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Historia de Karak

Kir-Hareseth: la capital bíblica del reino de Moab

Mucho antes de que un solo cruzado pisara esta meseta, Karak ya era un lugar de poder. Encaramada a casi mil metros de altura, dominando los wadis que caen hacia el mar Muerto y la ruta que unía Arabia con Damasco, la colina de Karak estuvo habitada desde la Edad del Bronce. En la Antigüedad fue una de las principales ciudades del reino de Moab, el pueblo semítico que ocupó estas tierras al este del mar Muerto y que aparece una y otra vez en la Biblia hebrea como rival de los israelitas.

La Karak antigua se identifica con la bíblica Kir-Hareseth (también llamada Kir de Moab), mencionada como la fortaleza principal de los moabitas. Según el Segundo Libro de los Reyes, aquí se libró un episodio dramático: cuando los ejércitos coaligados de Israel, Judá y Edom sitiaron al rey moabita en su ciudad, este, desesperado, habría sacrificado a su propio hijo primogénito sobre la muralla, lo que provocó el repliegue de los atacantes. Sea historia o leyenda amplificada, el relato da la medida de lo estratégico y disputado que era este bastión.

El personaje moabita más famoso vinculado a la región es el rey Mesha, que reinó en el siglo IX a.C. y que se rebeló contra el dominio del reino de Israel. Su historia no la conocemos solo por la Biblia: la conocemos por su propia voz. En 1868, en la cercana Dhiban (la antigua Dibón), se descubrió la Estela de Mesha o Piedra Moabita, una losa de basalto con una larga inscripción en la que el rey Mesha celebra sus victorias sobre Israel y las obras que hizo para su dios Kemos. Es uno de los documentos epigráficos más importantes del antiguo Cercano Oriente, y el testimonio directo más antiguo escrito por un reino vecino de Israel. Aquella meseta de Moab, con Karak en su centro, fue durante siglos frontera y campo de batalla.

Wikipedia (EN) — «Mesha Stele»: https://en.wikipedia.org/wikWikipedia (EN) — «Moab»: https://en.wikipedia.org/wiki/MoabWikipedia (EN) — «Kerak Castle»: https://en.wikipedia.org/wi

Los cruzados y el señorío de Oultrejordain

La Karak que hoy vemos nació en el siglo XII, en pleno choque entre la cristiandad latina y el islam. Tras la Primera Cruzada y la fundación del Reino de Jerusalén (1099), los cruzados comprendieron que para controlar el reino necesitaban dominar las tierras al este del río Jordán y del mar Muerto, por donde pasaban las caravanas de comercio y las rutas de peregrinación musulmana hacia La Meca. Ese vasto territorio recibió el nombre de Oultrejordain, es decir, 'Ultra-Jordán', 'más allá del Jordán'.

Hacia 1140, un noble cruzado llamado Pagano el Copero (Paganus Pincerna), señor de Oultrejordain, mandó construir el castillo de Karak en este espolón rocoso, trasladando aquí la capital de su señorío desde la vecina Shobak (Montreal). La elección era brillante desde el punto de vista militar: un promontorio protegido por barrancos naturales, con fosos tallados en la roca en sus dos extremos, murallas macizas y torres, y aljibes capaces de resistir largos asedios. Karak se convirtió así en una de las fortalezas más poderosas de todo el Levante cruzado, llave del comercio entre Egipto y Siria.

El castillo funcionaba también como centro económico y de poder de un señorío enorme, que cobraba peajes a las caravanas y a los peregrinos que cruzaban su territorio. Bajo sus bóvedas se almacenaban grano, aceite y armas; en sus cuadras se guardaban los caballos; sus galerías podían albergar a la guarnición y a la población en caso de sitio. Durante décadas, quien controlaba Karak controlaba una pieza clave del tablero entre las dos grandes potencias de la época.

Wikipedia (EN) — «Kerak Castle»: https://en.wikipedia.org/wiWikipedia (EN) — «Oultrejordain»: https://en.wikipedia.org/wWikipedia (EN) — «Kingdom of Jerusalem»: https://en.wikipedi

Reinaldo de Châtillon y la furia de Saladino

Ningún nombre está tan ligado a la fama sombría de Karak como el de Reinaldo de Châtillon. Este caballero francés, ambicioso, violento e implacablemente hostil al islam, obtuvo el señorío de Oultrejordain hacia 1176 al casarse con Estefanía de Milly, señora de Karak. Desde la fortaleza, Reinaldo se dedicó a asaltar las caravanas de mercaderes y peregrinos musulmanes que cruzaban su territorio, rompiendo una y otra vez las treguas pactadas entre los cruzados y el sultán Saladino. Su golpe más audaz y provocador fue, hacia 1182-1183, botar barcos en el mar Rojo para atacar los puertos árabes y amenazar las ciudades santas de La Meca y Medina: una afrenta intolerable para todo el mundo musulmán.

