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Historia de Burkina Faso

El poblamiento y los reinos mossi: el Mogho Naba y los gurmanché

Mucho antes de que existiera cualquier frontera, la meseta central de la actual Burkina Faso estaba habitada por pueblos agricultores emparentados con los gurunsi, los lobi, los bobo y los senufo, que trabajaban la tierra, el hierro y vivían en sociedades sin Estado centralizado. Sobre ese sustrato antiguo se montó, hacia los siglos XV y XVI, una de las formaciones políticas más sólidas y duraderas del África Occidental: los reinos mossi.

La tradición mossi hace remontar su origen a la princesa Yennenga, hija de un rey de Dagbon (en el actual norte de Ghana). Jinete y guerrera, Yennenga huyó a caballo, se unió a un cazador llamado Rialé y tuvo un hijo, Ouedraogo —"caballo macho", en honor al animal que la llevó—, a quien la leyenda considera el fundador del pueblo mossi. Sus descendientes crearon varios reinos, de los cuales el más poderoso fue el de Uagadugú (Wogodogo). Su soberano, el Mogho Naba ("señor del mundo"), gobernaba como emperador sobre los demás reinos mossi, con una corte de dignatarios, ministros y una organización política y militar notablemente estable. Junto a Uagadugú destacaron los reinos de Yatenga, Tenkodogo y Fada N'Gourma.

Al este, el pueblo gurmanché (o gourmantché) organizó su propio reino en torno a Fada N'Gourma, emparentado con los mossi pero con identidad propia. Estas monarquías, sostenidas por una caballería temible, dominaron la región durante siglos y resistieron los intentos de conquista de sus vecinos. Hasta hoy, la figura del Mogho Naba —cuya corte celebra cada viernes en Uagadugú la ceremonia del Nab-Yita o "falsa partida"— sobrevive como autoridad tradicional y símbolo vivo de esa herencia milenaria.

https://en.wikipedia.org/wiki/Mossi_Kingdomshttps://www.britannica.com/topic/history-of-Burkina-Fasohttps://en.wikipedia.org/wiki/Yennenga

Entre los grandes imperios del Sahel: oro, sal y caballos

Los reinos mossi no vivían aislados. A su alrededor florecían y se derrumbaban los grandes imperios del Sahel occidental —Ghana, Malí y, sobre todo, Songhai—, potencias que controlaban las rutas del comercio transahariano por las que circulaban el oro del sur, la sal del desierto, los tejidos, las cuentas y también los esclavos. La región de la actual Burkina Faso quedó en la periferia sur de ese sistema, como zona de frontera entre el mundo islámico saheliano del norte y los pueblos animistas del bosque al sur.

Esa posición fue fuente de riqueza y de conflicto. Los caballeros mossi de Yatenga llegaron a lanzar audaces incursiones hacia el norte, saqueando ciudades del imperio Songhai como Oualata y Tombuctú entre los siglos XIV y XVI. Pero, a diferencia de sus vecinos, los mossi resistieron con firmeza la islamización que avanzaba por el Sahel: sus soberanos conservaron durante mucho tiempo las creencias tradicionales, aunque tolerando la presencia de comerciantes y consejeros musulmanes en sus cortes. Esa combinación de apertura al comercio y fidelidad a la propia religión explica en parte su longevidad.

El comercio del oro dejó huellas monumentales. En el suroeste, las imponentes murallas de piedra de Loropéni —hoy el primer sitio del país declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO— formaban parte de una red de fortificaciones ligadas a la extracción y el comercio del oro, activa durante siglos y vinculada probablemente al pueblo lohron o koulango. Estas ruinas, de más de mil años de antigüedad, son el testimonio más elocuente de que estas tierras, lejos de ser un rincón olvidado, estuvieron plenamente insertas en las grandes redes económicas del África medieval.

https://en.wikipedia.org/wiki/Mossi_Kingdomshttps://whc.unesco.org/en/list/1225/https://www.britannica.com/topic/history-of-Burkina-Faso

La conquista francesa y el nacimiento del Alto Volta

El reparto colonial de África, acelerado tras la Conferencia de Berlín de 1884-85, alcanzó la meseta mossi a fines del siglo XIX. En 1896, las tropas francesas ocuparon Uagadugú y depusieron al Mogho Naba Wobgo (Boukary Koutou), que resistió y terminó huyendo hacia territorio británico. Hacia 1898, tras vencer también a los gurmanché y a otros pueblos, Francia había sometido la mayor parte del territorio de la actual Burkina Faso e incorporado la región al vasto conjunto del África Occidental Francesa.

