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Historia del país

Historia de Congo

Los primeros pueblos: cazadores del bosque y la expansión bantú

Los habitantes más antiguos del actual Congo fueron los pueblos cazadores-recolectores de la selva ecuatorial, ancestros de los grupos que hoy conocemos como aka (o mbenga) y baka (o bayaka), a menudo llamados "pigmeos", un término cada vez más rechazado por peyorativo. Durante milenios vivieron en las densas selvas del norte, con un conocimiento profundísimo del bosque, de sus plantas, sus mieles y sus animales, y con una música polifónica que la UNESCO reconoció como patrimonio de la humanidad. Todavía hoy forman una minoría que ronda el uno y medio por ciento de la población y que lucha por sus derechos y sus territorios.

A partir del primer milenio antes de nuestra era, y sobre todo en los primeros siglos de la era cristiana, llegó la gran expansión bantú: oleadas de pueblos agricultores y trabajadores del hierro que, partiendo de la región entre la actual Nigeria y Camerún, se desplazaron por buena parte de África central, oriental y austral. En el territorio congoleño se asentaron los grupos que todavía definen su mapa humano: los kongo (bakongo) del sur y el suroeste, el pueblo más numeroso del país; los teke (o tio) de las mesetas del centro; los mbochi del norte; y los sangha y otros pueblos de la selva septentrional.

De esa larga convivencia entre cazadores del bosque y agricultores bantúes nació el mosaico étnico y lingüístico congoleño, con decenas de pueblos y lenguas. El lingala y el kituba (una forma simplificada del kikongo) se volverían, con el tiempo, las grandes lenguas vehiculares, mientras el francés llegaría mucho después, con la colonización. Sobre esa base humana se levantarían, siglos antes de los europeos, reinos y redes comerciales propias.

https://en.wikipedia.org/wiki/History_of_the_Republic_of_thehttps://www.britannica.com/place/Republic-of-the-Congo/Peoplhttps://en.wikipedia.org/wiki/Aka_people

El Reino de Loango, la órbita del Kongo y el comercio

Mucho antes de la llegada de los europeos, el suroeste del actual Congo fue el corazón de un Estado africano poderoso: el Reino de Loango, fundado por el pueblo vili (bavili) —un grupo emparentado con los kongo— probablemente antes de 1485, en la cuenca de los ríos Kouilou y Niari. Loango floreció, sobre todo, entre mediados del siglo XVI y el siglo XIX. Era una monarquía organizada, con un rey (el Maloango) en su capital, Buali, y una economía basada en la agricultura, la pesca, la sal marina, la metalurgia del cobre y una notable industria textil: los famosos paños de rafia de Loango se usaban como moneda y se comerciaban por toda la región.

Loango no estaba solo. Al sur se extendía la esfera del gran Reino del Kongo, uno de los Estados africanos más célebres, centrado en la actual Angola y el oeste de la RD Congo; los vili y otros pueblos de la costa formaban parte de esa amplia constelación cultural kongo. Y hacia el interior, en las mesetas del centro, dominaba el Reino Teke o Anziku (también llamado reino Tio), cuyo soberano, el Makoko, controlaba las tierras al norte del Pool Malebo, el ensanchamiento del río Congo que parece un lago antes de despeñarse en rápidos hacia el mar. Estos reinos comerciaban entre sí marfil, cobre, telas, sal, alimentos y personas esclavizadas.

Loango, en particular, se volvió un intermediario clave: obtenía productos y cautivos del interior y los canalizaba hacia la costa, donde se cruzaban las rutas del comercio de larga distancia. Era un mundo mercantil africano, sofisticado y autónomo, con sus jerarquías, sus gremios y sus rituales, que llevaba siglos funcionando cuando, a fines del siglo XV, aparecieron en el horizonte las primeras velas europeas y todo empezó a cambiar.

https://www.britannica.com/place/Kingdom-of-Loangohttps://en.wikipedia.org/wiki/Kingdom_of_Loangohttps://en.wikipedia.org/wiki/Teke_Kingdom

Los portugueses y la trata atlántica en la costa de Loango

El navegante portugués Diogo Cão alcanzó la desembocadura del río Congo en 1483, y a partir de entonces la costa quedó incorporada a las rutas atlánticas europeas. Al principio, el comercio de la costa de Loango giró en torno al marfil, el cobre, las maderas tintóreas y los tejidos: durante buena parte de los siglos XVI y XVII, los europeos —portugueses primero, luego neerlandeses, ingleses y franceses— venían a buscar esos productos, no personas. Loango conservó su independencia y negoció con todos, sin dejarse someter como sí ocurrió, más al sur, con el Reino del Kongo.