La respuesta de Saladino, el gran sultán ayubí que unificaba a los musulmanes frente a los cruzados, no se hizo esperar. En 1183 puso sitio a Karak. La leyenda cuenta que el asedio coincidió con la boda del hijastro de Reinaldo, Onfroy IV de Torón, con la princesa Isabel, media hermana del rey Balduino IV de Jerusalén: mientras las máquinas de guerra batían las murallas, dentro se celebraba el casamiento, y Saladino, en un célebre gesto de caballerosidad, habría ordenado a sus catapultas no disparar contra la torre donde se alojaban los novios. La fortaleza resistió gracias a sus defensas y a la llegada de un ejército de socorro cruzado, y Saladino se retiró.

El desenlace llegó pocos años después. En 1187, Saladino aplastó al ejército cruzado en la batalla de Hattin y capturó a Reinaldo de Châtillon, a quien —según las crónicas— ejecutó con sus propias manos, saldando así una vieja cuenta. Karak, privada de su señor y de su reino, cayó definitivamente en manos de Saladino en 1188 tras un largo asedio por hambre. La tradición local guarda además el recuerdo macabro de un Reinaldo que arrojaba a sus prisioneros al vacío desde las murallas: una imagen que, cierta o no, resume el terror que inspiraba el amo de Karak.

Wikipedia (EN) — «Raynald of Châtillon»: https://en.wikipediWikipedia (EN) — «Siege of Kerak (1183)»: https://en.wikipedWikipedia (EN) — «Saladin»: https://en.wikipedia.org/wiki/Sa

Ayubíes, mamelucos y otomanos: siglos de piedra

Con la conquista de 1188, Karak dejó de ser un baluarte cruzado para convertirse en una plaza fuerte del mundo islámico, y así siguió durante siglos. Bajo la dinastía ayubí fundada por Saladino, y sobre todo bajo los mamelucos que dominaron Egipto y Siria a partir del siglo XIII, la fortaleza fue reparada, reforzada y ampliada. A los constructores mamelucos se debe buena parte de la obra que hoy se distingue por su piedra mejor tallada y sus bóvedas más cuidadas, frente a la mampostería más tosca de la época cruzada. Los distintos estilos conviven en el castillo y permiten leer, casi como en un libro de piedra, sus sucesivas etapas.

En el período mameluco, Karak fue un centro administrativo y militar de primer orden, cabeza de una provincia y punto de control de la ruta de peregrinación (el hajj) hacia La Meca. Su gobernación fue codiciada, y por sus salas pasaron intrigas, prisioneros ilustres y hasta sultanes destronados que buscaron refugio o exilio en la fortaleza. La ciudad que crecía a los pies del castillo, en la meseta, mantuvo su carácter de plaza fuerte y de encrucijada comercial.

Con la llegada del Imperio otomano al dominio de estas tierras (siglo XVI), Karak siguió siendo un punto estratégico, aunque con altibajos: durante largos períodos la autoridad de Estambul en la región fue débil y las tribus locales conservaron gran autonomía. A comienzos del siglo XX, en 1910, Karak fue escenario de una importante revuelta de la población local contra el gobierno otomano, duramente reprimida. Pocos años después, la Primera Guerra Mundial y la Gran Revuelta Árabe cambiarían para siempre el mapa de la región.

Wikipedia (EN) — «Kerak Castle»: https://en.wikipedia.org/wiWikipedia (EN) — «Mamluk Sultanate»: https://en.wikipedia.orWikipedia (EN) — «Al-Karak»: https://en.wikipedia.org/wiki/A

Karak hoy: memoria cruzada y ciudad viva

Tras la caída del Imperio otomano al final de la Primera Guerra Mundial, la región pasó a formar parte del Emirato de Transjordania bajo mandato británico, y luego del Reino Hachemita de Jordania, independiente desde 1946. Karak, con su castillo, quedó como uno de los grandes monumentos históricos del joven país y como capital de una de sus gobernaciones. La antigua fortaleza, que había perdido su función militar, se convirtió en objeto de estudio de arqueólogos e historiadores y en atractivo turístico.

Hoy, el castillo de Karak es una de las visitas imprescindibles del centro-sur de Jordania y una parada clásica de la Carretera del Rey, la ruta escénica que baja desde Amán y Madaba hacia Petra. Sus siete niveles de salas, pasadizos, mazmorras y galerías, y sus vistas de vértigo sobre el valle de Moab, siguen impresionando a los viajeros, que lo recorren linterna en mano imaginando los asedios, las caravanas y los duelos entre Reinaldo y Saladino. Un pequeño museo arqueológico dentro de la fortaleza ayuda a poner en contexto la enorme profundidad histórica del sitio, de los moabitas a los mamelucos.

Pero Karak no es solo un castillo-museo: a sus pies vive una ciudad de provincia real, con su mercado, sus comercios y su gente, orgullosa de su historia y hospitalaria con los pocos viajeros que se quedan más allá de la visita rápida. Ese contraste entre la mole medieval y la vida cotidiana de la meseta es parte del encanto del lugar. Quien sube a Karak no solo ve piedras antiguas: se asoma a tres mil años de historia, desde el reino bíblico de Moab hasta la Jordania de hoy, con el desierto y el mar Muerto de fondo.

Wikipedia (EN) — «Al-Karak»: https://en.wikipedia.org/wiki/AWikipedia (EN) — «Kerak Castle»: https://en.wikipedia.org/wiVisit Jordan (oficial): https://international.visitjordan.co

📚 Bibliografía

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