La administración colonial fue dura. Se impusieron impuestos, trabajos forzados y reclutamientos que arrancaban a los hombres de sus aldeas para construir carreteras y vías férreas, o para trabajar en las plantaciones de la Costa de Marfil. Miles de voltaicos fueron enviados además como tirailleurs (soldados coloniales) a los frentes de las dos guerras mundiales. En 1919, Francia organizó el territorio como una colonia separada, el Alto Volta (Haute-Volta), llamada así por los tres ríos —el Volta Negro, el Rojo y el Blanco— que la atraviesan.

Pero el Alto Volta tuvo una existencia intermitente que revela hasta qué punto era una creación artificial del colonizador. En 1932, para abaratar costos, Francia disolvió la colonia y repartió su territorio entre la Costa de Marfil, el Sudán Francés (actual Malí) y el Níger. Solo en 1947, ante la presión de las élites mossi —que veían diluirse su identidad— y por conveniencia administrativa, la colonia fue reconstituida con sus antiguos límites. Ese vaivén dejó una marca: la conciencia de un territorio cuya existencia misma había que defender.

https://en.wikipedia.org/wiki/French_Upper_Voltahttps://www.britannica.com/topic/history-of-Burkina-Fasohttps://en.wikipedia.org/wiki/Upper_Volta

La independencia de 1960 y los años inestables

La descolonización llegó en cadena tras la Segunda Guerra Mundial. El 11 de diciembre de 1958, el Alto Volta se convirtió en república autónoma dentro de la Comunidad Francesa, y el 5 de agosto de 1960 alcanzó la independencia plena. Su primer presidente fue Maurice Yaméogo, líder de la Unión Democrática Voltaica, que pronto derivó hacia un régimen de partido único y hacia una gestión marcada por la corrupción y el autoritarismo.

El descontento estalló pronto. A comienzos de 1966, una ola de protestas populares y sindicales forzó la caída de Yaméogo, y el ejército tomó el poder con el general Sangoulé Lamizana a la cabeza. Empezaba así un largo ciclo de inestabilidad en el que se alternarían gobiernos militares, breves aperturas civiles y nuevos golpes de Estado. Lamizana gobernó, con distintas fórmulas, hasta 1980, cuando fue derrocado por otro golpe.

Los años siguientes fueron un carrusel de juntas militares. El país, uno de los más pobres del mundo, dependía de la exportación de algodón, de la ayuda externa y de las remesas de cientos de miles de voltaicos emigrados a la Costa de Marfil y a Ghana. Las sequías del Sahel de los años setenta agravaron el hambre y la miseria. En ese clima de crisis crónica y frustración con una clase política incapaz de dar respuestas, empezó a destacar una nueva generación de oficiales jóvenes, formados y politizados, entre los que sobresalía un capitán carismático: Thomas Sankara.

https://www.britannica.com/topic/history-of-Burkina-Fasohttps://blackpast.org/global-african-history/maurice-yameogohttps://en.wikipedia.org/wiki/Upper_Volta

Thomas Sankara y la revolución que rebautizó al país

Thomas Sankara había nacido el 21 de diciembre de 1949 en Yako. Militar de formación, panafricanista y marxista, se hizo popular por su honestidad, su austeridad y su verbo encendido. El 4 de agosto de 1983, un golpe de Estado encabezado por su amigo y compañero de armas Blaise Compaoré lo llevó al poder al frente del Consejo Nacional de la Revolución, con apenas 33 años. Empezaba una de las experiencias políticas más singulares y recordadas de la historia africana reciente.

