El norte del país está cubierto por la gran selva ecuatorial de la cuenca del Congo, el segundo bosque tropical más extenso del mundo después del Amazonas y una pieza clave en la lucha contra el cambio climático. Es un océano verde de árboles gigantes, ríos anchos y humedales, que se prolonga a través de varios países y que alberga inmensas turberas —depósitos de materia orgánica— capaces de almacenar cantidades enormes de carbono. Se lo considera, con razón, uno de los grandes pulmones y "sumideros" de carbono de la Tierra.
Esta selva es también el hogar ancestral de los pueblos aka y baka, cazadores-recolectores del bosque con un conocimiento profundísimo de su entorno y una música polifónica reconocida por la UNESCO. Y es uno de los últimos grandes refugios de fauna del planeta: aquí viven gorilas de llanura occidental, chimpancés, elefantes de bosque, búfalos, bongos y una increíble diversidad de aves e insectos, muchos de ellos difíciles de ver en cualquier otro lugar.
El río Sangha, afluente del Congo, es la gran vía de esta región. A sus orillas está Ouésso, la principal ciudad del norte selvático, puerta de entrada logística a los parques y punto de encuentro de la cultura del bosque y de los pueblos del río. Desde allí se organiza el acceso a dos de las áreas protegidas más extraordinarias de África: Odzala-Kokoua y Nouabalé-Ndoki.
El Parque Nacional Odzala-Kokoua es una de las joyas del Congo y uno de los mejores destinos de gorilas de toda África. Creado originalmente en 1935, es uno de los parques más antiguos del continente, y protege un vastísimo territorio de selva, sabanas y ríos en el noroeste del país. Se estima que en su interior viven varios miles de gorilas de llanura occidental, además de chimpancés, elefantes de bosque, búfalos y bongos.
Su gran particularidad son los "bais": claros pantanosos en medio de la selva, ricos en minerales, a los que acuden los animales a alimentarse y socializar. Desde plataformas de observación, los visitantes pueden ver elefantes de bosque, gorilas, búfalos y sitatungas congregarse en estos escenarios naturales únicos, en algunas de las experiencias de vida salvaje más impresionantes del planeta. El seguimiento de familias de gorilas habituadas permite, además, encuentros cercanos y respetuosos con estos grandes simios.
Odzala combina una biodiversidad excepcional con un modelo de turismo de bajo impacto y de conservación de largo plazo, gestionado junto a organizaciones internacionales y comunidades locales. En un país que apuesta cada vez más por el petróleo, parques como Odzala-Kokoua representan la otra gran riqueza del Congo —su naturaleza— y una alternativa de futuro basada en protegerla.
En el extremo norte, sobre la frontera con Camerún y la República Centroafricana, el Parque Nacional Nouabalé-Ndoki protege una de las selvas más intactas del planeta, tan poco tocada por el ser humano que se la ha apodado "el último Edén". Creado en 1993 y gestionado junto a la Wildlife Conservation Society, es célebre porque muchos de sus animales nunca habían visto humanos y no muestran miedo, lo que permite observaciones extraordinarias.
El parque forma parte del complejo Trinacional del Sangha, un área transfronteriza que comparten Congo, Camerún y la República Centroafricana y que la UNESCO inscribió como Patrimonio de la Humanidad en 2012 por su valor natural excepcional. En su interior están algunos de los "bais" más famosos de África: sobre todo Mbeli Bai, un gran claro pantanoso que funciona como observatorio natural, donde investigadores y visitantes contemplan durante horas a familias enteras de gorilas de llanura y a elefantes de bosque reunirse en el agua. Décadas de estudio en Mbeli Bai han transformado lo que sabemos sobre el comportamiento de los gorilas.
Nouabalé-Ndoki es un símbolo de lo que el Congo puede ofrecer al mundo: una selva primaria casi virgen, poblada de gorilas, chimpancés y elefantes, protegida de la tala y la caza furtiva. Es un destino remoto y difícil, al que se llega tras un largo viaje por pista y por río desde Ouésso, pero también uno de los lugares más puros y sobrecogedores que quedan en la Tierra.