El Parque Nacional del Bosque Impenetrable de Bwindi es la joya natural de Uganda y uno de los ecosistemas más valiosos de África. Es una antigua selva de montaña, densa y enmarañada —de ahí su nombre "impenetrable"—, que sobrevivió a las glaciaciones y que por eso alberga una biodiversidad extraordinaria, con especies de flora y fauna que no existen en ningún otro lugar. La UNESCO la declaró Patrimonio de la Humanidad en 1994.
Su fama mundial se debe a los gorilas de montaña, una subespecie en peligro de la que quedan poco más de mil ejemplares en todo el planeta. Bwindi alberga aproximadamente la mitad de esa población, lo que convierte al parque en un santuario irreemplazable. El gorila de montaña estuvo al borde de la extinción, y su lenta recuperación es una de las grandes historias de conservación de nuestro tiempo.
El trekking de gorilas es la experiencia estrella de Uganda: grupos reducidos de visitantes, acompañados por rangers y rastreadores, se internan en la selva para pasar una hora junto a una familia de gorilas habituada a la presencia humana. Los permisos son caros y limitados, y ese turismo controlado financia la conservación del parque y beneficia a las comunidades locales, entre ellas los batwa, los pueblos cazadores-recolectores originarios de estos bosques.
En el extremo suroeste de Uganda, donde el país se junta con Ruanda y la República Democrática del Congo, el pequeño Parque Nacional de los Gorilas de Mgahinga protege la porción ugandesa de la cadena de los volcanes Virunga. Tres de esos conos volcánicos —Muhabura, Gahinga y Sabyinyo— se alzan en el parque, y sus laderas boscosas son refugio de gorilas de montaña que cruzan libremente las fronteras entre los tres países.
El macizo Virunga es el otro gran hogar de los gorilas de montaña, junto a Bwindi. Fue en estos volcanes, del lado ruandés y congoleño, donde la primatóloga Dian Fossey desarrolló sus célebres estudios que dieron a conocer al mundo la difícil situación de estos animales. Mgahinga es también uno de los pocos lugares donde vive el raro mono dorado, una especie de las montañas de la región.
El parque forma parte de una zona de conservación transfronteriza que une áreas protegidas de Uganda, Ruanda y el Congo, un esfuerzo conjunto por salvar a los gorilas más allá de las fronteras políticas. El nombre Mgahinga viene de una palabra local que designa los montones de piedra volcánica que los agricultores retiraban de sus campos en las laderas.
Entre colinas verdes cultivadas en terrazas se esconde el lago Bunyonyi, considerado uno de los lagos más bellos de África y, según muchas fuentes, uno de los más profundos del continente. Su nombre significa "lugar de muchos pájaros" en la lengua local, y sus aguas encierran 29 islas de todos los tamaños, cada una con su historia y sus leyendas. Al no albergar hipopótamos ni cocodrilos y estar libre de malaria por su altitud, es uno de los pocos lagos de la región donde se puede nadar con tranquilidad.
Este paisaje de montañas y terrazas es obra de siglos de trabajo de los pueblos bakiga y bafumbira, que esculpieron las laderas empinadas para cultivar en un terreno difícil. El resultado es un mosaico agrícola de una belleza notable, que convirtió a la región en un destino ideal para descansar tras el esfuerzo del trekking de gorilas.
La base para explorar la zona es Kabale, una ciudad de montaña situada a gran altitud, apodada la "Suiza de África" por su clima fresco y sus paisajes ondulados. Kabale es el punto de partida hacia el lago Bunyonyi y una etapa habitual en la ruta hacia Bwindi. La región, densamente poblada, es el corazón de la Uganda de las tierras altas del suroeste.