El gesto más simbólico llegó al cumplirse el primer aniversario: el 4 de agosto de 1984, Sankara cambió el nombre del país. El Alto Volta —un nombre colonial— pasó a llamarse Burkina Faso, "la tierra de los hombres íntegros", combinando el mooré de los mossi (burkina, "integridad", "dignidad") y el dioula (faso, "patria"); a sus habitantes los llamó burkinabè, con un sufijo tomado del fulfuldé de los peul, de modo que el nuevo nombre integrara a las principales lenguas del país. También adoptó una nueva bandera y un himno propio.

El programa de Sankara fue radical y ambicioso. Impulsó campañas masivas de vacunación y alfabetización, plantó millones de árboles contra el avance del desierto, construyó escuelas, dispensarios y viviendas, promovió la producción y el consumo de lo nacional, redujo drásticamente los privilegios de los funcionarios —vendió los coches oficiales de lujo— y se convirtió en una de las primeras voces mundiales en denunciar la deuda externa como un instrumento de dominación. Defendió con fuerza los derechos de las mujeres, prohibió la mutilación genital femenina y la poligamia forzada, y nombró mujeres a puestos de gobierno. Su austeridad personal era legendaria. Pero la revolución también tuvo su cara autoritaria: tribunales populares, Comités de Defensa de la Revolución que a veces cometieron abusos, restricciones a los sindicatos y a la oposición. Ese doble filo, sumado a las tensiones con Francia y con vecinos poderosos, fue erosionando su base de apoyo.

El final llegó de forma brutal. El 15 de octubre de 1987, Thomas Sankara fue asesinado junto a doce colaboradores en un golpe de Estado encabezado por su antiguo aliado Blaise Compaoré. Tenía 37 años. Enterrado a toda prisa en una tumba anónima, se convirtió de inmediato en un mártir y en un icono panafricano cuya imagen —boina roja incluida— sigue inspirando a la juventud del continente. En 2022, un tribunal militar burkinés condenó a Compaoré en ausencia a cadena perpetua por su complicidad en el crimen.

https://en.wikipedia.org/wiki/Thomas_Sankarahttps://www.britannica.com/biography/Thomas-Sankarahttps://blackpast.org/global-african-history/sankara-thomas-

Los 27 años de Blaise Compaoré y la insurrección de 2014

Tras el asesinato de Sankara, Blaise Compaoré instauró un régimen que bautizó como la "Rectificación" y que se prolongaría durante 27 años, hasta 2014. Desmontó buena parte de las reformas revolucionarias, se acercó de nuevo a Francia y a las instituciones financieras internacionales, liberalizó la economía y se afianzó en el poder ganando elecciones repetidamente cuestionadas. Convirtió a Burkina Faso en un actor diplomático regional, mediando en conflictos de África Occidental, aunque también se lo vinculó a redes de tráfico de armas y diamantes en guerras vecinas.

Con el paso de los años, el desgaste fue inevitable. La corrupción, la impunidad —el caso Sankara y el asesinato en 1998 del periodista Norbert Zongo, que investigaba al entorno presidencial, quedaron sin castigo— y la falta de horizonte alimentaron un malestar profundo. La chispa saltó cuando Compaoré intentó modificar la Constitución para eliminar el límite de mandatos y perpetuarse en el poder.

En octubre de 2014, cientos de miles de burkinabè salieron a la calle en una insurrección popular. Los manifestantes llegaron a incendiar la Asamblea Nacional en Uagadugú. Ante la presión imparable, Compaoré renunció el 31 de octubre de 2014 y huyó a la vecina Costa de Marfil. La caída del "Beau Blaise" fue celebrada como un segundo despertar cívico, y colocó de nuevo en el centro la figura de Sankara. Un año después, en septiembre de 2015, la guardia presidencial de élite (el RSP) intentó un golpe para frenar la transición, pero la movilización popular y la presión del propio ejército lo hicieron fracasar. En 2015 se celebraron elecciones y Roch Marc Christian Kaboré fue elegido presidente, reelegido en 2020.

https://en.wikipedia.org/wiki/2014_Burkina_Faso_uprisinghttps://www.britannica.com/topic/history-of-Burkina-Fasohttps://en.wikipedia.org/wiki/Blaise_Compaor%C3%A9

