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Historia de Parque Nacional de los Plateaux Batéké

Una isla de sabana en el mar de la selva

Los Plateaux Batéké son una anomalía geográfica fascinante. En el extremo sureste de Gabón, y prolongándose hacia la vecina República del Congo, se extiende un vasto conjunto de mesetas de arenisca cubiertas de sabana herbosa, valles de arena y estrechas galerías de bosque a lo largo de los ríos. Es una gran isla de sabana en medio del océano de selva ecuatorial que domina África central, un paisaje luminoso y abierto que sorprende a cualquiera que asocie Gabón únicamente con la jungla.

Este paisaje singular es fruto de la geología y de la historia climática. Las mesetas se asientan sobre gruesos depósitos de arenas y areniscas de origen antiguo, muy permeables, sobre los que el agua se filtra con rapidez y donde la vegetación arbórea tiene dificultades para instalarse, favoreciendo la sabana. Además, durante los períodos más secos del pasado geológico, cuando la selva africana se contrajo, estas praderas se extendieron; hoy son en parte una reliquia de aquellos climas, mantenida por los suelos arenosos, los incendios estacionales y la acción de la fauna.

El resultado es un ecosistema de transición, donde se encuentran especies y ambientes de la sabana y de la selva. Esa condición fronteriza, ecológicamente rara y valiosa, es la clave de la originalidad de los Plateaux Batéké: un lugar donde el bosque húmedo del Congo se asoma a la sabana austral, creando un mosaico único que sostiene una biodiversidad muy particular, distinta de la del resto de Gabón.

https://en.wikipedia.org/wiki/Bat%C3%A9k%C3%A9_Plateau_Natiohttps://en.wikipedia.org/wiki/Bateke_Plateau

El pueblo téké, señores de la meseta

El parque lleva el nombre de sus habitantes ancestrales: los batéké o téké, un pueblo bantú que ha vivido en estas mesetas desde hace siglos y que ha modelado su cultura en torno a la sabana. A diferencia de otros pueblos gaboneses, adaptados a la selva y los ríos, los téké se convirtieron en expertos de la vida en las praderas: cazadores hábiles, agricultores de mandioca en los suelos arenosos, conocedores de los ciclos del fuego y de la fauna de la sabana. Su territorio se extiende a ambos lados de la actual frontera entre Gabón y el Congo.

Los téké son célebres en el arte africano por sus máscaras planas y circulares de motivos geométricos y colores vivos —las máscaras kidumu—, por su estatuaria de figuras de poder cargadas de sustancias rituales, y por su maestría en el trenzado de fibras vegetales, arte que produce obras tan asombrosas como los puentes de lianas sobre el Ogooué, entre ellos el famoso de Poubara. Su historia se vincula además a los grandes reinos téké que dominaron parte de la cuenca del Congo, con los que trataron los primeros europeos que llegaron a la región.

Esta profunda relación entre el pueblo téké y las mesetas es parte del valor del territorio. El conocimiento tradicional de la sabana, la caza y el fuego moldeó durante siglos este paisaje, y las comunidades téké siguen viviendo en el entorno del parque. La conservación de los Plateaux Batéké no puede entenderse sin ellos: proteger la naturaleza de las mesetas implica también respetar y trabajar con quienes las han habitado y conocido durante generaciones.

https://en.wikipedia.org/wiki/Teke_peoplehttps://en.wikipedia.org/wiki/Bat%C3%A9k%C3%A9_Plateau_Natio

El último refugio del león

Durante milenios, las sabanas de las mesetas batéké albergaron una fauna de pradera inusual en el corazón selvático de África central, incluido su gran depredador: el león. Estas praderas fueron el bastión más septentrional y occidental del león en esta parte del continente, un enclave donde el rey de la sabana sobrevivía lejos de las grandes llanuras de África oriental y austral. Pero a lo largo del siglo XX, la caza, la reducción de sus presas y la presión humana fueron diezmando su población.

Hacia mediados de los años noventa, el león se consideró extirpado de Gabón y de la región fronteriza con el Congo: el gran felino parecía haber desaparecido para siempre de las mesetas batéké. Fue un golpe simbólico, la pérdida de una especie emblemática en uno de sus últimos refugios de África central. Durante dos décadas, las sabanas batéké quedaron sin su depredador tope, y el león pasó a ser apenas un recuerdo y un relato de los más viejos.

