Nkhata Bay es el gran puerto de la costa norte del lago, una bahía de aguas profundas encajada entre cerros verdes y vegetación casi tropical que le da un aire distinto al resto del país. Es tierra del pueblo tonga, pescadores y comerciantes del lago, y durante mucho tiempo fue una parada clave del ferry Ilala y del comercio lacustre.
La cercana misión de Bandawe, adonde se trasladó la misión de Livingstonia en 1881 antes de subir a las tierras altas, dejó una huella temprana de educación entre los tonga, que se convirtieron en uno de los pueblos con mayor alfabetización de Nyasalandia y aportaron numerosos maestros, pastores y funcionarios. Esa herencia educativa marcó la historia moderna del norte.
Hoy Nkhata Bay tiene fama de meca mochilera y de mejor punto del país para bucear en agua dulce: sus calas de roca, sus caídas submarinas y la increíble concentración de cíclidos atraen a submarinistas de toda la región. Albergues construidos sobre el agua, saltos desde las rocas y un ambiente relajado y bohemio completan el retrato de uno de los rincones más queridos del lago.
En pleno lago, mucho más cerca de la orilla mozambiqueña que de la malauí, la isla de Likoma es una curiosidad histórica y geográfica: aunque está rodeada de aguas de Mozambique, pertenece a Malawi, una herencia directa de los misioneros que la eligieron como base. Desde 1885, la anglicana Universities' Mission to Central Africa (UMCA) instaló allí su cuartel general para el trabajo en torno al lago Nyasa.
Su joya es la catedral de San Pedro (St Peter's Cathedral), una imponente iglesia de piedra construida entre 1903 y 1911, sorprendentemente grande para una isla tan pequeña y remota: es una de las mayores catedrales de África central, comparada en dimensiones con la catedral de Winchester, en Inglaterra. Sus vitrales, sus sillerías talladas y su presencia monumental en medio de las palmeras la convierten en una aparición inesperada.
Más allá de la catedral, Likoma es sinónimo de calma absoluta: playas de ensueño, baobabs, aldeas de pescadores y un aislamiento que se recorre a pie. Se llega en el ferry Ilala o en avioneta, y su vecina, la todavía más pequeña isla de Chizumulu, completa este pequeño archipiélago malauí perdido en aguas extranjeras.
Sobre la costa norte, entre Nkhata Bay y Nkhotakota, se extiende Kande Beach, una larga franja de arena blanca que se convirtió en parada clásica de las rutas de camiones overland que recorren África de sur a norte. Su campamento a orillas del agua es un punto de encuentro tradicional de viajeros de larga distancia.
La oferta de Kande combina el descanso de playa con actividades: snorkel y buceo hacia una pequeña isla frente a la costa, cabalgatas por la orilla e incluso a nado con los caballos dentro del lago, kayak y vida nocturna de campamento. Es una versión más desenfadada y festiva del turismo lacustre, muy ligada a la cultura mochilera y a los grupos que atraviesan el continente por tierra.
Como tantos puntos del norte, Kande Beach depende por completo del lago: de sus aguas cálidas, de sus cíclidos y de sus atardeceres. Junto con Nkhata Bay y Likoma, forma parte de esa costa norte más agreste y menos urbanizada, donde el "lago de las estrellas" muestra su cara más salvaje y luminosa.