En el norte de las Tierras Altas del Este, la región de Nyanga ofrece una Zimbabwe inesperada: montañas verdes y frescas, praderas de altura, ríos truchícolas y bosques de pinos que poco tienen que ver con la sabana caliente del resto del país. Aquí se alza el monte Nyangani, con 2.592 metros la cumbre más alta de Zimbabwe, y caen las cataratas Mutarazi, entre las más altas de África.
Nyanga guarda además un enigma arqueológico. Toda la región está cubierta de antiguas estructuras de piedra: terrazas agrícolas en las laderas, fortines y misteriosos "pits" o fosos, obra de comunidades que cultivaron y criaron ganado en estas montañas durante siglos. Estos vestigios muestran que las Tierras Altas del Este estuvieron densamente pobladas mucho antes de la llegada de los europeos.
En la época colonial, Cecil Rhodes quedó prendado de la belleza de Nyanga y adquirió una vasta finca en la zona, hoy parte del parque nacional. La región se convirtió en un refugio de montaña para los colonos, con truchas introducidas en sus ríos y aire de tierras altas escocesas, y sigue siendo un destino predilecto para el senderismo, la pesca y el descanso.
Al sur de Nyanga, junto a la ciudad fronteriza de Mutare, se levantan las montañas Bvumba (o Vumba), cuyo nombre significa "niebla" o "neblina" en lengua local, y hacen honor a él: sus cumbres suelen amanecer envueltas en brumas que suben desde los valles de Mozambique. Son las "montañas de la niebla", un mundo de bosques nubosos húmedos, arroyos y jardines.
Bvumba es célebre por sus jardines botánicos, creados durante la época colonial, y por su exuberante bosque de niebla, uno de los ecosistemas más ricos del país. Es un paraíso para los observadores de aves —alberga especies raras que solo se encuentran en estos bosques de altura— y hogar del esquivo mono samango. Desde sus miradores, en los días claros, la vista se abre hacia las llanuras mozambiqueñas al otro lado de la frontera.
La cercana Mutare, capital de la provincia de Manicaland, es la mayor ciudad del este de Zimbabwe y la puerta de entrada a toda la región. La combinación de clima fresco, bosques y jardines ha hecho de Bvumba un retiro tranquilo, muy distinto del bullicio de los grandes parques de safari, ideal para caminatas suaves y para el avistaje de aves y mariposas.
En el extremo sur de las Tierras Altas del Este, sobre la frontera con Mozambique, se alza el macizo de Chimanimani, un mundo agreste de picos de cuarcita, valles profundos, cascadas y cuevas que es la meca del senderismo de montaña en Zimbabwe. A diferencia de los parques de safari, aquí se camina: el Parque Nacional Chimanimani se explora a pie, en trekkings de varios días que llevan a refugios de montaña y a paisajes de belleza salvaje.
La cordillera marca la divisoria natural entre Zimbabwe y Mozambique, y ha sido zona de paso y de frontera durante siglos. Sus laderas y cuevas conservan arte rupestre y vestigios de ocupación antigua, y su singular geología y aislamiento han dado lugar a una notable biodiversidad, con plantas endémicas que solo crecen en estas alturas de cuarcita.
Chimanimani vivió de cerca los conflictos de la región: por estas montañas cruzaron guerrilleros durante la lucha de liberación, y más tarde la guerra civil mozambiqueña dejó su huella en la frontera. Hoy es, ante todo, un destino para amantes de la montaña y de la naturaleza en estado puro, uno de los rincones más remotos y hermosos del país.