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Historia de Bafatá

El río Geba y el nacimiento de una ciudad comercial

Bafatá nació y creció gracias al río Geba. Este río, que más abajo se ensancha en un gran estuario hasta desembocar en el Atlántico frente a Bisáu, era en su curso medio una vía de penetración hacia el interior del país. En sus orillas, durante siglos, se encontraron y comerciaron los pueblos del interior —fulas y mandingas— y los mercaderes que traían productos de la costa. A unos doce kilómetros de la actual Bafatá existió Geba, un antiguo puesto comercial portugués, hoy en ruinas, que fue uno de los primeros enclaves del comercio luso-africano tierra adentro.

Con el tiempo, y sobre todo en el siglo XIX, el centro de gravedad de ese comercio se desplazó a Bafatá, mejor situada sobre una loma junto al río. La ciudad se convirtió en un nudo comercial donde confluían el maní (cacahuete), el gran cultivo de renta del interior, junto con cueros, cera, productos agrícolas y ganado. A cambio, llegaban telas, herramientas y mercancías importadas. Bafatá prosperó como mercado y como puerto fluvial, atrayendo a una población variada y cosmopolita para lo que era la región.

Esa mezcla es una de las señas de identidad de Bafatá. A la población fula y mandinga del interior se sumaron comerciantes cabo­verdianos —muy presentes en toda la administración y el comercio de la Guinea Portuguesa—, mercaderes libaneses, funcionarios y colonos portugueses. De ese crisol nació una ciudad con vida urbana, comercio activo y una arquitectura colonial que reflejaba su prosperidad: las casas comerciales, los edificios administrativos y las viviendas que aún hoy, aunque desgastadas, dan a Bafatá su inconfundible aire de ciudad con pasado.

https://pt.wikipedia.org/wiki/Bafat%C3%A1_(cidade)https://hpip.org/pt/Contents/Place/222

1924: la cuna de Amílcar Cabral

El 12 de septiembre de 1924 nació en Bafatá el hombre que cambiaría la historia de Guinea-Bisáu y Cabo Verde: Amílcar Cabral. Era hijo de padre cabo­verdiano, Juvenal Cabral —maestro y hombre de letras—, y de madre también de origen cabo­verdiano, Iva Pinhel Évora. Su nacimiento en Bafatá, en el corazón del interior guineano, y sus raíces cabo­verdianas encarnaban ya el vínculo entre las dos colonias que él haría luchar juntas por la libertad. La familia se trasladó pronto a Cabo Verde, donde Amílcar creció y se formó.

Cabral estudió agronomía en Lisboa, en la metrópoli colonial, y allí, en los años cuarenta y cincuenta, entró en contacto con otros jóvenes africanos de las colonias portuguesas —futuros líderes de Angola, Mozambique y las demás— que empezaban a soñar con la independencia. De vuelta en África, trabajó como ingeniero agrónomo, lo que le permitió recorrer y conocer a fondo el campo guineano y a sus gentes, una experiencia que sería decisiva para su pensamiento político y su estrategia de lucha basada en el campesinado.

Que Bafatá sea la cuna de Cabral da a la ciudad una dimensión que trasciende con mucho su tamaño. En un país que casi no tiene monumentos ni grandes museos, la modesta casa donde nació el líder de la independencia se convirtió en el gran lugar de memoria nacional, y Bafatá, en una suerte de ciudad-símbolo del nacimiento de la nación. Visitarla es acercarse a los orígenes de una de las figuras más lúcidas del anticolonialismo africano del siglo XX.

https://en.wikipedia.org/wiki/Am%C3%ADlcar_Cabralhttps://www.uccla.pt/membro/membro-associado/bafata

Cabral, el PAIGC y la guerra de liberación

En 1956, Amílcar Cabral fundó junto a un pequeño grupo de compañeros el PAIGC (Partido Africano para la Independencia de Guinea y Cabo Verde), la organización que llevaría a ambas colonias a la independencia. Convencido de que Portugal no cedería por medios pacíficos —la matanza de trabajadores portuarios en la huelga de Pidjiguiti, en Bisáu, en 1959, lo confirmó—, Cabral optó por la lucha armada, que comenzó en 1963. Durante más de una década, la guerrilla del PAIGC combatió al ejército portugués en una guerra de liberación que llegó a controlar amplias zonas 'liberadas' del país.

Pero Cabral fue mucho más que un comandante militar: fue un pensador político de enorme influencia. Desarrolló ideas originales sobre la cultura como arma de liberación, sobre la necesidad de que la clase dirigente africana 'cometiera un suicidio de clase' para servir al pueblo, y sobre la construcción de un Estado nuevo desde las zonas liberadas, con escuelas, hospitales y una administración propia. Sus escritos y discursos lo convirtieron en una referencia del panafricanismo y de los movimientos de liberación de todo el llamado Tercer Mundo.

Cabral no llegó a ver el fruto de su lucha. El 20 de enero de 1973 fue asesinado en Conakry (Guinea), víctima de una conspiración interna alentada por la potencia colonial, apenas unos meses antes de que el PAIGC proclamara unilateralmente la independencia de Guinea-Bisáu, el 24 de septiembre de 1973, reconocida por Portugal en 1974 tras la Revolución de los Claveles. El hijo de Bafatá cayó en el umbral mismo de la victoria, convertido para siempre en 'padre de la nación' y en mártir de la independencia.

https://en.wikipedia.org/wiki/Am%C3%ADlcar_Cabralhttps://es.wikipedia.org/wiki/Guinea-Bis%C3%A1u

Declive, memoria y la casa restaurada

Tras la independencia, Bafatá no vivió el auge que su historia podría haber augurado. El declive del comercio fluvial, la crisis económica crónica del país, la inestabilidad política y la falta de inversión dejaron a la ciudad al margen del desarrollo. Su hermoso casco colonial, en lugar de restaurarse, se fue deteriorando: muchas de aquellas casas comerciales y edificios de la época portuguesa quedaron en un avanzado estado de abandono, dando a Bafatá ese aire melancólico de ciudad detenida en el tiempo que hoy la caracteriza.

La memoria de Amílcar Cabral, en cambio, no dejó de crecer. En 2011, la casa donde nació fue restaurada gracias a un proyecto impulsado por la UNESCO en colaboración con la Comisión Nacional de la organización en Guinea-Bisáu, con la idea de instalar allí una exposición permanente sobre la vida y la obra del líder. La casa natal, cerca del mercado central, y el monumento con su busto convirtieron a Bafatá en un lugar de peregrinación para quienes quieren honrar al padre de la independencia y comprender la historia del país.

Hoy Bafatá vive de esa doble herencia: la belleza gastada de su arquitectura colonial y el orgullo de ser la cuna de Cabral. Es una ciudad tranquila, de calles pausadas y atardeceres sobre el Geba, donde la historia se respira más que se exhibe. Para el viajero, ofrece algo poco común: la posibilidad de recorrer una ciudad-museo melancólica y, al mismo tiempo, de tocar los orígenes de una de las gestas anticoloniales más admiradas de África, en el lugar donde vino al mundo el hombre que la hizo posible.

https://pt.wikipedia.org/wiki/Bafat%C3%A1_(cidade)https://ramaporelmundo.com/bafata-la-perla-colonial-de-guine

📚 Bibliografía

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