Sokodé, la segunda ciudad de Togo, es la capital de la Región Central y el gran centro del Togo musulmán. Es la tierra del pueblo tem (también llamado kotokoli), cuya sociedad se organizó históricamente en una confederación de jefaturas y que adoptó el islam a través de las rutas de comercio transahariano que conectaban la sabana con el norte de África.
La ciudad conserva un fuerte carácter comercial y religioso: sus mezquitas, su gran mercado y el tejido de boubous (túnicas tradicionales) marcan el pulso de la vida local. Sokodé es un punto de encuentro entre el sur cristiano y animista y el norte musulmán, y refleja la diversidad religiosa que caracteriza a Togo.
Su celebración más famosa es la fiesta del fuego, la Adossa (o Gadao-Adossa), en la que los participantes, en trance y protegidos por rituales, manipulan antorchas y brasas encendidas en una impresionante demostración de valor y de poder espiritual. Es uno de los espectáculos culturales más intensos del país y atrae a visitantes de toda la región.
Al oeste de la Región Central, sobre la cadena montañosa que separa Togo de Ghana, se extiende el Parque Nacional de Fazao-Malfakassa, la mayor área protegida del país, con unos 1.900 kilómetros cuadrados. Es una zona de transición fascinante, donde la sabana del norte se encuentra con el bosque húmedo de montaña, lo que le da una gran diversidad de paisajes y de fauna.
En el parque viven antílopes, búfalos, primates y una riquísima avifauna, y todavía sobreviven algunos elefantes, aunque la caza furtiva y la presión sobre el territorio los han reducido drásticamente a lo largo de las últimas décadas. La gestión del parque ha pasado por altibajos, con etapas de abandono y otras de recuperación con apoyo de fundaciones internacionales.
Fazao-Malfakassa es un destino para viajeros de naturaleza dispuestos a la aventura: apenas recibe turistas, la infraestructura es básica y avistar animales requiere paciencia. A cambio, ofrece una experiencia de África salvaje sin multitudes, entre montañas boscosas, cascadas estacionales y silencios que en pocos lugares del continente se conservan.