El corazón de Liberia es verde y montañoso, cubierto de selva y de plantaciones, y habitado sobre todo por los kpelle, el pueblo más numeroso del país, junto a los mano, los gio (dan) y otros grupos del interior. Es una Liberia distinta de la costa americo-liberiana: más rural, más ligada a las tradiciones de las sociedades Poro y Sande y al cultivo del arroz de montaña.
Gbarnga, capital del condado de Bong, es la principal ciudad de esta región interior y una puerta de entrada al Liberia profundo. Durante la Primera Guerra Civil tuvo un protagonismo sombrío: fue el cuartel general de Charles Taylor y capital de facto de la "Gran Liberia" que controlaba su NPFL, desde donde gobernó buena parte del país fuera del alcance de Monrovia. Hoy es un activo centro comercial y universitario, con mercados que reúnen a los agricultores de toda la comarca.
Esta región central fue históricamente escenario de la tensión entre el poder de la costa y la mayoría nativa del interior. La "política de unificación" del presidente Tubman a mediados del siglo XX buscó integrar el interior en la nación, tendiendo caminos y escuelas, pero las desigualdades persistieron y alimentaron el estallido de 1980 y las guerras posteriores. Conocer Bong y sus alrededores es asomarse al Liberia rural que durante tanto tiempo quedó al margen del relato oficial.
En plena selva del condado de Bong, a unas tres horas de Monrovia, la cascada de Kpatawee es la escapada de naturaleza más popular de Liberia. El agua se despeña por rocas cubiertas de musgo hasta una piscina natural rodeada de vegetación tropical, un lugar ideal para nadar, refrescarse y hacer un picnic lejos del bullicio de la capital.
El entorno de Kpatawee es un pequeño paraíso de bosque húmedo, con senderos que llevan al salto entre árboles altos, bambúes y el canto de las aves. Para muchos liberianos y para los pocos viajeros que llegan al país, es la imagen más accesible de la exuberante selva del Alto Guineo que cubre el interior.
En los últimos años se han impulsado modestos proyectos de ecoturismo comunitario alrededor de la cascada, con alojamientos sencillos y guías locales. Kpatawee representa el potencial —todavía incipiente— de un turismo de naturaleza que podría ofrecer una alternativa económica a las comunidades rurales del centro del país.
En el extremo noreste del país, donde Liberia se junta con Guinea y Costa de Marfil, se alza el macizo del Monte Nimba, una de las cumbres más altas de África occidental. Sus laderas combinan densas selvas de montaña con praderas de altura, un mosaico de ecosistemas que alberga una fauna y una flora excepcionales, con numerosas especies endémicas, entre ellas anfibios únicos como el sapo vivíparo de Nimba y poblaciones de chimpancés que usan herramientas.
Por esa riqueza singular, la Reserva Natural Estricta del Monte Nimba fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1981, en un área transfronteriza compartida con Guinea. La reserva figura, sin embargo, en la lista de Patrimonio en Peligro, amenazada por la minería de hierro —el macizo es riquísimo en mineral—, la presión agrícola y la caza.
Al pie de las montañas, la ciudad de Ganta, en el condado de Nimba, es un bullicioso cruce comercial en la frontera con Guinea y una de las mayores del interior liberiano. El condado de Nimba, tierra de los pueblos gio y mano, fue uno de los epicentros de la represión de Doe y de las guerras civiles; hoy es una región agrícola y minera clave, con las montañas de Nimba como telón de fondo.