La crisis del Sahel y los golpes de 2022

La joven democracia burkinesa apenas tuvo tiempo de consolidarse. A partir de 2015, la violencia yihadista que ya azotaba a Malí se desbordó sobre Burkina Faso. Grupos armados vinculados a Al Qaeda —agrupados en el JNIM— y al autodenominado Estado Islámico en el Gran Sáhara comenzaron a operar en el norte y el este del país, atacando aldeas, escuelas, iglesias, mezquitas y puestos militares. La inseguridad se extendió como una mancha: miles de muertos, más de dos millones de desplazados internos y amplias zonas del territorio fuera del control efectivo del Estado, sobre todo en el Sahel y el norte, en torno a ciudades como Dori y pueblos como Gorom-Gorom.

La incapacidad de los gobiernos para frenar esa espiral de violencia derivó en un doble golpe de Estado en un solo año. El 24 de enero de 2022, un grupo de militares encabezado por el teniente coronel Paul-Henri Sandaogo Damiba derrocó al presidente Kaboré, acusándolo de no haber sabido enfrentar el terrorismo. Ocho meses después, el 30 de septiembre de 2022, un nuevo golpe —esta vez liderado por el joven capitán Ibrahim Traoré— derrocó a Damiba con el mismo argumento: la situación de seguridad seguía deteriorándose. Traoré, de apenas 34 años, asumió como presidente de la transición.

Estos hechos conviene contarlos con sobriedad, porque son recientes y siguen abiertos. El nuevo gobierno militar giró hacia una retórica soberanista y panafricanista que recupera la figura de Sankara, se distanció de Francia —cuyas tropas abandonaron el país— y estrechó lazos con Rusia. En 2023, Burkina Faso formó junto a Malí y Níger la Alianza de Estados del Sahel (AES), y en 2025 los tres países consumaron su salida de la CEDEAO (ECOWAS), el bloque regional. La violencia yihadista, sin embargo, no ha cedido, y la transición hacia un gobierno civil sigue sin fecha cierta. El país vive un momento de honda incertidumbre.

https://en.wikipedia.org/wiki/September_2022_Burkina_Faso_cohttps://en.wikipedia.org/wiki/January_2022_Burkina_Faso_couphttps://africacenter.org/spotlight/understanding-burkina-fas

Burkina Faso hoy: dignidad, cultura y desafíos

Burkina Faso es hoy uno de los países más pobres del mundo en términos económicos, pero también uno de los más ricos culturalmente de África Occidental. Con más de veinte millones de habitantes y unos sesenta grupos étnicos —mossi, peul, bobo, lobi, gurunsi, senufo, gurmanché y muchos más—, es un mosaico humano que ha sabido convivir con una notable tolerancia entre musulmanes, cristianos y practicantes de religiones tradicionales.

Su prestigio cultural es enorme. Uagadugú alberga el FESPACO, el mayor festival de cine de África, y el SIAO, el gran salón del artesanado africano; el país es célebre por su música, sus máscaras, su escultura en bronce y madera, y sus tejidos. Los burkinabè tienen fama en toda la región de ser gente hospitalaria, trabajadora y de una integridad que hace honor al nombre de su nación. El oro se ha convertido en su principal exportación, junto al algodón, aunque su riqueza mineral no siempre se traduce en bienestar para la población.

El presente, sin embargo, está marcado por la emergencia. La violencia yihadista mantiene desplazadas a millones de personas y ha hecho inaccesibles amplias zonas del país, en especial todo el norte saheliano. El futuro de la democracia, tras los golpes de 2022, es incierto. Para el viajero, esto significa que grandes regiones —Sahel, norte y este— están fuertemente desaconsejadas por motivos de seguridad, mientras que la vida cultural se concentra hoy en la capital y en el suroeste más tranquilo. Aun así, la historia de Burkina Faso —la de los reyes mossi a caballo, la de Sankara y su revolución, la de un pueblo que eligió llamarse "íntegro"— sigue latiendo con una fuerza que ningún conflicto ha logrado apagar.

https://www.britannica.com/place/Burkina-Fasohttps://en.wikipedia.org/wiki/Burkina_Fasohttps://www.britannica.com/topic/history-of-Burkina-Faso

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📚 Bibliografía

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