX.
Como buena parte del oriente cubano, Holguín y su región fueron escenario destacado de las guerras de independencia contra España en el siglo XIX. El oriente, más rebelde y alejado del poder colonial, fue cuna de muchos mambises (los combatientes independentistas) y de acciones militares decisivas, tanto en la Guerra de los Diez Años (1868-1878) como en la Guerra de Independencia iniciada en 1895.
La figura más célebre que dio Holguín a la causa de la independencia fue el general Calixto García Íñiguez, uno de los grandes jefes militares mambises, nacido en la ciudad. Calixto García participó en las distintas guerras independentistas y se convirtió en una de las figuras más respetadas del Ejército Libertador cubano. Su nombre preside hoy el parque central de Holguín, donde una estatua lo recuerda, y su casa natal es museo. La ciudad reivindica con orgullo a este prócer como uno de sus hijos más ilustres.
Un episodio local célebre de aquellas guerras quedó asociado a un edificio del centro, hoy Museo Provincial de Historia, conocido popularmente como 'La Periquera'. El curioso apodo proviene, según la tradición, de un hecho ocurrido durante los combates independentistas, cuando los soldados españoles asomados a sus balcones, con sus uniformes coloridos, habrían recordado a periquitos enjaulados. Estos relatos forman parte de la memoria patriótica de una ciudad profundamente marcada por la lucha por la independencia.
La identidad urbana de Holguín está marcada por sus plazas. La ciudad creció encadenando parques —el Calixto García, el San Isidoro, el San José, entre otros—, espacios arbolados que funcionan como centros de la vida social en cada barrio. Esa característica le valió el cariñoso apodo de 'Ciudad de los Parques', uno de los rasgos por los que es conocida en toda Cuba. Recorrer la ciudad es, en buena medida, ir de un parque a otro.
Dominando la urbe se alza la Loma de la Cruz, una colina coronada por una cruz a la que se sube por una monumental escalinata de cientos de escalones. La cruz tiene origen en una tradición religiosa colonial, y cada 3 de mayo se celebra allí la festividad de la Santa Cruz. De esa tradición religiosa, combinada con expresiones culturales, nacieron las Romerías de Mayo, que con el tiempo se transformaron en uno de los acontecimientos culturales más importantes de la ciudad: un encuentro de arte joven, música, teatro y religiosidad que cada comienzo de mayo llena Holguín de actividad.
A lo largo del siglo XX y XXI, Holguín consolidó además su papel como gran ciudad del oriente y como centro de servicios de una provincia que vivió una profunda transformación con el desarrollo del turismo. Las playas de Guardalavaca y la costa norte convirtieron a la región en uno de los principales polos turísticos de Cuba, complementando el atractivo histórico (el desembarco de Colón, el legado taíno) con el de sol y playa. Hoy, Holguín combina su carácter de ciudad de parques y de fuerte raíz patriótica con su condición de puerta de entrada a uno de los litorales más bellos del país.