Entonces, en 2015, ocurrió lo inesperado: una cámara trampa instalada en el parque fotografió a un león macho solitario, el último león conocido de Gabón. La imagen sacudió al mundo de la conservación. Aquel animal, probablemente llegado desde el vecino Congo, demostraba que el hábitat de las mesetas aún podía sostener al gran felino y que la puerta a su regreso no estaba del todo cerrada. Ese hallazgo encendió la chispa de uno de los proyectos de conservación más ambiciosos de África central.

https://panthera.org/blog-post/tracing-origins-gabons-last-lhttps://panthera.org/blog-post/charting-new-territory-lions-

El regreso del león: un proyecto pionero

El descubrimiento del último león de Gabón en 2015 dio impulso a un proyecto histórico: la primera reintroducción del león en África occidental y central. Organizaciones especializadas en grandes felinos, como Panthera, en colaboración con la Agence Nationale des Parcs Nationaux (ANPN) de Gabón y otros socios, comenzaron a estudiar la viabilidad de devolver leones a las sabanas batéké. El objetivo es tan audaz como cargado de simbolismo: restaurar un depredador tope extinguido localmente, en un paisaje único donde el león podría coexistir con especies de selva.

El proyecto contempla el estudio del hábitat y de las poblaciones de presas —antílopes, búfalos y otros herbívoros de sabana—, la construcción de recintos de aclimatación para futuros leones y un cuidadoso trabajo con las comunidades locales para asegurar la coexistencia entre las personas, el ganado y los grandes felinos. Es un esfuerzo complejo y de largo plazo, que avanza paso a paso: en 2023 se informó de la construcción de un recinto especializado de liberación en el parque, un hito hacia la meta de ver de nuevo leones en las mesetas.

Los Plateaux Batéké ofrecen para ello una oportunidad excepcional: son quizá el único lugar del planeta donde el león podría convivir con fauna de la selva del Congo, como elefantes de bosque, gorilas de llanura y chimpancés, junto a especies de sabana. A esa singularidad se sumaron otras buenas noticias de recuperación, como el retorno documentado por cámaras trampa de la hiena manchada tras dos décadas de ausencia. El parque se convirtió así en un laboratorio de restauración de fauna y en un símbolo de esperanza para la conservación en África central.

https://panthera.org/blog-post/charting-new-territory-lions-https://theconversation.com/caught-on-camera-large-mammals-a

Parque nacional y futuro de las mesetas

La protección formal de las mesetas batéké llegó en 2002, cuando el presidente Omar Bongo creó la red de 13 parques nacionales de Gabón, poniendo bajo protección cerca del 11% del territorio del país. El Parque Nacional de los Plateaux Batéké, de unos 2.050 km², nació para salvaguardar este ecosistema único de sabana y bosque en el extremo sureste, y quedó bajo la gestión de la ANPN. Su creación reconoció que este paisaje, tan distinto del resto de Gabón, merecía conservarse tanto por su valor natural como por su fauna singular.

El parque forma parte de un conjunto mayor: las mesetas batéké se prolongan al otro lado de la frontera en la República del Congo, donde existen áreas protegidas como la reserva de Léfini, configurando un vasto ecosistema transfronterizo de sabana. La conservación efectiva de este territorio requiere cooperación regional, ya que la fauna —y los futuros leones— necesita amplios espacios que ignoran las fronteras políticas. Los esfuerzos por ampliar y conectar las áreas protegidas buscan precisamente asegurar la viabilidad a largo plazo de este ecosistema.

Hoy, los Plateaux Batéké siguen siendo un destino remoto y poco visitado, pero de un valor extraordinario: un paisaje de sabana y meseta que rompe todos los tópicos sobre Gabón, un laboratorio de restauración de fauna con el león como emblema, y el hogar ancestral del pueblo téké. De último refugio del león a escenario de su posible regreso, de sabana olvidada a parque nacional, las mesetas batéké encarnan una de las historias de conservación más apasionantes de África y una de las caras más inesperadas y fascinantes de Gabón.

https://en.wikipedia.org/wiki/Bat%C3%A9k%C3%A9_Plateau_Natiohttps://en.wikipedia.org/wiki/National_parks_of_Gabon

📚 Bibliografía

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