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Historia de Santuario de Chimpancés de Tacugama

Bruno: el chimpancé que dio origen al santuario

La historia de Tacugama empieza en 1989 con un encuentro que cambiaría muchas vidas. Aquel año, Bala Amarasekaran, un contador de origen esrilanqués radicado en Sierra Leona, viajaba por el interior del país cuando se topó con un pequeño chimpancé huérfano, desnutrido y atado, que estaba siendo vendido. Conmovido, pagó unos 30 dólares por el animal y se lo llevó a casa junto con su esposa Sharmila. Lo llamaron Bruno y lo criaron como pudieron, descubriendo de primera mano el drama de los chimpancés huérfanos que la caza y el tráfico dejaban por todo el país.

Bruno no fue un caso aislado. Amarasekaran pronto comprendió que había muchos más chimpancés en la misma situación: crías cuyas madres eran cazadas para comer su carne ('bushmeat') o que eran capturadas para venderse como mascotas, y que terminaban encadenadas, enfermas o abandonadas. No existía en Sierra Leona ningún lugar donde acogerlos y rehabilitarlos. La pareja empezó a hacerse cargo de más animales, hasta que la necesidad de un espacio adecuado se volvió urgente.

El chimpancé común (Pan troglodytes) es una especie en peligro, y la subespecie de África occidental está entre las más amenazadas. Sierra Leona alberga una población importante pero en declive por la deforestación, la caza y el tráfico. Frente a ese panorama, Amarasekaran decidió que había que crear un santuario de verdad, y comenzó una larga campaña para conseguir tierra y apoyo del gobierno.

https://www.tacugama.com/about-us/https://newlinesmag.com/spotlight/in-the-hills-above-freetow

1995: la fundación de Tacugama

Tras seis años de gestiones y de intenso 'lobby', el gobierno de Sierra Leona finalmente cedió a Amarasekaran una parcela dentro de la Reserva Forestal del Área Occidental, en las colinas selváticas que rodean Freetown. Allí, en 1995, nació oficialmente el Santuario de Chimpancés de Tacugama, el primero y único de su tipo en el país. El nombre proviene de la zona donde se ubica, en plena selva a poca distancia de la capital.

El santuario se concibió no como un zoológico, sino como un centro de rescate y rehabilitación: grandes recintos de bosque vallado donde los chimpancés pudieran vivir en grupos, en un entorno lo más parecido posible a su hábitat natural, mientras se recuperaban física y psicológicamente del trauma de haber sido cazados o cautivos. El objetivo último era, siempre que fuera posible, la reintroducción, aunque muchos chimpancés, demasiado humanizados o dañados, permanecerían de por vida bajo cuidado.

Desde el principio, Tacugama combinó el rescate con la educación y la investigación. Su ubicación, a apenas media hora de Freetown, lo convirtió también en un lugar de visita que ayudaba a financiar la operación y a sensibilizar a la población sobre la importancia de proteger a los chimpancés y su selva. Poco a poco, el santuario fue creciendo hasta acoger a más de un centenar de animales.

https://www.tacugama.com/about-us/https://www.pasa.org/sanctuaries/tacugama-chimpanzee-sanctua

Sobrevivir a la guerra, al ébola y a una fuga histórica

La historia de Tacugama estuvo marcada por las mismas tragedias que golpearon al país. Durante la guerra civil (1991-2002), y especialmente en los asaltos rebeldes a Freetown, el santuario quedó en medio del caos: hubo momentos en que el personal tuvo que arriesgar la vida para seguir alimentando a los chimpancés, y la supervivencia del proyecto pendió de un hilo. Que Tacugama saliera adelante en semejante contexto es un testimonio de la determinación de su equipo.

En 2006 ocurrió un episodio dramático y muy comentado: una fuga de chimpancés. Un grupo de simios logró escapar del santuario, lo que derivó en incidentes con habitantes de la zona y en un doloroso recordatorio de la fuerza y la complejidad de estos animales. El hecho puso a prueba al santuario y reforzó la necesidad de instalaciones seguras y de un manejo cuidadoso. Años más tarde, la epidemia de ébola de 2014-2016 volvió a poner en jaque la operación: el turismo se derrumbó, los recursos escasearon y el equipo tuvo que extremar las medidas para proteger tanto a las personas como a los chimpancés, con quienes compartimos gran parte del genoma y muchas enfermedades.

A cada golpe, Tacugama respondió con resiliencia. El santuario no solo sobrevivió, sino que amplió su misión: sumó programas de reforestación, de energía y agua para comunidades vecinas, de investigación científica en colaboración con instituciones internacionales y de educación ambiental en escuelas de todo el país. Se convirtió así en mucho más que un refugio de animales: en un actor central de la conservación en Sierra Leona.

https://newlinesmag.com/spotlight/in-the-hills-above-freetowhttps://www.atlasobscura.com/places/tacugama-chimpanzee-sanc

El chimpancé, animal nacional de Sierra Leona

Uno de los mayores logros simbólicos de Tacugama llegó en 2019, cuando, tras años de campaña del santuario, el gobierno de Sierra Leona declaró oficialmente al chimpancé como animal nacional del país. La medida buscaba vincular la identidad nacional con la conservación y dar un espaldarazo a la protección de una especie en peligro cuya población en el país seguía amenazada por la deforestación, la caza y el tráfico.

El reconocimiento fue fruto del trabajo de incidencia de Tacugama, que durante décadas insistió en que proteger a los chimpancés era también proteger las selvas de las que dependen las comunidades humanas: las mismas colinas boscosas de la península que regulan el agua de Freetown y que, deforestadas, provocaron tragedias como el alud de barro de Regent en 2017. La conservación del chimpancé se presentó así como parte de una causa mayor, la del equilibrio ambiental del país.

Tacugama aprovechó este impulso para reforzar sus programas educativos, llevando la figura del chimpancé nacional a escuelas y campañas, y para consolidarse como un referente de la conservación en África occidental. El pequeño Bruno de 1989 se había transformado, tres décadas después, en el emblema de todo un país.

https://www.tacugama.com/about-us/https://conservationoptimism.org/partner/tacugama-chimpanzee

Tacugama hoy: refugio, ciencia y turismo con propósito

Hoy el Santuario de Chimpancés de Tacugama cuida de más de 100 chimpancés rescatados y es un centro consolidado de conservación, educación e investigación de la vida silvestre. Sus recintos de selva, sus programas de rehabilitación y su equipo de cuidadores han hecho de él un modelo en el continente, reconocido por la Pan African Sanctuary Alliance (PASA) y por instituciones científicas internacionales que estudian el comportamiento de los primates.

Para el visitante, Tacugama ofrece una de las experiencias más significativas de Sierra Leona: un tour guiado por las pasarelas junto a los recintos, donde se conoce la historia de cada chimpancé rescatado, y la posibilidad de dormir en ecolodges rústicos en plena selva, despertando con los llamados de los simios. Cada entrada, cada noche de alojamiento y cada adopción a distancia financian directamente el cuidado de los animales y la protección de su hábitat.

A apenas media hora de una capital bulliciosa, Tacugama demuestra que el turismo puede ser una fuerza para el bien: un encuentro cercano y respetuoso con nuestros parientes más próximos en el reino animal, y un apoyo tangible a quienes, contra la guerra, las epidemias y la falta de recursos, llevan décadas luchando por salvarlos. Es, sin duda, una de las visitas imprescindibles del país.

📚 Bibliografía

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