Pero desde fines del siglo XVII y a lo largo del XVIII, la demanda de mano de obra esclava para las plantaciones de América lo transformó todo. La llamada "Costa de Loango", con sus puertos de Loango, Malemba y Cabinda, se convirtió en una de las grandes regiones exportadoras de esclavos de toda África. Se estima que a lo largo de la historia de la trata más de dos millones de personas fueron embarcadas desde esta costa, capturadas en un vastísimo interior que abarcaba territorios de los actuales Congo, RD Congo, Gabón, Angola y más allá. Es un pasado brutal que hay que nombrar con precisión: hombres, mujeres y niños arrancados de sus comunidades, marchados encadenados hasta el litoral y vendidos a los barcos negreros.

El sitio de Loango, con su antiguo puerto de embarque y su "camino de los esclavos", es hoy un lugar de memoria de esa tragedia. La abolición progresiva de la trata por las potencias europeas en el siglo XIX quitó a Loango su principal fuente de ingresos y aceleró su decadencia: hacia la década de 1880, el reino, antaño poderoso, se había fragmentado en una multitud de pequeños grupos. Justo entonces, cuando la costa se debilitaba, se acercaba desde el interior otro tipo de conquista, la colonial.

https://www.britannica.com/place/Kingdom-of-Loangohttps://en.wikipedia.org/wiki/Loango_Slavery_Harbourhttps://soas-repository.worktribe.com/output/391453/the-exte

Brazza, Makoko y la fundación de Brazzaville (1880)

La conquista europea del interior tuvo un protagonista singular: Pierre Savorgnan de Brazza, un explorador nacido en Italia en 1852 y nacionalizado francés, oficial de la marina, recordado por su carácter afable y por haber preferido los tratados a las armas. En sus expediciones remontando el río Ogooué y el Congo, Brazza buscaba abrir para Francia una vía hacia el corazón del continente y adelantarse a las ambiciones del rey Leopoldo II de Bélgica, que operaba en la otra orilla.

El paso decisivo llegó en 1880. En septiembre de ese año, Brazza firmó un tratado con el Makoko, el soberano del reino Teke, que ponía sus tierras bajo protección francesa a cambio de garantías frente a sus rivales. El 3 de octubre de 1880, Brazza fundó un puesto militar y comercial en la aldea de Mfoa, sobre la orilla derecha del Pool Malebo, en el sitio que llevaría su nombre: Brazzaville. Enfrente, en la orilla izquierda, crecería Léopoldville, la futura Kinshasa, capital del Congo belga. El río quedó, así, convertido en frontera entre dos imperios.

El tratado con el Makoko fue fundamental: dio a Francia un título "legal" que hizo valer en la Conferencia de Berlín de 1884-85, donde las potencias europeas se repartieron África sobre el papel. La orilla derecha quedó para Francia; la izquierda, para Leopoldo. Sobre esa base nació la colonia del Congo Francés, más tarde llamada Congo Medio (Moyen-Congo). Brazzaville se convirtió en 1898 en su capital y, en 1910, en la capital de toda el África Ecuatorial Francesa, la federación colonial que agrupaba a Gabón, Congo, Ubangui-Chari (hoy República Centroafricana) y Chad. La ciudad de Brazza pasó a ser el centro administrativo de un imperio.

https://www.britannica.com/biography/Pierre-de-Brazzahttps://blackpast.org/global-african-history/brazzaville-conhttps://www.britannica.com/place/Republic-of-the-Congo/The-c

El escándalo de las concesionarias y el ferrocarril Congo-Océan

La colonia debía ser rentable, y Francia eligió el camino más brutal para lograrlo. Alrededor de 1899, el gobierno repartió casi todo el Congo Francés entre unas cuarenta compañías concesionarias privadas, a las que entregó el monopolio de explotar enormes territorios —su caucho, su marfil, sus maderas— a cambio de un canon. El resultado fue un sistema de saqueo y de trabajo forzado: las compañías exigían cuotas de caucho a las poblaciones locales bajo amenaza de castigos, rehenes y violencia, en un régimen tristemente parecido al del vecino Congo de Leopoldo. Los abusos fueron tan escandalosos que provocaron denuncias e investigaciones incluso en Francia.

