El atolón Ari, uno de los mayores de las Maldivas, se extiende al oeste de Malé y está dividido administrativamente en dos: Alifu Alifu (Ari Norte) y Alifu Dhaalu (Ari Sur). Sus arrecifes exteriores, thilas (montes submarinos) y canales lo convirtieron desde los inicios del turismo en uno de los destinos de buceo más codiciados del país, base clásica de los safaris a bordo de barcos-hotel o liveaboards.
Aquí conviven los resorts de isla privada con islas locales que se abrieron al turismo económico tras 2009, ofreciendo una puerta de entrada más accesible a algunas de las mejores aguas del Índico.
El sur del atolón alberga una rareza natural única en el planeta: la Zona Marina Protegida de Ari Sur (SAMPA), designada en 2009 a lo largo de unos catorce kilómetros de arrecife entre Maamigili y Dhigurah, donde vive la única población conocida de tiburones ballena residentes durante todo el año. A diferencia de otros lugares del mundo, aquí estos gigantes inofensivos —los peces más grandes del océano— no migran estacionalmente, de modo que pueden verse en cualquier mes del año.
Dhigurah, "la isla larga", con casi tres kilómetros de banco de arena y palmeras, es el epicentro para nadar con ellos, junto a las ONG que los estudian y protegen. Es una de las experiencias más buscadas del país y ha hecho de esta isla local un destino de naturaleza imperdible.
En el extremo norte del atolón, Thoddoo es una isla singular: además de una de las mejores playas de bikini del país —verde, ancha y tranquila—, es famosa por sus huertas. Su suelo fértil la convirtió en una de las principales productoras de sandías y papayas de las Maldivas, que abastecen a Malé y a los resorts, un rasgo agrícola poco común en un país de coral y arena.
Thoddoo es también una buena base para el snorkel y el buceo con mantarrayas, que frecuentan sus arrecifes, y ofrece al viajero la mezcla poco habitual de campo, playa y vida local en pleno océano.
El atolón Ari es, ante todo, un templo del buceo. Puntos legendarios como Maaya Thila —un monte submarino donde de noche cazan los tiburones de arrecife— o Fish Head (Mushimasmingili), célebre por sus tiburones grises y sus cardúmenes, figuran entre las inmersiones más famosas del Índico. A ellos se suman Moofushi y otros arrecifes donde se concentran mantarrayas y tiburones.
Esa riqueza convirtió al atolón en la base histórica de los liveaboards, los barcos de buceo que recorren varios puntos en un mismo viaje. Ari resume así el doble atractivo de las Maldivas submarinas: la garantía de grandes pelágicos y la belleza intacta de sus arrecifes coralinos.