El símbolo máximo de esa etapa fue el ferrocarril Congo-Océan (CFCO), lanzado en 1921 para unir Brazzaville con el nuevo puerto atlántico de Pointe-Noire —512 kilómetros de vías a través de la selva y los montes del Mayombe— y así poder exportar las riquezas del interior. Su construcción, que se prolongó hasta 1934, fue una de las más mortíferas del continente: se calcula que murieron entre quince mil y más de veinte mil trabajadores africanos, reclutados a la fuerza en toda la federación y sometidos a jornadas agotadoras, enfermedades, hambre y accidentes. El escritor André Gide, que visitó la región, denunció aquel horror en su Viaje al Congo (1927), y el ferrocarril quedó en la memoria como una obra levantada literalmente sobre huesos.

La Segunda Guerra Mundial le dio a Brazzaville un protagonismo inesperado. Tras la caída de Francia en 1940, la ciudad se sumó a la Francia Libre del general De Gaulle y funcionó como capital simbólica de esa Francia que resistía. En 1944, De Gaulle reunió allí la célebre Conferencia de Brazzaville, que prometió ciertas reformas en las colonias africanas. Aunque no habló de independencia, aquel encuentro y la posguerra abrieron un tiempo nuevo: los africanos empezaron a organizarse, a tener representación política y a exigir derechos que terminarían por hacer inviable el viejo orden colonial.

https://en.wikipedia.org/wiki/List_of_concessionnaires_of_thhttps://news.stanford.edu/stories/2021/07/deadly-railroad-prhttps://www.britannica.com/place/Republic-of-the-Congo/The-c

La independencia de 1960 y el abbé Youlou

La descolonización se aceleró en los años cincuenta. En 1958, en el marco de la Comunidad Francesa impulsada por De Gaulle, el Congo Medio se convirtió en la República del Congo, con autonomía interna. Y el 15 de agosto de 1960 el país alcanzó la independencia plena. Su primer presidente fue Fulbert Youlou, un sacerdote católico suspendido de sus funciones —conocido como el "abbé Youlou"— que había construido una gran base política en el sur, entre los bakongo, y que gobernó con un estilo personalista y pro-occidental.

El mandato de Youlou fue breve y tenso. Las rivalidades étnicas y regionales, el malestar sindical y las acusaciones de corrupción minaron su gobierno. En agosto de 1963, tres días de protestas obreras y populares en Brazzaville —recordados como los "Trois Glorieuses", las "Tres Jornadas Gloriosas"— lo forzaron a renunciar. El poder pasó a Alphonse Massamba-Débat, que llevó al país hacia posiciones cada vez más a la izquierda: en 1964 fundó un partido único, el Movimiento Nacional de la Revolución, y proclamó una vía "socialista científica", estrechando lazos con el bloque soviético, China y Cuba.

Eran los años de la Guerra Fría en África, y el pequeño Congo, con su capital histórica y su clase intelectual, se transformó en uno de los laboratorios del socialismo africano. Pero el proyecto de Massamba-Débat quedó atrapado entre las tensiones con los sindicatos, la juventud militante y, sobre todo, el ejército. El desenlace llegaría al final de la década, con un golpe que empujaría al Congo aún más a la izquierda y lo convertiría en pionero de algo inédito en el continente.

https://en.wikipedia.org/wiki/History_of_the_Republic_of_thehttps://en.wikipedia.org/wiki/Fulbert_Youlouhttps://www.britannica.com/place/Republic-of-the-Congo/Congo

La República Popular: el período marxista-leninista

En 1968, un joven capitán del ejército, Marien Ngouabi, encabezó un golpe de Estado que terminó de desplazar a Massamba-Débat. Al año siguiente, en 1969, Ngouabi dio un paso decisivo: proclamó la República Popular del Congo y fundó el Partido Congoleño del Trabajo (PCT) como partido único de vanguardia. Con ello, el Congo se convirtió en el primer Estado de África en declararse oficialmente marxista-leninista, adoptando incluso una bandera roja y una retórica de inspiración soviética. El país se alineó con el bloque del Este durante toda la Guerra Fría.

El período fue intenso y, por momentos, violento. Ngouabi impulsó nacionalizaciones y una fuerte presencia del Estado en la economía, pero también enfrentó conspiraciones y luchas internas. En marzo de 1977 fue asesinado en Brazzaville, en circunstancias nunca del todo esclarecidas. Tras un breve interregno, en 1979 asumió la presidencia otro militar del PCT, Denis Sassou Nguesso, del norte del país, que gobernaría de forma continua hasta 1992. Su primer largo mandato combinó el discurso socialista con un pragmatismo creciente: mientras mantenía la alianza con la URSS, el Congo desarrollaba su industria petrolera de la mano de compañías occidentales, sobre todo francesas.

Conviene contar esta etapa con sobriedad, sin caricaturas. El marxismo-leninismo congoleño dejó avances en educación y salud pública, y una identidad política que todavía pesa, pero también un partido único, restricciones a las libertades y una economía dependiente del petróleo y del Estado. Hacia fines de los años ochenta, la caída de los precios del crudo, la crisis de la deuda y el derrumbe del bloque soviético volvieron insostenible el modelo. En 1990, Sassou Nguesso aceptó abrir el juego, y una Conferencia Nacional Soberana, reunida en 1991, lo despojó de casi todo su poder y encaminó al país hacia elecciones libres.

https://en.wikipedia.org/wiki/History_of_the_Republic_of_thehttps://en.wikipedia.org/wiki/Denis_Sassou_Nguessohttps://www.britannica.com/place/Republic-of-the-Congo/Congo

Las guerras civiles de los 90 y el Congo de hoy

La apertura democrática fue esperanzadora y frágil a la vez. En 1992, en las primeras elecciones multipartidistas, Pascal Lissouba fue elegido presidente, y Sassou Nguesso quedó relegado. Pero la joven democracia se apoyaba en lealtades étnicas y regionales, y cada líder tenía su propia milicia armada: las "Cobras" de Sassou, los "Zulúes" y "Ninjas" de sus rivales. En 1993-1994, una primera guerra civil ensangrentó Brazzaville tras unas elecciones legislativas disputadas.

El estallido mayor llegó en 1997. En vísperas de nuevas elecciones, los enfrentamientos entre las fuerzas de Lissouba y las milicias de Sassou desataron una guerra abierta que devastó barrios enteros de la capital entre junio y octubre. Con el apoyo militar de Angola, que intervino a su favor, Sassou Nguesso se impuso y volvió al poder en octubre de 1997. La violencia continuó de forma intermitente hasta 1999, dejando decenas de miles de muertos y cientos de miles de desplazados, y marcó a fuego a toda una generación. Desde entonces, Sassou Nguesso ha gobernado el país de manera prácticamente ininterrumpida.

El Congo de hoy vive sobre todo del petróleo, que aporta la mayor parte de sus ingresos y exportaciones y lo ubica entre los principales productores del África subsahariana; también de la explotación forestal. Pero su otra gran riqueza es la selva: el país forma parte de la cuenca del Congo, el segundo bosque tropical más extenso del planeta después del Amazonas y una pieza clave contra el cambio climático, con inmensas turberas que almacenan carbono. En sus parques del norte —Odzala-Kokoua, Nouabalé-Ndoki— todavía viven miles de gorilas de llanura, elefantes de bosque y chimpancés. Ese equilibrio entre el petróleo y la selva, entre un poder personalista de largísima duración y una naturaleza extraordinaria, define al Congo-Brazzaville contemporáneo: un país pequeño, atravesado por su río, que carga con siglos de historia y que no hay que confundir jamás con su enorme vecino de enfrente.

https://en.wikipedia.org/wiki/Republic_of_the_Congo_Civil_Wahttps://www.britannica.com/place/Republic-of-the-Congo/Congohttps://news.mongabay.com/2021/12/layers-of-carbon-the-congo

🗺️ Historia por provincia / estado

Brazzaville y el río Congo
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📚 Bibliografía

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